un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

sábado, 28 de diciembre de 2019

despellejemos ahora a hombres malos

despellejemos ahora a hombres malos
somos los gañanes
los que olemos a oveja a cuadra a estiércol
somos los catetos los palurdos los destripaterrones
más brutos que un arao
más de pueblo que las bellotas
somos los paletos
estúpidos incultos
machistas racistas homófobos
violentos
salvajes
los cazadores
los depredadores
como los lobos los pumas las arañas
y además nos comemos lo que cazamos
como los animales
somos los trash people
[gente basura]
que nos atiborramos de televisión grasa y azúcares
somos los que bebemos whisky casero de maíz
los que bebemos coñac para desayunar
los que bebemos orujo o cualquier alcohol ilegal
que podamos destilar en casa
y bebemos hasta caer redondos
inconscientes
o hasta acabar a hostias
somos los rednecks
[pescuezo rojo]
que cocinamos metanfetamina
en laboratorios caseros
que suelen volar por los aires
(con nosotros dentro)
somos los que culpamos a los ecologistas al gobierno
a los inmigrantes a los ingenieros a las leyes
de todos y cada uno
de nuestros problemas
somos esos viejos desdentados
chupando su pipa
que se balancean en una mecedora de madera
adelante y atrás
en el porche delantero de una cabaña
que se cae a pedazos
somos los tramperos los furtivos los contrabandistas
perseguidos por federales o guardias civiles
somos las familias pobres
que viven en caravanas
en el culo del mundo
somos los que escupimos
un chorro marrón de saliva de tabaco
al paso de los turistas
los que hablamos a gritos
y nos hurgamos la nariz
somos los hillbilly
que destrozamos al banjo
el Ace of Spades de Motorhead
somos la sangre
somos la resistencia
somos los virus
somos los que os hacemos
más guapos
más listos
más cultos
más limpios
y más buenos
 
la fotografía es de Walker Evans (autor junto a James Agee de "Elogiemos ahora a hombres famosos")

jueves, 26 de diciembre de 2019

lunes, 23 de diciembre de 2019

LEÑA PARA EL INVIERNO. Ocho poemas sobre la despoblación (III). el último invierno

durante las semanas de este invierno mi colaboración con el Periódico Irreverentes "versará" sobre la despoblación de pueblos y campos

LEÑA PARA EL INVIERNO. Ocho poemas sobre la despoblación (III)

el último invierno
cuando llegue el deshielo
y se desangre la nieve
la esperanza
será un recuerdo 


fotografía de Caras Ionut

miércoles, 18 de diciembre de 2019

leer La Tormenta. nº 3

"La Tormenta nº 3" (para leer on line) publicación poética coeditada por Calumnia Edicions y Piedra Papel Libros. con poemas de Manuel Lombardo Duro, Yolanda Ortiz, José Pastor, Alberto García-Teresa, Luis de Laos, Vanessa Basurto, Antonio Orihuela, María Eloy-García, Gerard Jacas y Gema Estudillo.

lunes, 16 de diciembre de 2019

LEÑA PARA EL INVIERNO. Ocho poemas sobre la despoblación (II)

  durante las semanas de este invierno mi colaboración con el Periódico Irreverentes "versará" sobre la despoblación de pueblos y campos

LEÑA PARA EL INVIERNO. Ocho poemas sobre la despoblación (II)

Huellas
cuando anochezca
será ya siempre invierno
y la noche larga y oscura,
solo el humo de las chimeneas
nos dirá quién está vivo

fotografía: España, Castilla y León, Soria. Comarca de Tierrras Altas. Sarnago, pueblo deshabitado (José Manuel Navia)

domingo, 15 de diciembre de 2019

cosas que pasan en diciembre que no veréis en las ciudades


cosas que pasan en diciembre que no veréis en las ciudades
"mi memoria es la memoria de la nieve"
Julio Llamazares
sabemos del invierno
del frío/de la nieve
de la escarcha en los campos
de los dedos ateridos
de los árboles desnudos
de la cencellada
de las heladas
de la niebla que baja por el valle
de los carámbanos
de las nubes que traen agua
del aire que nos echa a casa
de la soledad en medio de la noche y la nieve
y de como habla el silencio
sabemos de la aceituna y de la rebusca de la almendra
de la poda y la quema
de la tierra dura
de la tierra reseca
de la tierra pesada
de la tierra empapada
de la tierra
sabemos de los ciclos de la vida
y de los rituales de la muerte
y del triste luto negro
que cada noche/que cada invierno
nos deja más solos
y vacíos
sabemos del crepitar de los troncos en la chimenea
del fuego y del humo
del sonido del viento
de los recuerdos de otros inviernos
sabemos de que se vaya la luz con el primer temporal
sabemos de quedarnos sin tabaco
y que no llegue el pan
de estar aislados/otro invierno
¡y que no pase nada!
sabemos del desaliento
sabemos del sabor de las bellotas las nueces las avellanas las granadas los caquis los membrillos
del escaramujo y del madroño
y de las castañas asadas
y del choto y del cochinillo
y de los pucheros de hinojos
y de cardos
y de las sopas de ajo
y del orujo para entrar en calor
sabemos de los pájaros que llegan con el frío huyendo del frío:
lavanderas petirrojos reyezuelos cormoranes avefrías
sabemos de madrigueras y resistencias
del ladrido nocturno del zorro
sabemos del lobo del jabalí de la cabra montes de las garduñas de las jinetas
y de la querencia de los estorninos negros por los caquis maduros
sabemos de la lluvia y de las montañas
sabemos del barro y de los sabañones
sabemos de huellas y presagios
sabemos del musgo y del muerdago
sabemos sobrevivir a todos los inviernos
a todas las nevadas
a toda esperanza

