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jueves, 31 de octubre de 2019

Autobús de Fermoselle. Maribel Andrés Llamero

"Autobús de Fermoselle" Maribel Andrés Llamero (Hiperión)


Origen y linaje

A mi abuela Isabel

Autobús de Fermoselle,
que va y que viene,
y para, cuando quiere,
lunes y jueves. 
Agustín García Calvo

Todavía las tardes de verano
alegres en la resolana hablan las amigas
de huertas que atienden
con manos arrugadas,
de este suelo que aún destroza sus espaldas
las encorva cada día más, sobre si mismas.
Pero ya no sienten miedo de los lobos.

Sus palabras se confunden
entre el zumbar de las moscas,
convocan por costumbres a los muertos
de aquella región que siempre emigró,
a Alemania primero,
al extrarradio después.

Se han ido quedando solas
en aquel rincón que solo
desentrañan ellas. Mi abuela puede
descifrar el grito de óxido de la campana
que llama a la comunidad,
acudid vecinos que estas eras nuestras
se nos mueren por el fuego.
Sabe también si cuando tañen
es un gemido de muerte
y a la noche han de velar
a un hombre o a una mujer,
y cuál era su cofradía.
todo eso le susurra el aire a mi abuela.
Gustan de agrietar pajares candados,
despiertan genealogías,
reviven enemistades
y también odios, rencillas,
noviazgos contrariados;
asistieron a disputas por tres piedras,
una era, dos vacas
-qué horror, dicen, en la ciudad,
todo indiferenciado-. Pueden nombrar
quién estrechó a quién en cada baile,
a los galanes todos de la comarca,
porque ellos una fueron
el futuro, y si crecían
era para abrigarse en sus brazos.
Los desaparecidos
marcaban el final, nada existía
fuera de los márgenes de la espadaña
del cementerio -tienen los sepulcros
tanto de raíz-; salvo una guerra que una vez
se les deslizó dentro y dividió
a un pueblo pequeño en dos
e infecto los hitos de miseria.

Como río que se funde en mar mayor,
caen los ladrillos de adobe sin estruendo.

Nadie recordará cómo era todo allí
cuando el tiempo iba despacio
y era pequeño: el mundo
va fundando otras lindes.

Habrá un día, y será invierno,
en que atreviese esta región querida
como se cruza el más seco de los desiertos;
bajo el fulgor de la tarde,
ya no habrá ninguna voz.
Estas mujeres son la memoria
de una vida que no existe
en los mapas del gobierno.
Nadie sino ellas,
sonreirá a los que no están
ni los llamará a su costado

salvo quizá    este poema

Los brotes se han quemado. Las estaciones -dicen-
no se han portado bien,
quizá este año habremos perdido
la cosecha. Mañana un vendaval
se llevará todo este polvo.

"Campos de tierra"  poema de "Autobús de Fermoselle" Maribel Andrés Llamero

algunos poemas de "Autobús de Fermoselle" en scribd

martes, 29 de octubre de 2019

cosas que pasan en los pueblos que no llegamos a entender


cosas que pasan en los pueblos que no llegamos a entender
nos cerráis las escuelas y nos abrís cuartelillos de la guardia civil
echáis abajo los viejos molinos los viejos cortijos
los lavaderos los chozos
los recuerdos las palabras
y nos construís modernos centros de interpretación 
hoteles con encanto
miradores
nos robáis las tierras comunales las semillas el agua los sueños
nos quitáis los trenes los autobuses las bibliotecas
las fiestas las verbenas las canciones
la ilusión el silencio los árboles
y nos dais consejos alternativas
subvenciones y ayudas a fondo perdido
nos cerráis los centros de salud y nos ponéis cajeros automáticos
precintáis alambiques maquinas de tabaco bares sin licencia
y nos tanteáis para colarnos
parques eólicos urbanizaciones macrogranjas macropuertos cementerios nucleares
nos pagáis una miseria
por el trigo la leche la aceituna
los corderos los boquerones las patatas
y nos vendéis veneno comida basura transgénicos 
tecnología progreso turismo y cuentos chinos
nos hincháis a impuestos leyes decretos politicas agrarias
normas higiénico-sanitarias para producciones agro-alimentarias ...
todo son trabas papeles impedimentos y prohibiciones
permisos y multas
estamos cansados
estamos vacíos
de todo
excepto de recuerdos
somos pocos y viejos
y estamos solos
además
no damos el perfil
no cumplimos las expectativas
no somos lo suficientemente ecológicos
lo suficientemente emprendedores
lo suficientemente cultos y leídos
no somos sostenibles
hemos perdido
pero 
ese mundo que existió
es de donde venís
aunque queráis olvidarlo
y aunque no tenemos futuro no tenemos miedo
y aunque no hay esperanza no desesperamos
no esperamos nada
no tenemos prisa

