un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

domingo, 15 de septiembre de 2019

Las mujeres que derrotaron a América. por David Jiménez

Las mujeres que derrotaron a América: los vencedores

     Vo Thi Mo no recuerda el día que empezó a odiar a los estadounidenses. ¿Fue al ver a los primeros aviones sobrevolar su aldea de Cu Chi, al sur de Vietnam? ¿O quizá tras la muerte de dos de sus hermanos en un bombardeo? El momento que ha quedado grabado en su memoria es el día que dejó de hacerlo. Su unidad del Viet Cong había sorprendido a tres marines descansando en la jungla. Les tenía apuntados con su AK-47 —el dedo en el gatillo, el blanco desprevenido—, cuando uno de ellos sacó del bolsillo una fotografía de su familia. Los otros dos militares buscaron en sus petates, abrieron varios sobres y empezaron a leer en voz alta las últimas cartas que habían recibido de América. Los soldados rompieron a llorar y Vo Thi Mo decidió marcharse sin disparar:
     —Por primera vez les vi como a personas.
     Los tres soldados americanos sortearon la muerte sin saberlo. Quizá murieron en otra emboscada días después. O tal vez estén paseando a sus nietos en un parque de Wisconsin. Vo Thi Mo continuó matando a tantos enemigos como pudo, y recibió la medalla a la Victoria Militar. Pero desde aquel encuentro nada volvió a ser como antes: había dejado de atribuirle ningún mérito a su participación en la guerra. Cuando todo terminó, con la evacuación de la embajada estadounidense de Saigón, el 30 de abril de 1975, no compartió la euforia de sus compañeros. El mayor Ejército del mundo había sido derrotado por uno formado por campesinos, pero Vietnam yacía en ruinas. Sus amigos y familiares habían muerto. Su aldea había sido arrasada.
     —Era difícil sentir la victoria.
     Décadas después del final del conflicto, los turistas siguen empeñados en revivirlo. Parte de la culpa la tiene Hollywood y las cientos de películas producidas sobre lo que los locales llaman la guerra de América porque, según dicen, no fueron ellos los que se desplazaron miles de kilómetros para ocupar un país extranjero. Uno de los destinos más visitados son los túneles de Cu Chi, construidos por el Viet Cong para ocultarse y lanzar sus emboscadas desde el corazón del Vietnam del Sur bajo control de los estadounidenses.
     En la tienda de recuerdos que hay a la entrada de los túneles me llama la atención una de las postales en venta: es la imagen en blanco y negro de una joven y bella guerrillera comunista de 17 años. Tiene una cabellera morena, larga y bien peinada, las facciones del rostro aniñadas, la mirada al frente y sus manos adolescentes sujetando un fusil. La dependienta me dice que vive cerca y un campesino se ofrece a llevarme hasta su casa.
     Vo Thi Mo está tendida en una cama de opio, abrazada a su gato y viendo un folletín por televisión. Parece una cordial abuela de campo: ninguna pista que la identifique con la legendaria guerrillera de la fotografía.
     —Pase, pase. ¿Té? ¿Ha comido ya?
     Vo Thi Mo lideró el C3, uno de los batallones más efectivos del Viet Cong. Estaba formado por mujeres que cabalgaban entre las líneas estadounidenses a bordo de ciclomotores, eran especialistas en el asesinato selectivo de oficiales, llevaban a cabo algunas de las operaciones más arriesgadas en las junglas del sur del Vietnam y, en lo que para muchas de ellas fue la más dolorosa de sus misiones, se introducían entre las sábanas de los militares enemigos para obtener información. Tenían que hacer méritos extra si querían convencer a los hombres de que podían formar parte de la guerrilla.
     —Había un dicho en el campo que decía que las mujeres éramos tan inútiles que no podíamos orinar por encima de la hierba —cuenta Vo Thi Mo—. Así que un día un grupo de nosotras nos subimos a la copa de un árbol y empezamos a orinar desde lo alto. Les dijimos a los hombres: «Veis, podemos orinar por encima de la hierba igual que vosotros y también luchar como vosotros».
     La ex guerrillera vietnamita ha llamado a sus camaradas del frente y minutos después su casa se llena de abuelas con fascinantes relatos de emboscadas y batallas en la jungla. Cao Thi Huong y Truong Hai Thuy cuentan que escaparon de una columna de tanques cruzando entre ellos a la carrera. Tran Thi Neo pisó una mina en 1973 y le fueron amputando los dedos del pie según se iban gangrenando. Cuando solo le quedaba uno, amenazó con quitarse la vida si se lo cortaban. Todavía lo tiene. Le Thi Suong se unió a la guerrilla junto a sus tres hermanas para vengar la muerte de todos los varones de la familia. La última en hablar es Thanh, que tiene que ser animada por las demás para decidirse.
     —Vamos, cuéntalo —le dicen.
    