fotografía: "El invierno de la vida" de Roberdelatorre

sábado, 14 de diciembre de 2019

Dicen. Susana Sánchez Arins

"Dicen" Susana Sánchez Arins (Deconatus Editorial)

antihéroe
mi coco infantil fue desde siempre el abuelo ramiro. nunca dejé de temer el momento de acercarme a él para saludarlo, porque pocas veces se reía y muchas nos reñía. era un hombre alto, de soberbios hombros, fuerte. cuando no estaba sulfatando, podando, injertando, trasvasando o embotellando el vino, se quedaba en la era, bajo la parra, sentado en la lagareta a la entrada de la bodega y gruñendo. lo único que supimos de él, y por él, es que fue a una guerra en francia a caballo de una burra. le decías hola abuelo[4] (porque siempre lo llamamos abuelo) y recibías un ¡grrrrrrrrrr! por única respuesta. estabas divirtiéndote en la tierra y gritaba aquello de ¡cochinos!, ¡que sois unos cochinos! te quedabas sentadita y formal en la cocina atendiendo a los cuentos de los mayores: ¡estos meniños que viven en cuadras ya ni saben jugar! mi abuelo siempre llamó cuadras a los apartamentos y meniños a la prole de nietas y nietos.
al ser el abuelo un coco de libro nunca nos entró muy bien en la cabeza cómo podía ser que el tío josé, con ese cuerpecito de mosca muerta venciera al tío manuel y el abuelo ramiro, en cambio, no.

arbolado
si algo tenían en común el abuelo ramiro y el tío josé era el amor por los árboles. no tenía nada que ver con una afición o una amistad sentimental, acompañada de devoción y respeto. era absolutamente pecuniario. para los dos hombres los árboles eran capital, riqueza futura, banco en el que depositar nuestros fondos a medio plazo. sombra y frutos constituían los rendimientos a corto plazo.
el abuelo ramiro plantó un nogal en la huerta para enseñarnos, a las nietas, la sostenibilidad, él, que desconocía tal palabra; nos recordaba, en las visitas de los domingos, que el nogal estaba ahí para nosotras, y que si él no lo hubiera sembrado, nunca podríamos comer nueces.
al tío josé, si el tiempo acompañaba, le gustaba sentarse con nosotras a la sombra del roble de la era, que él mismo había dejado crecer en el toco de otro anterior, para celebrar que habían hecho la casa, o que había nacido su hijo, no lo recuerdo bien. un roblote que salió especial, pues decidió crecer en dos ramas y apuntar al cielo en dos direcciones.
hoy no existen, ni roble ni nogal, fueron talados por el pie.

ocho palabras
llamaron a la puerta de la taberna de madrugada. la mujer no quería abrir, pero el marido dijo la funesta frase, no tenemos nada que temer. desatrancó el postigo y encontró la cara de un fascista de camisa azul. a su lado reconoció, espantado, otra boca que afirmó, alto y claro: sí, este es mi hermano. no hubo tiempo para más palabras. habló la pistola y el sonido seco de un cuerpo inerte cayendo.
la tía lolita tenía ocho años y presenció el asesinato de su padre escondida detrás de la barra.
desde ese día, para siempre, la tía lolita respondía a los saludos de su tío con las mismas palabras condenatorias: usted mató a papá, yo lo vi.
al principio el tío reía irritado la locura de la niña, ¡tú has soñado! cuando la niña fue chica optó por hacer más esporádicos los encuentros. y cuando la chica se convirtió en señora, acabó exudando remordimientos en forma de enrejados en toda la casa. temía la noche oscura y la venganza de la sobrina.
así me lo contó mi madre.

expurgar
samuel blanco, el maestro al que las emigrantes de paradela en buenos aires pagaban, fue depurado tras el golpe. fue separado del servicio y no pudo ejercer el magisterio nunca más. pero no se rindió. continuó solicitando la revisión del castigo hasta su muerte. literalmente.
en el año cincuenta y seis, pasados veinte del glorioso alzamiento, había conseguido todos los informes favorables para recuperar su derecho a tener escuela. el del alcalde de meis, el del cura de san tomé da nogueira, el del comandante de la guarda civil de cambados. todos, menos el del jefe local de la falange, que a pesar de que el maestro ya había muerto, continuó afirmando que su conducta política, social y religiosa dejaba bastante que desear.
el jefe local de la falange era el tío ramón, el falangista bueno.

la otra fraternidad
gerardo y paulino no eran nadie. no habían sido alcaldes, ni diputados ni dirigentes sindicales.
simplemente tenían amistades en el monte, y vivían en cea. a los pies del xiabre. demasiado cerca del vendaval. como amigos de lobos, andaban por esas serranías trayendo recados y llevando víveres. cuántas cartas habrán bajado por caminos escondidos: al recibo de la presente…
pero los cazadores andaban de montería, los pillaron cuando volvían del correo, a la altura de paradela, en los dominios del tío manuel. dicen que uno de ellos, no sabemos si gerardo o paulino, engulló una de las cartas para no traicionar a parientes, amantes, querientes.
los llevaron presos, paliza mediante.

fuera de la madriguera
los dos pequeños zorros amigos de lobos, gerardo y paulino, aparecieron muertos en la curva de las raposeiras. molidos a palos. comidos por las balas. y abrazados como hermanos que eran. de tan quebrantados que estaban, la familia solo pudo reconocer los dientes de oro.
el ansia criminal no era codiciosa ese día.