fotografía de Jose Ramón Luna de la Ossa

sábado, 26 de octubre de 2019

tres poemas de Pedro Andreu


De hormigas y cigarras
Te dijeron: trabaja, sé oveja y buey y yugo,
cómprate una casa, odia a las cigarras,
olvida el arpa en un rincón oscuro,
haz dinero, calla, córtate la melena,
mantente al margen de la vida, no llores,
o que nadie te vea, fuma menos o nada.
Y aquí estás, sin embargo,
declarado enemigo
de los hombres hormiga, amante
de los desnudos ciclos de la luna,
jardinero de plagas, de pie ante el mundo.
A solas con tu cuaderno y tus plastidecores:
aplastando tu corazón de niño
contra esta puta realidad de hombre.


(inmigración)
martina decía cosas como
[si hubiera nacido en usa yo sería
la poeta más grande de toda la tierra]
cosas como
[ habría sido tan grande como anne sexton
hubiera dejado mis pulmones doblados sobre el cuero
del auto en mi garaje para que el dióxido de carbono
los lamiera despacio hasta la muerte]
y su acento chicano le dejaba en la boca retazos de desierto
y en las latas de cerveza vacías parecía que agonizaba dios
[yo no he nacido en usa] confesaba martina
[pero he estado en el baño de una gasolinera de arkansas
con sean penn comiéndome las tetas tras un rodaje]
y yo me quedaba callado escuchándola
su acento mexicano poblado por coyotes
[eso también es poesía eso también] afirmaba martina
antes de que folláramos sobre el suelo de linóleo de su cocina
y dejáramos perdido todo de palabras obscenas
en español de hermosillo sonora méxico e inglés de pensacola florida usa


viernes, 18 de octubre de 2019

cosas que pasan en octubre que no veréis en las ciudades


cosas que pasan en octubre que no veréis en las ciudades
va llegando el otoño
suavemente
como una caricia
es época de castañas de nueces de granadas
de los saúcos de los mostajos de los serbales
y de las gamboas y de las calabazas
de el mosto cociéndose en las bodegas
de los higos secándose al sol
del verdeo de la aceituna
de sembrar las habas
de ir a por setas de álamo
y de ir a por la cáscara de almendra para el ganado
van yéndose las golondrinas las abubillas los abejarucos
y van llegando
las aves que vienen aquí
a pasar el invierno:
pinzones milanos torcaces
gaviotas y fochas
y cormoranes y patos
y en la sierra en el monte en el bosque
la berrea
de las monteses de los ciervos de los gamos
va llegando el frío
suavemente
como una hoja que cae de un árbol
y se siente 
en el suelo en la tierra
en el aire en las madrugadas
en las manos en la piel
en la cama en los bares
ha llegado el otoño
suavemente
como la melancolía
como la nostalgia
y vamos recogiendo a almorzás
almendras, aceitunas para aliñar
palabras, poemas, leña
para calentarnos
estos días de otoño
amarillo
en que todavía creemos tener
una oportunidad


la fotografía es de Andrés Ortiz Tafur
 

miércoles, 16 de octubre de 2019

tres poemas de Aitor Uría Arranz

Microanálisis
En la mayoría de las casas
los puedes encontrar sobre el lavabo,
a veces dentro de un vaso,
y ahí están:
los cepillos de dientes.

A prióri pueden no decir nada,
y sé que no van a contar grandes cosas
pero si te paras a mirar un poco
a cada uno le corresponde una historia.

Por ejemplo,
en mi piso hay dos,
y efectivamente
cada uno es de un color,
son manuales
nada de cables o soportes,
de los más económicos del super,
y en ocasiones
de imprevisto
se acarician con las cerdas.


Vuelvo a los andenes
Desciendo a los andenes por enésima vez,
atravieso los tornos y me sumerjo
en lo que desde hace décadas
estimo como mi hábitat natural,
tengo un ataúd hecho a medida ahí abajo
en las catacumbas de la ciudad
junto al mantecoso calor de los trenes,
el murmullo matutino funcionando como banda sonora
y sus silencios intercalados.