La misión de Thanh consistía en engalanarse y visitar los cafés de Saigón frecuentados por soldados americanos de la 25.ª División de Infantería, tratando de enamorarlos para poder acceder a la base. Las mujeres preferían el campo de batalla porque prostituirse por la patria exigía acostarse con hombres que a la mañana siguiente podían arrasar sus aldeas y matar a los suyos. Tenían que soportar las miradas de reprobación y los insultos cuando paseaban con los marines estadounidenses por las calles de Saigón. Thanh lo aguantó todo, mientras dibujaba detallados mapas de las instalaciones estadounidenses y facilitaba información para atentados. Cuando fue descubierta y arrestada, en 1970, los soldados survietnamitas la torturaron durante días, liberándola solo cuando sus heridas se habían gangrenado y parecía que iba a morir. Cinco meses después de que le fuera amputado un brazo, cambió las noches de pasión fingida con oficiales americanos por el frente, disparando desde la parte trasera de una motocicleta con su arma apoyada en el muñón.
     —Los soldados americanos se quedaban paralizados por la sorpresa —dice riéndose—. Cuando la guerra terminó muchas mujeres que habían combatido hicieron lo posible por ocultar sus heridas. Pero yo nunca pude hacer lo mismo con mi brazo amputado. Con el tiempo, he aprendido a sentirme orgullosa de él.
     Vo Thi Mo era la más célebre entre las guerrilleras del Viet Cong. Fue nombrada mejor soldado de su compañía y promocionada a subcomandante del batallón C3. Decían que había inutilizado dos tanques M-48 en la aldea de Cay Diep. Que abatió a decenas de soldados enemigos. Y que luchó en ropa interior en una batalla en la que perdió los pantalones. Hombres que al principio se negaban a recibir órdenes de una mujer terminaron siguiéndola con fidelidad ciega. El Gobierno comunista utilizó su imagen para adornar sellos oficiales, la misma fotografía que cuatro décadas después me había traído hasta su casa. Vo Thi Mo se convirtió en un símbolo para un pueblo que había forjado su sentimiento independentista a lo largo de siglos de lucha contra mongoles, chinos, franceses y estadounidenses. Levantarse contra los extranjeros estaba en su sangre y las mujeres nunca habían quedado al margen. La primera revuelta contra China en el año 40 d.C. había sido liderada por tres mujeres, incluida Phung Thi Chinh, de quien se asegura que dio a luz en el frente antes de embestir al enemigo empuñando su espada en una mano y sujetando a su bebé recién nacido con la otra.
     La victoria final contra los americanos estaba cerca cuando Vo Thi Mo tropezó con un viejo amor, un muchacho al que había conocido de niña y al que perdió la pista cuando fue enviado al norte a servir en el Ejército regular. Se casaron entre emboscadas y avances militares. Mientras se llevaba a cabo la ofensiva final, con Saigón cercada y los americanos preparando la evacuación, la guerrillera se encontraba dando a luz al primero de sus tres hijos. No le importó perderse el momento histórico: dar vida le parecía mucho más natural que quitarla.
     —Cuando pienso en las madres de aquellos soldados que encontré en la selva, me alegro de no haberles disparado —dice tumbada en su cama de opio, rememorando el día que dejó de odiar al enemigo—. No puedo dejar de pensar en las madres de aquellos a los que disparé. Fueron enviados a nuestro país. Muchos eran unos niños. ¿Qué culpa tenían?
     Tras el final de la guerra, Vo Thi Mo y sus compañeras del C3 se casaron y formaron familias. Mientras la mayoría de los varones del Viet Cong eran condecorados y recibían empleos del Gobierno, ellas regresaron en silencio a sus aldeas. Al repasar sus relatos en mi cuaderno de notas, me sorprendía no encontrar ni una sola frase con resentimiento. Ni hacia los estadounidenses que habían llevado la guerra a su tierra ni hacia los vietnamitas que habían olvidado su contribución a la victoria. Querían dejar atrás los días en los que habían empuñado un arma y volver a ser las mujeres que necesitaban subirse a un árbol para mear por encima de la hierba.

del libro "El lugar más feliz del mundo" de David Jiménez (Kailas)

viernes, 13 de septiembre de 2019

Campos de tierra. Maribel Andrés Llamero

Campos de tierra
Esto es Castilla,
                           mi cuerpo tan seco,
esta carne prieta y dura como alpaca,
levantada por leves lomas, colinas
modestas, algún apacible remanso.
Esto es Castilla,
los ojos oscuros color de barro,
la piel y las trenzas recias, pardas.

Vengo de la tierra del pan y del vino,
donde otros antes que yo
escondieron la cebada
que no saciaría su hambre ni su sed.
Soy nieta de emigrantes, carbón humano,
las entrañas unidas con alambre,
mujeres y hombres ceñidos de esparto
y entregados al delito del trabajo
manual. Ellos me levantaron el alma
con golpes de azada que aún retumban
en el amor áspero y tierno que me puebla
los surcos de las severas costillas.
En frágiles pasos de albarcas me han traído
para que un día yo soltara
las hoces de la siega, la esteva del arado
y cantara estos poemas;
me han colmado la boca de trigales,
me han confiado toda la luz,
la digna primavera de la maleza.

Soy de un hogar que se seca y se adhiere
como costra en los codos de la tez morena.
Soy de un hogar compacto hasta la grieta,
donde el roble solo sangra si lo partes.

Ay del agua oculta -dentro siempre dentro-
en nuestro pecho, quién oirá este canto
de labranza que cargo en las espaldas,
quién este ruido de savia entre los huesos.

Esto es Castilla,
y todos los árboles
que me brotan en hilera
señalan que debajo
fluye un río.

poema de "Autobús a Fermoselle" de Maribel Andrés Llamero (Hiperión)

miércoles, 11 de septiembre de 2019

raras joyas del cine negro: Cacería de mujer

 
un buen ejemplo de literatura pulp y cine de serie b
y donde el propio autor de la novela (Mickey Spillane) protagoniza (como Mike Hammer) la película
Título original: The Girl Hunters
Año: 1963
Duración: 98 min.
Dirección: Roy Rowland
Guion: Mickey Spillane (Novela: Mickey Spillane)
Fotografía: Kenneth Talbot (B&W)
Reparto:Mickey Spillane, Shirley Eaton, Scott Peters, Guy Kingsley Poynter, James Dyrenforth, Charles Farrell, Kim Tracy, Hy Gardner, Lloyd Nolan, Benny Lee
Mike Hammer es un personaje de ficción creado por el escritor estadounidense Mickey Spillane en el libro I, the Jury (Yo, el jurado), llevado al cine en 1952 y 1982.
Esta película protagonizada por el mismo Frank Morrison Spillane como Mike Hammer tiene sus momentos. Digamos que la película funciona durante 25 minutos si se suman los créditos de apertura.
Spillane realiza una buena actuación. La razón es que Hammer fue elaborado como un reflejo del propio Spillane. Por lo tanto, Spillane sólo tuvo que hacer de sí mismo, que después de toda una vida de práctica, no fue difícil.
Lo cierto es que, Spillane tendría que haber estado contento con la oportunidad de representar a su personaje en la pantalla por primera vez. Después de todo, siempre se había quejado de que no le gustaba la interpretación que del personaje había hecho anteriormente Biff elliot en "I, the Jury" (1953).
El propio escritor asesoró al guionista de la película. El resultado no fue del todo bueno. El producto final era el adecuado para un libro, pero no para una película con aspiraciones de drama de acción.
Por ejemplo, insistió en incluir a su confidente y amigo columnista Hy Gardner. La escena de Gardner es larga y aburrida, porque el propio Gardner es aburrido. Si quería Gardner incluiso debería haber permitido un actor con experiencia para retratar al personaje con fuerza.
Uno de bares favoritos de Spillane fue uno de los mejores restaurantes alemanes de Nueva York, situado en la calle 44 en Manhattan. La película pasa mucho tiempo muerto mostrándole caminando en ese lugar, y manteniendo conversaciones con los demás actores casi a oscuras. Las conversaciones son largas y, en su mayor parte, sin sentido.
La película desde luego no alcanza a ser ni de lejos un referente en el cine negro pero tiene un insoluto final muy violento.
Sugiero mejor ver a Ralph Meeker como Mike Hammer en "El beso mortal" 1955. Eso sí que es una película de detectives bien realizada y una cumbre del cine negro.  (en filmaffinity)

martes, 10 de septiembre de 2019

Donosti Sound. Antonio Javier Fuentes Soria

Los domingos...
Los domingos nunca me gustaron,
encuentro en ellos
un agrio sabor a decepción y desamparo.
Quizá porque están hechos
para esos tipos que nunca trasnochan
y se levantan antes del alba
para ir de pesca o caminar por la montaña
o para construir una casita en el campo
con sus propias manos.