la segunda muerte
un carro de bueyes trasladó los cadáveres. la mudanza no se demoró mucho. los animales, sin saber por qué, pasaron frío y miedo y sintieron más que nunca el peso enorme del trabajo. sin embargo, llegados a la iglesia, el cura de paradela, amigo de la victoria y del glorioso alzamiento, negó el permiso para enterrar a los muertos.
cuántas lágrimas lloró la familia por un puñado de tierra en un rincón perdido del camposanto.


lunes, 9 de diciembre de 2019

LEÑA PARA EL INVIERNO. poemas sobre la despoblación (I)

  durante unas semanas mi colaboración con el Periódico Irreverentes "versará" sobre la despoblación de pueblos y campos

LEÑA PARA EL INVIERNO. Ocho poemas sobre la despoblación (I)

Cuando ya no quede nadie en los pueblos
Llegará el otoño
volverá el silencio, el vacío
los días más cortos
las noches más largas
la soledad se asentará en las piedras, en la tierra, en las palabras, en la sangre, en la piel
se acabará la música
las verbenas
el cine de verano
y el vuelo de los abejarucos y las golondrinas
sólo la vendimia y las fiestas de san Miguel
darán un último aliento
a los que aquí quedamos.
llegarán las lluvias, los arco iris y los rojos atardeceres
y volverá la rutina
y la resignación y el olvido
¡nadie se acordará de nosotros mientras estemos vivos!
y el abandono que brotará entre las zarzas y las ortigas
nos impedirán apreciar la belleza
y la necesidad de las caricias.
Llegará la época de los membrillos y las setas
bajará de la sierra el lobo, el jabalí y el frío
un frío que echara más leña al fuego.
seremos unos recuerdos del verano
una fotografía, una postal, un amor
o una estadística o unos votos
y las ausencias se harán presentes
¡sólo en los entierros volveremos a juntarnos!
y perderemos amigos, recuerdos y caminos
y el olvido
traerá como hojas arrastradas por el viento
un odio sin rabia
que nos dejará en la garganta
un sabor a moneda antigua
y sólo nos quedará tragar saliva
porque no tendremos
a quien escupir

 fotografía: Calle de Pajares de la Lampreana, Zamora. 5 de agosto de 2012 (Foto-Corina Arranz)

martes, 3 de diciembre de 2019

primera postal de mi idilio alucinante con Philip Morris

PRIMERA POSTAL DE MI IDILIO ALUCINANTE CON PHILIP MORRIS
Solo quedarán los que fuman a la puerta de los bares en los pueblos de montaña, mientras nieva.
Los adictos a la vida y a la destrucción. Los que guerrean consigo mismos y nunca pierden ni ganan.
Viejos con pantalones de pana y anoraks North Face. Chavales con cazadoras de borrego Levis y la boina de su abuelo.
Chavalas con botas Converse de lona y gorros de lana. Viejas con falda de tergal y polar Quechua fosforescente.
Y todos los hombres y mujeres atrapados entre la juventud y la vejez en la madre de todos los vicios.
Gentes atrapadas en lugares llamados Monroyo, Cinctorres, Mirambel, ausentes de los mapas del tiempo.
Gentes en lugares sin estanco, que compran su tabaco en máquinas expendedoras resabiadas que se tragan el cambio.
La máquina del bar del pueblo, la máquina del bar del pueblo anterior o del siguiente, la máquina de la gasolinera más cercana.
Estoy hablando de gente capaz de surfear la ola de frío durante 30 o 40 kilómetros solo para comprarse el ducados.
Verlos volver por la carretera dándole al cigarro a cincuenta por hora en la Derbi es el auténtico cine.
Verlos echando humo en lo alto del tractor es la auténtica democracia; el voto de esos ciudadanos debería valer doble.
Porque se habla mucho de la España vacía y muy poco de la gente de la España vacía.
La gente que caga en la España vacía. La gente que folla en la España vacía. La gente que escribe en la España vacía.
Los que fuman solos junto a un cenicero de pie a la puerta de los bares llenos de la España vacía, por hacer algo.
Esos. Esos nos sobrevivirán a todos.

texto: Iván Rojo 
fotografía: José Manuel Navia

domingo, 1 de diciembre de 2019

Escupiré sobre vuestra tumba. Boris Vian. libro y película

"Escupiré sobre vuestra tumba" Boris Vian (epub)
 "Escupiré sobre vuestra tumba" Boris Vian (rtf)

ver película "J'irai cracher sur vos tombes" (youtube)
ver película "J'irai cracher sur vos tombes" (zoowoman)
ficha en filmaffinity
 nota personal: la película no está a la altura de la novela de Boris Vian, pero se deja ver. y los subtitulos son casi surrealistas.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Black Hawk derribado

Black Hawk derribado
una película aburrida. también indecente (Carlos Boyero)
somos los flacos
los flacos
los negros
los pobres
los malos
no aparecemos en los créditos
ni en el reparto final
solo ponemos los muertos y la tierra
como los comanches los apaches los siouxs los vietnamitas los panameños o los irakíes
somos el kaos
la suciedad
la crueldad
la violencia
los señores de la guerra
no tenemos nombre
no tenemos historia
no tenemos argumento ni armamento
no tenemos voz
no tenemos hijos no tenemos mujer
no tenemos black hawk no tenemos humvees
no tenemos banda sonora
ni a Sam Shepard haciendo de general
por no tener no tenemos ni sangre
solo piel y huesos
y hambre.
así
que volved a casa:
(que nadie quede atrás)
a recoger vuestras medallas (y los oscars)
a escribir novelas
a hacer películas o videojuegos
A ESCRIBIR LA HISTORIA
DE LA INDECENCIA