Observo al viajero promedio
con sus conversaciones hediondas,
empujones
y carreras patéticas
sacando codo hacia asientos desocupados,
la patraña sonora en los teléfonos móviles,
el olor corporal denso
y las manos disimuladamente puestas
sobre las napias,
las lecturas por aburrimiento
en periódicos que pasan de mano en mano
como un cigarrillo de hachís adulterado,
de los que
si acaso
salvaría la sección de contactos,
y los estruendosos lloros infantiles al unísono
junto a la mendicidad clónica,
y todo tipo de busca vidas,
luz artificial enfermiza parpadeante
y la predecible megafonía
que no siempre avisa:
próxima parada,
próxima parada,
próxima parada,
próxima...
así
hasta que por fin
me bajo.



En los ojos del caballo solo veo moscas
Quiero casa propia,
vacaciones en la playa
y comer de restaurante,
me lo vendieron así.

De momento aguanto el tipo,
mido el céntimo
y tengo una bolsa de pipas en la mano
y en la otra algo para la sed,
vivo la vida que me he encontrado en un ochenta por ciento
y el otro veinte es la que he podido elegir,
jubilarse parece una utopía hippie
y salir a flote no es nada fácil,
hasta las putas pipas están en riesgo.

Salgo a la ciudad
y las calles siempre van abarrotadas,
competencia y derroche por todas partes,
y me pregunto ¿cómo lo hacen?.

Los tipos trajeados aparentan conseguirlo,
puede que un trabajo de siete a tres,
cartera de clientes,
reloj grande,
camisa abotonada al máximo,
y da igual si hace un calor inaguantable,
siempre llevan la americana encima,
y esta noche
dormirán tranquilos
en su piso recién construido,
garaje propio y piscina comunitaria,
vales de descuento para restaurante en el bolsillo,
vino de calidad en la despensa,
y te dejo una línea de puntos
para que tú continúes con el resto:...................................................

Quitando la americana con un calor infernal,
ser feliz así
no le veo mérito.

blog de Aitor Uría Arranz Navajas y Versos

domingo, 13 de octubre de 2019

Tiempo Naranja. Paco Luis García Cuenca

"Tiempo Naranja" Paco Luis García Cuenca (Versátiles Editorial) 

36 ≈
Me gusta transitar
tu esquina vieja de barrio
y esconderme entre las ruinas
de tu mentira exquisita.
Me gustan tus espejos,
de Max Estrella, combados,
tus gritos, tus silencios
y nuestro juego de niños.
Entonces los ojos se me van cerrando
y la música escuece como una caracola,
me abandono, a lomos del vientre de mi madre,
en el zumo podrido de tus uvas negras.
A veces me despides como los franceses,
me bailas en tirantas
o me quedas dormido.
A veces me descubres la palabra exacta,
me desatas los secretos
o me vuelves frágil…
Mi hombre de arena es amigo tuyo
y te sientes minotauro
entre mis laberintos.
Eres uno de esos
amigos de la infancia
que nunca terminan de marcharse del todo
y, a veces, parece
que te saben demasiado...
Τα λόγια σου παλιό κρασί
-Tus palabras vino viejo
 


40 ≈
Entonces Granada nos tenía hipnotizados
y tomábamos opio en las exposiciones,
los gitanos de Pinos cantaban con Matías
y llenábamos de Swing el arco de las pesas…
Las casas eran lentas,
los cafés infinitos,
el mundo no pesaba,
el mundo no pesaba…
Los cármenes guardaban sus secretos dentro
Pero, a veces, la música traspasaba los muros
entrar era un viaje lleno de jardines
y, con suerte, Durenka cantaba ópera.
Los polacos le daban importancia a los detalles:
una sopa de piedra con cuchara de plata,
Maciej hablaba un idioma propio:
tengo un Tokio en la cabeza,
hoy me siento alternativi…
Y salíamos a mojarnos
en mitad de la tormenta
sólo por mojarnos
sólo por la lluvia…
Souvenirs

miércoles, 9 de octubre de 2019

Juan Madrid

 Juan Madrid
XV Premio Pepe Carvalho de novela negra 2019

" Perros que muerden" Juan Madrid (Alianza)
 "Perros que duermen" (pdf)
"Perros que duermen (ebook)
"Cuentos completos" Juan Madrid (ebook)
"Cuentos completos" (pdf) 
"Un beso de amigo" Juan Madrid (ebook)
"Un beso de amigo" (pdf)

dos películas basadas en novelas de Juan Madrid
"Días contados" (torrent)
"Ciudades oscuras" (youtube)