En una vieja cafetería...
No estoy de buen humor,
no se la he dado.
Tampoco dije adiós cuando se ha ido.
Y ya ves,
aquí andamos mi conciencia y yo
intentando ejecutar el desagravio
como suelen hacerlo los artistas,
mirándome el ombligo,
haciéndole un poema.


LVIX
A Marta
Mientras te maquillas
en el baño,
te miro.
Tus tacones,
tus vaqueros,
tu camisa de Sfera,
tu pelo aún ondulado.
Y pienso
en lo que fui antes,
antes de ti quiero decir.
Y era nada,
como el tiempo
antes de los relojes.

 "Donosti Sound" Antonio Javier Fuentes Soria (Sr. Scott)

Antonio Javier Fuentes Soria en facebook

domingo, 8 de septiembre de 2019

sobre "Tierra de mujeres" de María Sánchez. unas reflexiones


sobre "Tierra de mujeres" de María Sánchez. unas reflexiones
"Tierra de mujeres" de María Sánchez, es un buen libro y un libro necesario. Un ensayo, una mirada íntima, personal y familiar del medio rural. "Tierra de mujeres" es un libro reivindicativo. Reivindica la cultura popular de los hombres y mujeres del campo. Reivindica y reflexiona y cuestiona y hace preguntas y ofrece alternativas (y soluciones) al olvido en que se encuentra nuestros pueblos y sus gentes.
Pueblos donde hombres y mujeres resisten y sobreviven y mantienen viva una cultura (y un paisaje y una forma de vivir) que desaparece a pasos agigantados. Hombres y mujeres que saben cuando sembrar y plantar, que arreglan caminos y balates, que echan launa, que recogen la almendra o la aceituna, que siegan, que saben el nombres de las plantas y para que sirven, que saben podar los frutales o cargar un mulo o manejar un dumper o un tractor. Hombres y mujeres que viven del campo, de los higos, de los tomates, de la uva, de las cabras, de echar jornales, de hacer queso... y que son los verdaderos protagonistas de la tierra, del campo, de los pueblos.
María Sanchez maneja un buen puñado de ideas y conceptos, y sabe manejarlos y darlos a conocer. No son conceptos ni ideas originales o nuevas, pero son planteamientos que no deberíamos olvidar cuando hablamos (o escribimos) sobre el medio rural. 
María Sanchez es buena divulgadora, es común encontrarla (y escucharla) en medios de comunicación, tertulias, mesas redondas, conferencias..., tiene buenas ideas y sabe defenderlas, el problema es creer que tiene la verdad en sus manos, caer en el paternalismo (o maternalismo) del que intenta huir, hacer dogmas de sus opiniones, monopolizar las voces de la gente de campo. El campo, los pueblos, necesita narradores pero sin olvidar dar voz a los que mantienen viva la vida de los pueblos.
A la literatura rural le falta mancharse, ensuciarse de tierra, mojarse, embarrarse. El campo necesita más agricultores que creadores de tendencias, más médicos y profesores que generadores de negocios o emprendedores rurales, más hortelanos que crowfundistas, más pueblos vivos que eco-aldeas, más pastores que narradores, más gente que pase todo el año en los pueblos que turistas, más gente apegada a la tierra que profesionales sin ninguna relación con el medio o la tierra. Sobre "Tierra de mujeres" podemos discutir largo y tendido, pero es un libro necesario, un punto de encuentro y de partida para dejar de hablar y ponernos manos a la obra.
"Tierra de mujeres" María Sanchez (Seix Barral)

lunes, 2 de septiembre de 2019

¿qué hacer con el vuelo de los pájaros?


¿qué hacer con el vuelo de los pájaros?
¿qué hacer con los que no tienen
ni quieren
ni nido ni tribu?
¿qué hacer con los que no participan en el juego?
¿qué hacer con los que no tienen
ni quieren
ni voz ni voto?
¿qué hacer con los que no respetan
ni creen
en nada
ni en nadie?
ni en jerarquías ni en mandamientos
ni en hombres ni en dioses
¿qué hacer con los que su palabra
no es ley ni verdad?
¿qué hacer con los que no se pueden clasificar?
ni etiquetar ni normalizar
¿qué hacer?
¿con esos que luchan
solos
cuando todos los demás
han huido?

poema de josé pastor. fotografía de Lee Jeffries

jueves, 29 de agosto de 2019

mercromina

mercromina
hemos caído tantas veces
una tras otra
con insistencia
poniéndole todo el empeño
y sin aprender de los errores
que hemos adquirido
una capacidad
a caer y levantarnos
que nos hace
inmune
a cualquier derrota
y a cualquier victoria

fotografía de Javier Arcenillas

domingo, 25 de agosto de 2019

cuando la clase obrera juega al tenis

cuando la clase obrera juega al tenis
mi abuela
inmigrante en Francia
nos mandaba (vía Renfe)
enormes paquetes
con lo que iba encontrando en las basuras de París
(en la poubelle nos decía en sus cartas)
para nosotros aquellos enormes paquetes
(que a veces llegaban a pesar más de 40 kilos)
eran verdaderos tesoros:
(que esperábamos como los regalos la noche de reyes)
juguetes, ropa, rotuladores de colores, libretas, bolsos, botas de montaña, herramientas, calculadoras, botones, gafas de sol, sellos, carpetas, relojes, fulares, cuadernos, radios, pulseras, collares...
así que solíamos vestir con ropas que llevaban los logotipos de AGF o de Festina
o pintábamos con rotuladores molotow
o vendíamos sellos en el rastro
en uno de aquellos paquetes
venía una raqueta de tenis
de hierro
que pesaba como un muerto
desde ese día a mi padre
los domingos
le dio por ir a jugar al tenis a la piscina
allí se enfrentaba contra la pared
como se enfrentaba a la vida
sin descanso
con los meses
algunos de los que jugaban en las canchas de tenis de pago
(con sus raquetas caras y bien encordadas, sus muñequeras, sus zapatillas de marca)
cuando fallaba alguno de ellos
le invitaban a jugar
allí mi padre
con esa raqueta de hierro que pesaba como la vida
jugaba con hambre de obrero
con un revés a dos manos de currante
subiendo a la red como una fiera
sin dar nunca una bola por perdida
con el tiempo
aprendió un par de trucos
a volear como McEnroe
a meter unos passing shots a lo Björn Born
a tener un drive a lo Ivan Lendl
y allí estaba mi viejo
un ebanista reconvertido en carpintero
un carpintero reconvertido en montador de muebles
con una raqueta encontrada en la basura
codeándose con  catedráticos, banqueros, políticos, princesas, concejales, mandamases de la Fasa, empresarios...
haciéndoles morder el polvo
con el puño en alto