miércoles, 27 de noviembre de 2019

cultura popular y paisaje del oeste

cultura popular y paisaje del lejano oeste
James Steward y Richard Widmark cabalgando juntos por la soledad infinita de tierra de campos
Paul Newman y Robert Reford asaltando el tren Medina del Campo-Ourense como Butch Cassidy y The Sundace Kid el tren-correo de la Union Pacific
el grupo salvaje de Sam Peckinpah atracando la Caja España de Muela de Los Caballeros
John Ford y John Wayne bebiendo orujo de Mombuey y renegando del whisky de Kentucky y de la civilización
Gregory Peck y Anne Bexter en el pueblo abandonado de Otero de Sariegos bajo un cielo amarillo de otoño y avutardas
Clint Eastwood viejo, cansado y sin perdón en el Club La Condesa
Gary Cooper, solo ante el peligro, esperando el tren de mediodía en la estación de Puebla de Sanabria
Kirk Douglas queriendo un órdago a grandes, en una partida de mus con los abuelos del pueblo de Villalpando, en un duelo de titanes, en que la pareja que pierda paga una ronda
Claudia Cardinale y Henry Fonda esperando su hora en el apeadero de Ferruela de Tábara
Marilyn Monroe cantándole una coplilla zamorana a Robert Mitchum a la orilla de un río Duero, sin recuerdos, sin retorno
Gleen Ford cambiando un rebaño de vacas longhorns, con sus largos cuernos y su mala hostia, por un rebaño de alistana-sanabresa
Burt Lancaster haciendo de apache por la Sierra de La Culebra
Alan Ladd echando raíces en un pueblo perdido de La Carballeda
Raoul Wash buscando paisajes desolados por tierras de Sayago
Howard Hawks jugando al futbolín en un bar de Morales de Toro
Anthony Mann comprando un rebaño de churras que le haga olvidar los bisontes de las reservas federales y el confinamiento de los pueblos indigenas norteamericanos
unos extras que hacen de chiricahuas o de sioux (o unos chiricahuas o sioux haciendo de extras) descansando a la puerta de unos chozos de pastor, cansados del hombre blanco y de los tipis
Lee Marvin dejándose el hígado en las bodegas de la tierra del vino, lejos de saloones de cartón-piedra y de hombres buenos
Ernest Borgnine recorriendo la frontera portuguesa en un carro sanabrés, allí donde nunca llegó la diligencia ni los héroes
Lee Van Cleef paseando su 1,88 metros de altura y su cara de villano por pueblos de barro, adobe, tapial y gloria
Terry Hill y Bud Spencer dándose de hostias con los de la peña "Los descerebrados" en las fiestas de Gamones, todo como en una mala imitación de una película del oeste
el séptimo de caballería, al mando de Errol Flynn, buscando refugio en los palomares de Villafáfila
Quetin Tarantino bailando en el festival de Música Tradicional de Ferreras de Abajo
.................
solo recuerdos, que tal vez nunca existieron, de los caminos hacia el lejano y olvidado oeste

jueves, 21 de noviembre de 2019

un capítulo de "Mi pequeña guerra" de Louis Paul Boon (Deconatus)

"Mi pequeña guerra" Louis Paul Boon (Deconatus)