jueves, 22 de agosto de 2019

cosas que hacéis en verano en los pueblos que NUNCA harías en vuestras ciudades

un borrón en cosas que pasan en ... que no veréis en las ciudades

cosas que hacéis en verano en los pueblos que NUNCA harías en vuestras ciudades
llegáis en masa
con los días contados
cargados como si fuerais a la guerra
con vuestros caprichos y kits de supervivencia
en plan conquistadores
invadiendo nuestras casas
"y contaminando el aire"
haciendo añicos
el equilibrio
el silencio
la calma
perturbando
hasta el vuelo de los pájaros
creyendo que todo el monte es orégano
arramplando con todo lo que encontráis en el camino
peras, manzanas, higos, uvas, tomates, leña para la barbacoa
mariposas, piedras, macetas, flores
mareando la perdiz
preguntando por todo y para todo
¿esto qué es?
dando consejos de hombre blanco
que naidie os ha pedido y que para nada sirven
vuestro paternalismo es un mal chiste
aparcáis donde os da la gana
abrís cancelas que nunca cerráis
pisáis sembrados
espantáis ganado
ensuciáis
y para colmo os soléis perder
y os tenemos que ir a buscar
sois tan porculeros como vuestras mascotas
formáis enormes colas
en la carretera, en el supermercado, en el centro de salud,
en el ayuntamiento, en el banco
para vosotros ahora todo es jauga
todo es fiesta
y un gran meadero
gastáis un galvana exasperante
o tenéis prisa
exigís lo que no está escrito
lo que no os atrevéis a exigir en donde vivís
protestáis por todo
que si no hay cobertura, que si las moscas,
que si las cagadas de las ovejas, que si el canto del gallo
que si la calor, que si los turistas...
hacéis que todo parezca ficción
que todo sea un escenario
para vuestro protagonismo
para vuestra frustración
convirtiendonos en extras, tramoyistas, camareros, barrenderos...
cuando se acabe el verano
volveréis a vuestras casas
volverá el silencio
echaremos pie a tierra
y solo seréis un borrón
en nuestras vidas
y en el paisaje

por josé pastor

cine: El intruso (The Intruder). Roger Corman

Título original: The Intruder 
Año: 1962
Duración: 84 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Roger Corman
Guion: Charles Beaumont (Novela: Charles Beaumont)
Música: Herman Stein
Fotografía: Taylor Byars (B&W)
Reparto: William Shatner, Frank Maxwell, Beverly Lunsford, Robert Emhardt, Leo Gordon, Charles Barnes, Charles Beaumont, Katherine Smith, Bo Dodd, William F. Nolan
Un misterioso y extrañamente amable hombre llega a una pequeña comunidad en algún lugar del Sur de los Estados Unidos. Interesándose por la reciente ley de integración racial, y de cómo ésta influye o no en los habitantes del pueblo, creará una peligrosa discordia entre aquellos que la aceptan y los que no.Y como en toda discordia, la violencia enseguida hará acto de presencia.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Volcano Libros. tres novedades. otoño 2019

Volcano Libros nació en 2017 con la convicción de que "la Literatura es, también, una forma de conocer, amar y celebrar la Naturaleza"
Con este objetivo publicamos una única colección de ficción y no ficción donde caben muchas «especies» diferentes: narrativa, ensayo, memorias, paisaje o viajes, siempre en estrecha relación con la naturaleza.

"La tierra de la lluvia escasa" Mary Hunter Austin. Prólogo de Terry Tempest Williams. Traducción de Eva Gallud
"El país de la lluvia escasa" es como Mary Austin denomina al territorio que se encuentra «entre las Sierras altas al sur de Yosemite –al este y al sur sobre un grupo de cordilleras quebradas más allá de Death Valley–, adentrándose sin límite en el desierto de Mojave». Y también el título de su primer libro, publicado en 1903, que inmediatamente fue todo un éxito.
En este clásico venerado sobre el desierto, Austin medita acerca de las maravillas de esas tierras y captura tanto el paisaje –desde las colinas abrasadas hasta las mesetas endurecidas por el sol–, como la enorme variedad de vida animal y vegetal, o los pocos seres humanos que las habitan: «Noticias de la tierra, de sus senderos y de lo que en ellos se mueve, el relato que un amante de esa tierra le puede ofrecer a otro». Su escritura recuerda –en el tono trascendental y su ocasional inclinación primitivista– a la obra de otros amantes de la naturaleza como Ralph Waldo Emerson y John Muir.

"Plater River" Rick Bass. Traducción de Esther Cruz
"Platte river" es una de las primeras colecciones que consolidaron la reputación de Rick Bass (autor de "Invierno") como maestro del relato y como uno de los mejores escritores de su generación. El libro incluye tres historias cortas articuladas en torno a los misterios de la naturaleza y del corazón.
Bass consigue una rica mezcla de naturalismo tocado por el misterio, donde los estimulantes paisajes de Montana, el norte del estado de Nueva York y el norte de Michigan conforman el libro en la misma medida que lo hacen sus protagonistas humanos.