Albertine spaens
Albertine spaens era una mujer muy afable y muy simpática y muy fea, a la que tuvieron que arrancar todos los dientes porque estaban sueltos a consecuencia del hambre y no tenía dinero para ponerse otros de forma que andaba por ahí con los ojos de una treintañera y la boca de una octogenaria, véase «2 viejos comiendo sopa» de goya, y hablando de sopa, al mediodía albertine, para llevarse algo para sí misma y para su feo marido, solía ir con nosotros al comedor popular leopoldo III, donde nos servían en nuestros cuencos 2 patatas y un trocito de carne, cierra la puerta, rápido, que no se la lleve el viento, junto a unas verdurillas de lata a 2 francos la comida + los cupones. También iba mengana, ¿cómo se llamaba?, a la que hace poco se le trastornó la cabeza y después murió también, que se ponía furiosa y nos tachaba de proalemanes cuando afirmábamos que la guerra iba a durar 5 años más, «eso no puede ser, pues mi marido cuenta con una guerra relámpago y si todavía va a durar más de un mes no sabría yo qué hacer», y al margen de eso contaba las historias más amenas que jamás se hayan oído, como por ejemplo que en una fábrica de gas las chicas sentían sus sentidos alterados por los vapores que aspiraban de modo que… pero eso aquí no viene a cuento, es un paréntesis, y otro paréntesis, decía que lode zielens[66] era un escritor muy malo… ah sí, ¡se llamaba madame lammens!, y albertine spaens se reía con esas afirmaciones ridículas de madame lammens, la verdad es que se reía con cualquier cosa, con esa verdurilla-de-lata y con la sopa de ayuda de invierno y con la gente que iba al comedor y con los pasquines de los alemanes que veíamos por la calle… y, ahora me acuerdo, en el camino-de-vuelta siempre nos topábamos con un maestro de escuela proalemán con quien ya no hablábamos, aunque por lo demás era un tipo afable con bombín y unos pies enormes abiertos hacia fuera, a pesar de todo él seguía saludándonos muy educado: buenos días señora lammens y buenos días señora spaens, y un día, cuando albertine como siempre iba riéndose a carcajadas a-lo-largo-delcamino, se dio la vuelta hacia él y le espetó amenazadora: buenos días aunque muy a mi pesar. Voy perdiendo los dientes por el hambre que paso, dijo en una ocasión, y en otra dijo: siempre me duele aquí, me duele, me duele, y puso la mano en el corazón, pero sin dejar de reír y de darnos ánimos diciendo: chicos, un día se terminará esta guerra y desaparecerán esos pardos
y con estas viejas piernas aprenderemos a bailar el swing, aunque me temo que para entonces habrá 2 albertines spaens porque entre medias me habré partido por la mitad. Y volvió a poner la mano en el corazón, un gesto que hacía cada vez más, a veces se paraba en la esquina de la calle con su jarrita de sopa en la mano gritándonos: esperadme. Y al final incluso me pidió: llévame tú la sopa si no te importa. Luego me la encontré, cuando iba a coger el tranvía para ir a un especialista en gante, yo había visto cómo acababa de pasar el tranvía cuando ella apareció jadeando por la esquina, tratando de inhalar aire por su desdentada boca. Se ha… y ya no dijo «ido» porque no tenía fuerzas, se apoyó en la pared y me pidió que la acompañara a su casa. Ahora bien, cuando nos adelantó 1 de los negros con sus brutas botas, ella volvió a erguir la cabeza. Pero aquello, lo del corazón, era un cáncer muy
avanzado que era preciso operar, la ingresaron en el hospital, pero los 4 años de hambre le habían hecho tanta mella que ya no pudo volver a casa, estaba agonizando el mismo día en que llegaron sus amigos del otro lado del canal, y madame beerens y madame lammens que también ha muerto y yo estuvimos junto a su lecho de muerte en el hospital, y nos agachamos hacia ella y le dijimos: ¡han desembarcado! Y nos miró a los ojos y por última vez irguió la cabeza, ja, dijo, entonces cubrid con la bandera belga mi cajón de naranjas, y esa misma noche falleció.
y fulano, que está con la brigada negra y echa a su mujer a la calle en camisón cuando vuelve a casa borracho e invita a cualquiera que esté dispuesto a decir heil hitler y va a los burdeles donde se gasta en una sola noche 50.000 francos – porque ascendió a jefe de la distribución maderera
y mis padres que dicen que es una guerra relámpago que no va a durar mucho – de hecho, no DEBE durar mucho porque nos quedamos sin dinero, ya hemos tenido que hipotecar la casa – y a cualquiera que diga que SÍ va a durar mucho lo tachan de proalemán
y la gente que pregunta al párroco-que-es-un-grandísimo-proinglés si puede ir a rezar a la capillita – pero el párroco que teme quedarse sin gente en la iglesia grande dice que no – no cambiaría nada, dice, ¿o acaso pensáis que por ir a rezar a vuestra capillita los aviones dejarán de tirar bombas? – y la gente dice que si no puede entrar en la capillita rezará en mitad de la calle – os lo voy a prohibir, dice el párroco, haré que os echen
y la depravación moral, que por la noche mujeres mayores orinen la una frente a la otra, y que en los alrededores de la estación entren escolares en una heladería, que es un auténtico burdel – de modo que puedes elegir a una muchacha de 14 años – de modo que una vieja puta se pregunta dónde va a acabar el mundo, en mi época…
y los niños van detrás de un soldado alemán y le preguntan si viene de normandía, sí, dice, pero vamos a volver, y les da a los niños un helado – uno solo – y toda la pandilla quiere chupar ese helado, y al oírles decir «chupar» el soldado dice: «a shupar todos» – y los niños le preguntan si habla flamenco y si sabe que están bombardeando alemania, y le señalan al hijo de kuyle y dicen: ese está con los negros – y es tremendamente orgulloso
y que esta mañana han vuelto a encontrar a un chico en la avenida que fue asesinado por los negros

[66] Escritor flamenco realista, comprometido con el movimiento obrero

miércoles, 20 de noviembre de 2019

No conoces mi pueblo pero seguro que te suena


NO CONOCES MI PUEBLO PERO SEGURO QUE TE SUENA
Quiero vivir en una megaurbe, 30 millones de habitantes, 38 millones de individuos pululando, caos, contaminación, destrucción, anonimato... Tokio, Shangái, Manila, Estambul... y a tomar por culo el ver todos los días de la semana, las mismas jetas hablando y hablando de las mismas putas cosas de siempre: ovejas, cereales, tractores... y criticando la vida del vecino, porque aquí nos conocemos todos.
Quiero vivir en la ciudad con mayor número de asesinatos, violaciones, suicidios, atracos a mano armada, manifestaciones violentas... DONDE-PASE-ALGO, y no este aburrimiento mortal de tarde-noche-de-domingo-eterno-en-el-culo-del-mundo.
Quiero vivir en la ciudad más viciosa del mundo, donde poder tomarme una copa a cualquier hora del día y de la noche, donde pillar la mejor coca, el mejor mdma... y no tener que recorrer más de 30 kilómetros por carreteras mal desbrozadas y mal parcheadas, para tomarme una jodida copa un sábado a las tres de la mañana. Y encontrarme a la misma camarera de siempre, con el mismo aburrimiento de siempre, con la misma música de siempre, y los mismos de siempre, balbuceando sobre ovejas y chicas, cereales y chicas, tractores y chicas, ¿y dónde están las chicas? ¿y dónde hostias se ha metido la camarera? ¿y dónde se puede pillar algo?
Quiero vivir en Los Ángeles de Blade Runner, codearme con chicas con pelos de colores, con replicantes, con Hare Krishnas, con punkis, con mestizos, con judíos ortodoxos... en vez de jóvenes, viejos, mujeres, hombres y niños y replicantes con el mismo corte de pelo cortesía de la única peluquería en 25 kilómetros a la redonda. Y todos con el mismo estilo de ropa, cortesía de los puestos del mercadillo de los martes en el pueblo de al lado. Quiero pantallas publicitarias gigantes de Coca-Cola, Pan Am, Sony... y comer en los puestos callejeros de comida mientras me invitan a "una nueva vida le espera en las colonias espaciales".
Quiero sumergirme en la oscuridad de Gotham, quiero ser un anónimo habitante de Zión... y luchar por mi futuro, y no este vacío, esta muerte en vida, sentado en el poyete de la iglesia mirando el vuelo de las moscas.
Quiero colegios, institutos, universidades, academias, escuelas.., no escuelas que se caen a pedazos, con profesores que se caen a pedazos, con ordenadores que se caen a pedazos.
Quiero ir de compras, empaparme de glamour, de Louis Vuitton, de Dulce & Gabana, de Versace, de Lorus... quemar la tarjeta de crédito, y dejar de comprar baratijas, imitaciones y falsificaciones en tiendas de todo a cien y en el mercadillo semanal.
Quiero pasear por Wall Street y hacerme fotografías chorras tocándole los cojones al Toro de Wall Street y que se joda el Toro de Osborne, que el de Wall Street los tiene más grandes. Que se jodan todos los pueblos con encantos de la provincia de Soria. Y de Zamora. Y de Teruel. Veniros aquí en invierno ya veréis que gusto.
Quiero que me atiendan en el hospital Karolinska de Estocolmo, que me curen la úlcera en la clínica Universitaria Bolivariana, que me transplanten el hígado en la Fundación Valle del Lilli, que me quiten los guanetes en el Cedars-Sinai Medical Center de Los Ángeles... y no jugármela en consultorios o centros de salud donde un día falla la ambulancia, otro han quitado al pediatra, y al siguiente el médico está pasando consulta en los pueblos de alrededor.
Quiero ver los grabados de Goya, las pinturas de Van Goth, las colecciones del Museo del Prado y las del Museo del Louvre ... y mandar a la mierda los museos etnográficos, de los dinosaurios, la avutarda, la Transhumancia ... o de cualquier otra majadería con las que hayan engatusado al alcalde de turno los mismos enteradillos-de-la-capital-de-siempre.
Quiero disfrutar de un concierto de Jack White, estar en primera fila, bailar, gritar, disfrutar, ponerme ciego de anfetas... Quiero estadios de fútbol llenos de gente escuchando a Red Hot Chili Peppers. Quiero pabellones que se vengan abajo con Rage Against the Machine. Quiero ruido y destrucción... Y quedaros con las bandas municipales, las verbenas, los pasodobles y el mismo grupo de rock (del pueblo de al lado) de todos los años. O los incombustibles e insoportables Medina Azahara de todos los años.
Quiero la misma oportunidad que tenéis los de la ciudad para mandar a tomar por culo el futuro.


texto enviado (por correo electrónico) por Antonio González, el "Mediaoreja" o "el de Faustina"
la fotografía es de Bryan Schutmaat

viernes, 15 de noviembre de 2019

cosas que pasan en noviembre que no veréis en las ciudades

cosas que pasan en noviembre que no veréis en las ciudades
ahora que tenemos la certidumbre del invierno
y que el bosque encendido de colores
de hoy
serán árboles desnudos
mañana
ahora que los días se acortan
como la vida
y se secan y marchitan
las flores del cementerio
ahora que sabemos de la escarcha
y del vacío
y de la importancia del fuego
ahora que florece el azafrán
y es momento de limpiar el huerto
ahora que se anuncian las primeras nieblas
y las primeras heladas
y bandadas de pajaritas de las nieves, avefrias, colirrojos tizones, mosquiteros
llegan con el frío
ahora que es tiempo de níscalos de cardos de almecinas de pucheros
y de la siembra de acelgas espinacas y ajos
ahora que escuchamos el trueno la lluvia el viento el río
y la caída de las hojas de los árboles
y la noche
ahora que no somos
nada más
que algo olvidado
como la muda de una culebra
ahora
en este mes de noviembre
que enhebra el otoño con el invierno
ahora
que sabemos
que habrá un día
y será invierno
solo
nos queda
ahora
esperar
la nieve

fotografía de José Manuel Navia

miércoles, 13 de noviembre de 2019

A quemarropa. Richard Stark. libro y película (descargar)

"A quemarropa" es la historia de una venganza. Escrita en 1962 por Donald Westlake bajo el seudónimo de Richard Stark, The Hunter ("A quemarropa") es una novela negra con clase, de estilo vigoroso, duro, potente, directa. Una de esas joyas que hacen que tras su lectura uno quede enganchado a la novela negra. En ella se narra -en tercera persona- la venganza de Parker, un ladrón profesional, que tras participar en un robo, es traicionado y dado por muerto (tras meterle seis tiros) por sus compañeros y su mujer. 
Donald E. Westlake escribió aproximadamente cien novelas y tras el éxito de ventas de "A quemarropa"  Parker fue protagonista de más de veinte novelas. Contaba Westlake que decidió adoptar el seudónimo Stark (que en inglés quiere decir austero, sucinto, duro) para «recordarme en todo momento qué era lo que debía hacer. Toda ficción empieza por el lenguaje. Primero eliges el tipo de lenguaje que vas a usar, luego la historia y por último los personajes. Y quise que el lenguaje fuera muy sobrio y crudo y que no usara adverbios. Quería que fuera stark. Y por eso elegí ese nombre. Lo de Richard fue por Richard Widmark».
La novela ha sido adaptada al cine en tres ocasiones; en 1967 dirigida por John Boorman y protagonizada por Lee Marvin. En 1999 (titulada "Payback") dirigida por Brian Helgeland y protagonizada por Mel Gibson, -en el año 2006 se presentó un nuevo montaje del director (titulado "Payback: Straight Up") que está más acorde con la historia y el estilo de la novela-.  Y en 2013 (titulada Parker) dirigida por Taylor Hackford y protagonizada por Jason Statham y Jennifer Lopez.
"A quemarropa" también ha sido adaptada varias veces al cómic, una buena adaptación es la realizada por Darwin Cooke y que en España edita Astiberri.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Revista de Arte, Literatura y Pensamiento LA ORTIGA (Nº 130)