"La casa más lejana. Un año de vida en la gran playa de Cape Cod" Henry Beston. Traducción de Inés Clavero e Irene Oliva.
En 1925, Henry Beston construyó una pequeña casa sobre las dunas de la playa de Cape Cod (Massachusetts), a la que bautizó como Fo'castle (castillo de proa) porque, al igual que en un barco, desde su amplio ventanal podía contemplar el vasto océano. En 1926, y aunque había pensado pasar solo dos semanas, Beston permaneció allí todo un año para capturar con palabras la naturaleza y la misteriosa belleza de aquel paisaje: las migraciones de las aves marinas, los ritmos de la marea, las dunas arrastradas por el viento y la inmensidad del cielo estrellado.
"La casa más lejana" (1928), un clásico de la literatura norteamericana sobre la naturaleza, es la crónica de aquel año en soledad cuyo propósito anotó Beston en su diario: «La Naturaleza, ese es mi país. La obra: celebrar, revelar el misterio, la belleza y la mística de la Naturaleza, del Mundo Visible. Ligar este sentimiento a mi nombre».

entrevista a Javier García, creador de la editorial Volcano libros en El asombrario

más libros que tienen la naturaleza, sus paisajes y sus gentes como protagonistas: visiones (novelas, ensayos, poemas, reportajes, documentales, comics...) sobre el medio rural

sábado, 17 de agosto de 2019

cosas que pasan en agosto que no veréis en las ciudades


cosas que pasan en agosto que no veréis en las ciudades
todo esta agostado amarillo
requemado asolado
tierra dura y seca
campos como de yesca
en las riberas sobreviven
-a duras penas-
el frescor y el verdor
las fuentes y los chopos
y a media tarde se ven volar
oropéndolas tarabillas jilgueros colirrojos
pero en los secanos
desde media mañana
las chicharras se adueñan del silencio y del paisaje
todo es aspero pinchudo reseco monótono
como muerto
solo hay un respiro
en las cunetas arboladas de acacias
con su polen dorado que alfombran los caminos
o junto a las acequias
o en los borreguiles de la sierra
con el azul de la genciana
y el vuelo de las águilas calzadas
es agosto el mes de los turistas
de los que marcharon de los andarines de los forasteros
de la fritailla y de el gazpacho
de higos manzanas  y peras
de cabañuelas pronósticos promesas
de "preparar la tinaja para el mosto"
de las lágrimas de San Lorenzo
del cri-cri-cri nocturno del grillo
de fuegos artificiales y de fiestas patronales:
San Roque en Pitres
la Virgen de Las Nieves en Trevélez
los moros y cristianos en Albondón
la uva en los Bérchules
San Agustín en Lobras
San Miguel en Cástaras
también es agosto mes de incendios y de falta de agua
y de la cogida de tomates melones fresas o calabacines
para ganarse unos jornales
es agosto un mes
de recuerdos y aventuras
de calores y amores eternos
de dias y noches
de mantener vivo
un lugar en el mundo al que volver
para con la fresca
entretenerse con la vida:
con las musarañas
con las luciérnagas
con los topos
con los mirlos
con las blancas y negras lavanderas
con los rojos y negros zapateros
con el arrendajo que todas las tardes grazna desde el almez
con el pastor sus ovejas sus perros que regresa de vuelta
con Juan que viene de regar la huerta
y vivir como si fuera el último verano
la última noche en la tierra
antes de que llegue el otoño
y nos deje desnudos

poema de josé pastor. ilustración José Manuel Juárez

más cosas que pasan en ...que no veréis en las ciudades

romper el espejo


romper el espejo
no renegaré de mis errores
los tengo de todas formas y colores
no rendiré cuentas a nadie por ellos
son mis únicas victorias y mis únicas certezas
me hicieron lo que soy
lo que ves y lo que no ves
no olvidaré mis amores
los llevo tatuados en la piel y en la memoria
aunque ahora no sean más que hojarasca, fría ceniza, recuerdos
son parte de lo que no soy
y de lo que pudo ser
no callaré mis protestas
no esconderé mis fracasos
no enterraré el hacha de guerra
ni las cuentas pendientes
no cerraré las ventanas
son mi única salida/ya cerré todas las puertas
ya se lo que hay aquí dentro
ya se lo que hay aquí afuera
la intemperie
la última esperanza


poema de josé pastor. fotografía de Josef Koudelka

viernes, 16 de agosto de 2019

mala tierra


mala tierra
llegaron cuando ya estaba todo hecho
en la oscuridad más absoluta
cuando ya no había malas hierbas, lobos, culebras, pájaros, bosques
agua limpia, cielos azules, aire puro
no les dejamos nada
solo muerte, desolación, destrucción
y un mundo tecnológico
inhabitable

un poema de josé pastor

jueves, 15 de agosto de 2019

todo a 1 euro

todo a 1 euro
no necesitamos más dioses religiones sacerdotes predicadores
no necesitamos más ejércitos generales y soldados
no necesitamos más policías
no necesitamos más disciplina
ni más castigos ni más recompensas
no necesitamos más lideres más salvadores más asesores
¿de verdad necesitamos un rey?
¿de verdad necesitamos un presidente?
¿no hemos tenido suficiente?
no necesitamos más patriotismo más banderas más himnos
no necesitamos más mentiras, más veneno, más insultos
y tanto desprecio
no necesitamos tantos jueces juicios y prejuicios
no necesitamos más coches
cada vez más grandes cada vez más rápidos cada vez más caros
no necesitamos más matones más voceras más fascistas más racistas
no necesitamos más banqueros más recortes más sacrificios
¿para qué smartphones de mil euros?
¿para qué tantas ofertas?
no necesitamos más cojones
ni tantos estereotipos
no necesitamos más misiles
no necesitamos más destrucción explotación humillacion y miseria
estamos hartos
al límite
no podemos más
ya nos habéis sangrado bastante
ya os hemos comprado todo
y pagado con interés
ahora
ya estamos vacíos
vendidos
vencidos


poema de josé pastor. ilustración de eneko

martes, 13 de agosto de 2019

reseña para "cuando los trenes paraban en todas las estaciones"


“DIGNIDAD DE ANIMALES SIN DUEÑO” 

… Con este verso terminaba un poema del último libro de José Pastor “Cuaderno de Veredas”, que hace tres años sacó a la luz Piedra Papel Libros, esa editorial entusiasta que solo aparece en sitios entusiastas. 
En esta época doméstica, hay en esos animales sin dueño, gatos callejeros capaces de aguantar el hambre, el frío y la soledad, con tal de preservar su libertad y su, extraña palabra en nuestros tiempos, dignidad, toda una forma de mirar el mundo. 
HABLAR DESDE UNO MISMO - Me alegro cuando me cuentan que este otoño verá la luz una nueva hornada de poemas bajo el título de “Cuando los trenes paraban en todas las estaciones”, de la mano de la Editorial Versátiles. Repaso algunos de esos textos que han ido apareciendo en su blog “librosyaguardientes.blogspot.com”, esas botellas con mensajes que lanza al mar desde las montañas del sur y que de vez en cuando llegan a buen puerto. 
Me dejo mojar por los poemas. A veces habla de lo que hace cualquier tarde, o de lo que ve pasar, otras reacciona con rabia frente a lo oído, o se deja jugar con las palabras. No importa que los poemas hablen o no de él, cambien de tema o paisaje, de forma o protagonista, hay siempre en ellos un tono familiar, una coherencia de fondo. La coherencia que da la mirada personal. La coherencia que da no el hablar de sí mismo sino el hablar desde uno mismo. Se ve a las claras que el que les escribe ocupa un lugar en el mundo, en este mundo, y es desde allí desde donde mira, juzga, repudia, sueña, goza o está jodido. 
“…somos los últimos
no somos nada
los olvidados
los perdedores…
somos la última bala de un revolver
con el que no sabemos a quien disparar
somos los últimos
los que no tenemos fin
los que no tenemos solución
ni la queremos” 
Y en ese lugar en el que habitan estos poemas, desde el que miran el mundo, yo me siento en casa, podría ser mi hogar, su rabia podría ser la mía, su cansancio el mío, sus sueños los míos.
Por supuesto que en esto no hay nada nuevo, al contrario, es lo más viejo del mundo, aunque a veces se olvide. En la escuela nos enseñaron que la lírica era la expresión de los sentimientos personales, hablar de lo que uno siente. Lástima que también nos fueran haciendo aprender una retahíla de ideas, sentimientos y conductas precocinados y estereotipados que fatalmente entorpecen el afluir del sentimiento libre y personal sepultado bajo la mascara de la corrección social. 
“…haz ruido y deja de vivir al pie de la letra
desmonta el metrónomo el diapasón el reloj el calendario…” 
Estos poemas se complacen en despreciar esa máscara, en hablar desde las tripas, hablar para decir algo, no para pavonearse en demostrar lo hábil que se es diciendo lo ya dicho, sino por una necesidad de comunicar. Y, al menos conmigo, esa comunicación funciona, leo y asiento viendo reflejado lo que siento en esos renglones que me cuentan lo que otro siente.
Tal vez sea esa capacidad de mezclar lo personal y lo general lo que más me atrae de los poemas de este tipo. José Pastor habla de lo suyo pero raramente es un chapas, de su particular es fácil elevarse a un nuestro compartido, y su alegría o su desazón puede ser fácilmente la del que lee… 
“…si no llevas la bolsa de Judas repleta
si no sabes reírte de los chistes de siempre
si no tienes un dios un amo una bandera
una mujer un trabajo “ 
LAS PALABRAS JUSTAS - Ese engañoso escribir como se habla. Las palabras cotidianas, las frases escuetas, funcionales, aunque a veces baje la guardia y algo como tirando a embellecido se cuele en el tono del poema, algún dulce adjetivo, alguna ensoñación, inevitables momentos en que la buena gente, el amor o su falta, el paisaje, nos hacen bajar la guardia.
Que no os engañen sus gruñidos, ese tipo es un optimista, o sea un inconformista, sediento de tragos de vida. Un buen bebedor que huye la mala bebida. 
“…porque la huida es otra forma de sobrevivir 
de resistir 
de volver al camino
de viajar
con los bolsillos vacíos” 
Lo que no encontrareis será juegos verbales, no hay metáforas, no se juega con el sonido de las palabras, ni con su orden, no aparecen palabras inusuales, ni se alude a algo no nombrado, ni se sugieren simbolismos velados. Aquí las cosas se llaman por su nombre.
No se trabaja con el sonido o la forma de las palabras, sino con lo que nombran. Con las ideas de los protagonistas, con el sentido de su vida, con comparaciones entre vidas y situaciones, con enumeraciones, con paradojas, con contraposiciones de mundos y actitudes. Con la ironía que desmonta la mascara de seriedad de comportamientos y palabras. A veces con la melancolía.
 “…la niñez, cuando todo se curaba con mercromina y un beso
la adolescencia cuando todo se curaba con unas risas y unos morreos
la juventud cuando aprendimos que no todo se cura…” 
Sí, sí, ya sé que la melancolía no es ningún recurso de escritura, que es un estado de ánimo, un tono que todo lo envuelve, pero ese tono marca el carácter de bastantes poemas de este nuevo libro.
Esos poemas breves, contundentes como un buen blues, que abundaban en sus libros anteriores han dejado sitio a textos más largos, más juguetones y discursivos. Los poemas rabiosos conviven con otros en los que ha dejado huella la resaca de vivir. 
¿Qué hemos de pensar quienes tanto gustábamos de esos breves latigazos cargados de dinamita cerebral? ¿Habrá envejecido el maquinista, abandonado la locomotora, estará soñando con viejas singladuras en el vagón de cola?
Leemos con calma, respiramos aliviados. No, el maquinista sigue empleando las palabras justas. Más palabras quizás, con un ritmo más pausado, pero colocadas en su justo lugar, justamente definidas, en su justo orden, con su ritmo justo hasta llegar al buscado final. Todo el buen hacer del maquinista Pastor se demuestra aquí. Guiar las acciones y las ideas del poema con un trayecto claro, una ruta con sentido, siguiendo las vías para decir algo, para llegar al andén deseado.
No, el maquinista sigue despierto, en su puesto, ha dejado las vías rápidas, se complace en guiar por viejas vías abandonadas, entre taludes llenos de hierba, por viejos viaductos entre aldeas. A veces gira la cabeza, ve perderse en cola la estela de los raíles sobre los prados y piensa en pasadas travesías. 
“…somos todas las batallas perdidas
y toda lucha que rehuimos
somos todas las caricias no dadas y no recibidas
"no somos nada"
tan solo agua pasada
memoria de lo que no fuimos” 
ESTACIONES ABANDONADAS - Quién no se ha sentido alguna vez una estación abandonada, esperando inútilmente un tren que no volverá a pasar.
Se asume que se habita en una vía muerta. Alguien, desde la central decidió cortar el tráfico, olvidarse de nosotros. El abandono no es sólo geográfico, es social, lugares abandonados, gente olvidada, maneras de ser dejadas al margen.
Cuando los trenes paraban en todas las estaciones” habla de algo parecido a eso, habla de la gente, de mucha gente que tenemos la sensación de habernos quedado en una eterna sala de espera olvidada. 
“…su tabernero, un viejo guardagujas anarquista,
sus viejos ferroviarios merendando escabeche y vino
su estufa de carbón
sus fotografías en blanco y negro de viejas locomotoras
su poster de camarón
y su orujo blanco y clandestino para brindar por un buen viaje
hacía años que aquella línea férrea se había abandonado
y allí el tiempo se había detenido
pero todavía era un sitio vivo
y un buen lugar para recuperar fuerzas
para todos aquellos que perdimos el último tren.” 
Una sala de espera donde uno puede encontrar la mejor gente, una sala de espera que puede ser un buen refugio.
En esa sala de espera el trabajo de José Pastor, esa tenaz labor que adivino en esos poemas de sencilla apariencia, esos poemas que nos pasa como quien pasa un cigarro o una botella en un corro de amigos, me han sido útiles para templar la mente y afinar la mirada.
No se escucha allí la música del fatalismo. Tan sólo hace balance de sus heridas, asumiéndolas, orgulloso de ellas como los viejos piratas, sin dejar de tirar para adelante o de hacer un alto en su refugio.
“…hacemos el amor
sin bandera blanca
porque rendirse no es una opción” 
Hubo un tiempo en que el tipo humano que habita en estos poemas era moneda corriente, era la sal de la tierra. ¿Qué ha pasado? Hubo un tiempo, quizás aún lo sea. Aunque aislados, fuera de las grandes rutas, en cualquier rincón, en cualquier camino, en pequeños grupos o solitarios, manteniendo encendido el fuego de la vida.
“… el fuego de la chimenea
el blues de Robert Johnson
un libro de Avelino Hernández
una botella de vino tinto de Corral de Castro
( y mañana no madrugo)
todo parece estar en equilibrio
y pienso que esto es la vida
no las grandes victorias
sino las pequeñas derrotas”