dedicado al mundo rural
con dos relatos cortos de María Sánchez “La ternura” y “Quebrantahuesos”, dos artículos de Jaime Izquierdo sobre el mundo rural, un artículo de Adrián Almazán “Ruralidad o barbarie” y un texto sobre agroecología y pensamiento “Mundo clausurado. Monocultivo y artificialización” de Marc Badal. con ilustraciones de Nacho Zubelzu. fotografías de Alma Camacho. Poesía visual de Vicente Gutiérrez Escudero. Poesía de Marianella Ferrero. y la historia de vida del profesor y activista ecologista Tomás López.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Lobo come lobo. Rafael López Vilas

 "Lobo come lobo" Rafael López Vilas (Versátiles Editorial)
NOCTAMBULISMO
Son las tres y cuatro minutos de la madrugada de un domingo. La ciudad ha echado el cierre hace horas. Duerme. La habitación está en silencio. La casa es un agujero negro por el que desaparecen los acontecimientos del día. Las conversaciones caen en el olvido. El cerebro selecciona editoriales que la memoria escribirá algún día. Mi mujer duerme en el dormitorio, al otro lado del pasillo. Voy a escribir. Hay papel sobre la mesa. Tinta. La grabadora. El corazón del reloj marca cada segundo de esclavitud con latidos automáticos. Estoy despierto. El gusano del tiempo sigue su curso inexorable. Parece invierno, pero las prostitutas siguen peinando la calle entre barrenderos y asesinos. El techo de la habitación es una lengua de baba, espesa y negra, profanada por los faros de los coches. Parece invierno, y oigo el tañido de la lluvia repicando en el asfalto, el rodar de los neumáticos evacuando tirabuzones de agua sobe un océano de baches. Las farolas se adormecen desnudas. Sin alma. Sin amor. El silencio se amortaja en el cementerio. Edifica eternidades que duran un suspiro. La muerte es un asco, pero, los muertos no tienen preocupaciones. No pagan facturas ni utilizan la escobilla del váter. El amanecer se vislumbra en la distancia de las horas. Por las mañanas rescato versos de entre los posos del café y contemplo con desgana el despertar de esta ciudad moribunda. El sentido sólo es una percepción. Pero es lo que tengo. Todavía es de noche. María duerme arropada de pesadillas y sueños. El papel sigue ahí. La tinta. La grabadora. La noche pasa. La vida pasa. Parece invierno. Las sombras sueñan. Mis ojos mueren. Y no pasa nada.

jueves, 7 de noviembre de 2019

raras joyas del cine negro: Blast of Silence

"Blast of Silence" Allen Baron
Año: 1961
Duración: 77 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Allen Baron
Guion: Allen Baron, Waldo Salt
Música: Meyer Kupferman
Fotografía: Merrill S. Brody (B&W)
Reparto: Allen Baron, Molly McCarthy, Larry Tucker, Peter H. Clune, Danny Meehan, Dean Sheldon, Jerry Douglas
Sinopsis: Un frío asesino a sueldo planea paso a paso el asesinato de un mafioso en Harlem. A pesar de sus intentos de pasar desapercibido mientras persigue a su víctima, Bono es reconocido por un antiguo compañero de orfanato. Pero no será el único error que cometa...
 
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reseña en Cine Maldito  

más joyas del cine negro

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Aires Nuevos. Peter Kocan

 Aires Nuevos. Peter Kocan (Sajalín Editores)

"al margen" la colección de Sajalín Editores es una de las propuestas más interesantes, coherentes, valientes y recomendables del panorama editorial español. "Al margen" se ha propuesto redescubrir y rescatar clásicos contemporáneos inéditos y descatalogados. Clásicos contemporáneos que están al margen, olvidados, silenciados o ninguneados. Muchos pertenecen a eso que llamamos realismo sucio y que la gente de Sajalín Editores suele llamar "literatura del arroyo". Literatura salvaje. Literatura maldita. Literatura underground. Buena Literatura. Literatura altamente recomendable. Literatura donde la mayoría de las veces lo que se narra se ha vivido, sufrido y disfrutado. En su catálogo encontrarás a gente como Hubert Selby Jr, Edward Bunker, Clarence Cooper Jr., Tom Kromer ... y a Peter Kocan.
Peter Kocan, con 19 años, intento asesinar a un dirigente político de su país (Australia) y fue condenado a cadena perpetua. Durante los 10 años que estuvo encerrado se dedicó a escribir. Tras su puesta en libertad se volcó en su carrera literaria. Publicó varios libros de poesía, dos novelas breves sobre su encierro ("The Treatment" y "The Cure"), una novela autobiográfica sobre un ex convicto que intenta rehacer su vida a través de la escritura ("The Fable of All Our Lives") y "Aires Nuevos" una novela basada en su adolescencia. 
"Aires Nuevos" cuenta la historia de un joven de 14 años que huye junto a su madre y su hermano pequeño de un padre maltratador. Tras llegar a una nueva ciudad buscando aires nuevos y una oportunidad, el joven pronto tendrá que buscarse la vida, en un mundo difícil y que no comprende. La personalidad del joven, lleno de miedos, timidez, inseguridades ... le hace vulnerable y solitario. En esta lucha por la vida busca refugio en su imaginación: en el mundo violento del soldado Diestl (personaje de una película bélica), y en el mundo glamuroso de la vida de Grace Kelly (que conoce por las revistas ilustradas). El mundo del soldado Diestl le permite enfrentarse a sus miedos siendo frío e insensible. El mundo de Grace Kelly le permite enfrentarse a sus miedos con ternura y belleza.
El joven e innombrado protagonista de esta historia, buscará afrontar sus miedos, los trabajos, el hambre, la pobreza, la soledad, el amor, la lucha diaria, con lo que va encuentrando y aprendiendo de sus vagabundeos, sus compañeros de trabajo, sus historias, sus sueños ... pero no lo tiene fácil.
Un libro que habla cara a cara de la lucha interior, de la inseguridad, de los miedos, de la locura, de la solidaridad, de la huida, de la lucha diaria para salir vivo de un mundo jodido e incomprensible. Una gran historia. Un gran libro. Un gran escritor.



martes, 5 de noviembre de 2019

El precio del paraiso. De un campo de exterminio al Amazonas. Manuel Leguineche

"El precio del paraiso. De un campo de exterminio al Amazonas" Manuel Leguineche (Ediciones B)

"El precio del paraíso" narra la apasionante historia de Antonio García Barón: un hombre que perdió una guerra en España y otra en Francia, y que, tras cinco años en un duro campo de exterminio nazi, Mauthausen, se pregunta qué hacer de su vida. Se refugia a orillas del Amazonas, se casa con una mujer de sangre india y tiene cinco hijos. Por fin dueño y señor de sus actos, presidente de su propia República, la República del río Quiquibey, Antonio ha encontrado la libertad lejos de las grandes ciudades, en una cabaña sin electricidad ni teléfono, a horas en canoa de la primera aldea civilizada. Manuel Leguineche decidió lanzarse a la búsqueda de este hombre y lo encontró en la selva boliviana. «Amanecía sobre el río Quiquibey cuando Antonio García Barón inició el relato de su vida».

domingo, 3 de noviembre de 2019

reflexiones una mañana de resaca en una pensión de Jaén

reflexiones una mañana de resaca en una pensión de Jaén/¿qué hacer?
el capitalismo es paciente
como una araña
es la trampa perfecta
y la más cruel
el juego de manos
más elaborado de la historia
y el más tramposo
ellos son los dueños de las barajas
del tapete de la mesa incluso de la silla donde te sientas
incluso del aire que respiras
son los que reparten y cortan
los que dicta las reglas del juego: quien gana/y quien pierde
y no puedes cambiar las reglas del juego/si aceptas las reglas del juego
incluso la violencia es una regla del juego
¿incluso el no jugar es una regla del juego?

jueves, 31 de octubre de 2019

Autobús de Fermoselle. Maribel Andrés Llamero

"Autobús de Fermoselle" Maribel Andrés Llamero (Hiperión)


Origen y linaje

A mi abuela Isabel

Autobús de Fermoselle,
que va y que viene,
y para, cuando quiere,
lunes y jueves. 
Agustín García Calvo

Todavía las tardes de verano
alegres en la resolana hablan las amigas
de huertas que atienden
con manos arrugadas,
de este suelo que aún destroza sus espaldas
las encorva cada día más, sobre si mismas.
Pero ya no sienten miedo de los lobos.

Sus palabras se confunden
entre el zumbar de las moscas,
convocan por costumbres a los muertos
de aquella región que siempre emigró,
a Alemania primero,
al extrarradio después.

Se han ido quedando solas
en aquel rincón que solo
desentrañan ellas. Mi abuela puede
descifrar el grito de óxido de la campana
que llama a la comunidad,
acudid vecinos que estas eras nuestras
se nos mueren por el fuego.
Sabe también si cuando tañen
es un gemido de muerte
y a la noche han de velar
a un hombre o a una mujer,
y cuál era su cofradía.
todo eso le susurra el aire a mi abuela.
Gustan de agrietar pajares candados,
despiertan genealogías,
reviven enemistades
y también odios, rencillas,
noviazgos contrariados;
asistieron a disputas por tres piedras,
una era, dos vacas
-qué horror, dicen, en la ciudad,
todo indiferenciado-. Pueden nombrar
quién estrechó a quién en cada baile,
a los galanes todos de la comarca,
porque ellos una fueron
el futuro, y si crecían
era para abrigarse en sus brazos.
Los desaparecidos
marcaban el final, nada existía
fuera de los márgenes de la espadaña
del cementerio -tienen los sepulcros
tanto de raíz-; salvo una guerra que una vez
se les deslizó dentro y dividió
a un pueblo pequeño en dos
e infecto los hitos de miseria.

Como río que se funde en mar mayor,
caen los ladrillos de adobe sin estruendo.

Nadie recordará cómo era todo allí
cuando el tiempo iba despacio
y era pequeño: el mundo
va fundando otras lindes.

Habrá un día, y será invierno,
en que atreviese esta región querida
como se cruza el más seco de los desiertos;
bajo el fulgor de la tarde,
ya no habrá ninguna voz.
Estas mujeres son la memoria
de una vida que no existe
en los mapas del gobierno.
Nadie sino ellas,
sonreirá a los que no están
ni los llamará a su costado

salvo quizá    este poema

Los brotes se han quemado. Las estaciones -dicen-
no se han portado bien,
quizá este año habremos perdido
la cosecha. Mañana un vendaval
se llevará todo este polvo.

"Campos de tierra"  poema de "Autobús de Fermoselle" Maribel Andrés Llamero

algunos poemas de "Autobús de Fermoselle" en scribd