(por Pedro Villalón)
en el blog Hankover (Resaca) 

jueves, 8 de agosto de 2019

Estudio melancólico sobre la vieja carretera de Bujaroloz. por Iván Rojo

Estudio melancólico sobre la vieja carretera de Bujaroloz
Como cualquiera, lo que de verdad deseo es marcar una época en la Tierra.
Dominar.
Imperar.
Sin embargo, esto es un mensaje de paz para ti:
Chaval que te grabaste despeñando una nevera en las montañas abrasadas de Almería.
Esto es un mensaje de camaradería para ti, Mario.
Porque, Mario, ahora lo sé: estoy en el mundo para escribir sobre tu persona.
Para escribir sobre ti desde el respeto, la empatía, la ternura.
La gente como tú me ablanda el corazón.
No puedo dejar de ver el dichoso vídeo, amigo mío.
Y lo que en él veo es la más pura inocencia.
Me maravilla la expresión traviesa de tu cara.
En realidad me maravilla tu simple cara, porque podría ser la de cualquiera.
Irradia normalidad, en el mejor sentido de la palabra.
Lo que digo, Mario, es que el protagonista de ese vídeo podría ser cualquiera.
Una persona con padres, con hermanos, con amigos.
Una persona con pareja e hijos o dos gatos y sin duda planes, más o menos confusos pero planes.
Una persona relativamente contenta con un trabajo del montón, como el que tú has perdido.
Una persona, oh sí, que aún guarda en algún confín de su interior la capacidad de desencadenar lo asombroso.
Lo épico.
Lo ridículo.
Lo vergonzoso.
Lo cinematográfico.
Lo de un modo u otro alucinante.
Chaval, te escucho en los medios clamar: No soy un asesino, y se me ilumina el cerebro.
Te escucho pedir perdón, y me conmuevo.
Te oigo suplicar que pase esta pesadilla, por tu familia, por ti, por tu novia, y me lleno de vida.
Porque vibra en tu voz la genuina incomprensión de los arrepentidos sinceros.
La condena a no ser creído, ni siquiera escuchado.
Bien, Mario, no temas:
Sé que lo sientes.
Sé que lo sientes muchísimo.
Yo te creo.
Y yo, por qué no, te admiro.
Sí, atentaste contra este paradisíaco e incorruptible mundo nuestro.
Pero también lo reconociste y le pusiste remedio.
Verte subir pemitente esa ladera infernal acarreando la lavadora de los cojones hecha una bola de chatarra...
Dios, verte convertido en un Sísifo del siglo XXI para tranquilidad de las mentes santas...
Rediós, verte ahí a pleno solazo, en pleno verano, deslomándote por reconducir tu vida hacia sitios mejores...
Eso, todo eso, es el regalo más hermoso que me ha hecho mi especie.
Por eso te devuelvo el detalle con este poema o lo que sea.
Tú, como todos los pobres hombres, mereces ser literatura.
Mario, si hubieras nacido en Ohio Larry Brown habría escrito varios cuentos cojonudos sobre ti.
Pero, bueno, no has nacido en Ohio, ni falta que te hace; aquí estoy yo.
Mario, la tormenta pasará, pronto volverás a la nada.
Hasta entonces, no lo olvides:
Todos hemos arrojado cosas mucho peores, quiero decir mejores que un frigorífico a lo más hondo de la escombrera de nuestras almas.
Y siguen ahí, su blancura sigue ahí, cayendo en silencio hacia el fondo de nuestra negrura.
Un fondo que probablemente no exista.
Recuérdaselo a los que se pasen demasiado contigo.

martes, 6 de agosto de 2019

chupópteros de bar


chupópteros de bar
los que nunca pagan
los que nunca invitan
los que se escaquéan
todo con habilidad innata y hereditaria
los mismos que se la intentan colar al camarero
los mismos que exigen la tapa como si le fuera la vida en ello
los mismos que nunca dicen no cuando la casa invita
esos que viven de las rentas las herencias y/o alquileres
y de la simulación la manipulación y el engaño
los que siempre ven el vaso medio lleno
los que nunca echan una mano
los que salen por patas cuando las cosas se ponen chungas
y hay que dar el callo
los que arañan
los que migaja a migaja
y subvenciones y ayudas varias
van acumulando
riquezas y mentiras
lujos y caprichos
parcelitas y viajes
casas-cuevas y/o cortijos
pero nunca llevan dinero en la cartera
para un convite
esos que se creen
que por su sola presencia saber educación o belleza
no tiene que pagar ninguna ronda
esos que se creen especiales
pero son terriblemente aburridísimos
terriblemente insulsos
como una cerveza sin alcohol caliente
esos que nunca pagan
ni en los bares ni en la vida
y que siempre ganan.
la letra pequeña
de los bares
de la vida

viernes, 2 de agosto de 2019

dos poemas de "cuando los trenes paraban en todas las estaciones"

dos poemas de "cuando los trenes paraban en todas las estaciones" José Pastor González
próximamente (otoño. 2019) en Versátiles Editorial

memoria sin paisaje
recorro pueblos muertos
historias que se llevo el viento
casas vacías llenas de recuerdos
escuelas sin infancias
iglesias donde cría la lechuza y el abandono
fuentes secas
ortigas y zarzales
ruina y silencio.
recorro sus calles
donde alguna vez se oyeron risas
y canciones.
curioseo en sus casas:
ollas sillas colchones
cartillas escolares con caligrafías de otros tiempos
botellas sin mensajes
aperos inservibles
herramientas oxidadas
y ailantos asomándose por las ventanas.
voy al cementerio
por caminos perdidos
y balates caídos
¡siempre encuentro un molino o un lavadero
para hacer un alto en el camino y fumar un cigarro!
hago fotografías:
flores marchitas
apellidos que se repiten
cruces con verdín y tristeza
amapolas
y ningún dios.
escribo
imagino una vida distinta
una última oportunidad
y sigo camino
volviendo la vista atrás
para no convertirme en piedra y olvido

O.K. Corral
no te detengas en O.K. Corral
no hay garitos donde suene rock and roll
sólo televisores encendidos
y nadie ha escuchado hablar del soul o el rhythm and blues
no te detengas en O.K. Corral
todo lo salvaje lo han domesticado
lo libre empaquetado
lo bello sepultado
lo rebelde asesinado
no te detengas en O.K. Corral
si te gustan las palabras amables
las caricias o el vuelo de los pájaros
no te detengas en O.K. Corral
si no eres el más duro y rápido del oeste
si no llevas la bolsa de judas repleta
sino sabes reírte de los chistes de siempre
sino tienes un dios un amo una bandera
una mujer un trabajo
no te detengas en O.K. Corral
tienen miedo a pensar a leer a soñar a tocarse
miedo a todo lo nuevo a todo lo distinto
tienen alma de gallina
la crueldad de las palomas
y los mismos sentimientos que una roca
pero una roca puede ser hermosa
en O.K. Corral no
no te detengas en O.K. Corral
solo es un buen sitio
si estás buscando un lugar
donde dejarte morir

domingo, 28 de julio de 2019

Las cosas del campo. José A. Muñoz Rojas. descargar

 
descargar "Las cosas del campo" José A. Muñoz Rojas
en esta edición de Destino (dentro de su colección Ánfora y Delfín) también aparecen los relatos "Las musarañas" y "Las sombras"

"Las cosas del campo" en Editorial Renacimiento

"Las cosas del campo" en Editorial Pre-Textos



(fotografía de José Quintanilla de su proyecto "Mi casa, mi árbol")

jueves, 25 de julio de 2019

tres poemas (y una reseña) de La casa rota de Ana Patricia Moya

 "La casa rota" Ana Patricia Moya (Versátiles Editorial)


Trapos empañados
Da igual
la marca del limpiacristales que utilice
para los espejos
por mucho que frote
la mujer que se refleja en ellos
nunca se ve limpia.

Por qué
Fregar y barrer la casa
como metáfora de pretensiones estériles
no poder erradicar definitivamente la roña
de la incertidumbre con unas cuantas pasadas
asumir
que ni un [vulgar] poema sobre la lejía
transformará este mundo inefable
y mi anodina existencia.


Inservible
“Mis huesos están sueltos como pinzas de ropa,
tan abandonados como muñecas en una tienda de juguetes,
y mi corazón, el viejo motor del hambre, con sus pecados
revolucionándose, como un motor que no quisiera parar.”
Anne Sexton


Soy parte de esta casa,
de estas paredes
-habría que pintar de nuevo-
soy otro triste mueble
de huesos ineptos
                                      -habría que repasar el polvo-
soy un electrodoméstico
estropeado, sin garantía
-habría que tender la ropa-
ya que no puedo pintar
una nueva vida,
ya que no puedo repasar
todos mis pecados,
ya que no puedo
tender nuevas ilusiones,
me hago una con esta casa
-esta tumba que huele a lejía-
que me evoca la vergüenza
de no ser útil fuera de ella.



una reseña por Gema Albornoz en Mundiario

jueves, 18 de julio de 2019

cosas que pasan en julio que no veréis en las ciudades

cosas que pasan en julio que no veréis en las ciudades
es época de brevas y de moras (de moral)
de chumbos y ciruelas
y de la huerta en todo su esplendor
hay hortalizas y hay legumbres
para dar/tomar/compartir/embotar
hay pimientos hay pepinos hay berenjenas hay judías
hay patatas y hay calabacines
hay melones y hay sandías
y los primeros tomates
y florece la flor azul de la genciana y la enigmática flor del beleño
y los oréganos y las mejoranas
y las mentas y las poleos
hay tormentas de verano y hay incendios
hay festivales y hay verbenas populares
hay cine de verano y hay piscinas
hay turistas y hay curritos
hay canciones republicanas y hay convites
hay siesta y hay noches al fresco
hay sexo
y hay poesía
hay un volver a los recuerdos de la infancia
a ese país del nunca jamás
donde hay bicicletas
y hay utopías.
y las chicharras
siempre las chicharras
incansables
y el sol inclemente
sobre el pescuezo
de hombres y mujeres
que están segando
o cogiendo tomates
o echando launa
o en el andamio
o en la sierra de pastores
o barriendo las calles
o repartiendo el correo
hombres y mujeres
que buscan la sombra
para no hacerse invisibles

la ilustración es de José Manuel "Juárez"
aquí sus ilustraciones: Decampo

martes, 16 de julio de 2019

para descargar Tierra de mujeres. María Sánchez

"Tierra de mujeres. Una mirada íntima y familiar al mundo rural" María Sánchez (Seix Barral)
para descargar


Esto no es una reseña de ‘Tierra de mujeres’, de María Sánchez
Algunas cosas inconexas y egoístas que se me vinieron a la cabeza al terminar el nuevo libro de María Sánchez (por Luna Miguel)

jueves, 11 de julio de 2019

Los girasoles ciegos. Alberto Méndez

"Los girasoles ciegos" Alberto Méndez (Anagrama)

descargar película dirigida por José Luis Cuerda, con guión de José Luis Cuerda y Rafael Azcona, y protagonizada por Maribel Verdú, Javier Cámara, Raúl Arévalo e Irene Escolar.