un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

lunes, 24 de septiembre de 2018

un poema de Victor Pérez

21
Acaso el hito del final de nuestra adolescencia,
fue el ataque explosivo de Marco Pantani en el Galibier,
en el Tour de Francia del 98.
Fue la etapa que se disputó el 27 de julio
entre Grenoble y Les Deux Alpes.
Me la suda que, a lo mejor, fuera puesto de EPO
hasta las trancas.
Pantani alcanzó la inmortalidad delante nuestra,
bajo un tiempo infernal de frío y lluvia.
En el mítico Galibier caía la tormenta
del siglo.
Pantani demarrando cada doscientos metros.
Cogiendo a los escapados. Ullrich llegó
destrozado a 8:57.
Medio centenar de kms,
para alguien que parecía de otra época.
Las banderas italianas y alemanas.
Los nombres de Ullrich y Pantani por todo el asfalto.
La gente agolpada en la mitad de la carretera.
Pantani cagándose en la madre de un fan
que casi se le mete en medio.
El Chava Jiménez con el dorsal 76 aguantando
como podía el envite.
Pantani con el pañuelo azul en la cabeza.
La bici amarilla y verde
a dos mil metros de altitud.
A veces se iba la imagen de la tele,
por el mal tiempo.
Pedro González y Perico comentando la jugada,
flipando.
Pedro y Perico contando los dientes del piñón de su bici
como si te contaran tu vida.
La lluvia, las luces de los coches de carrera.
Escartín, llegó segundo.
Siempre que voy al mar,
pienso en el silencio de Escartín esa tarde.
Pantani en el pódium, con el maillot amarillo,
y la gorra de Mercatone uno, lanzando el ramo
a la gente.
Con su perilla, con su pendiente de aro.
Lanzando el índice de su mano derecha al cielo.
Dándoles tres besos a las azafatas.
Sonriendo. Mirándonos a cada uno de nosotros.
A las cuatro de la tarde, digo,
lo pudimos ver por la tele volando en el Galibier.
Metiéndose en nuestra sangre.
Por eso, yo desde aquí pido toda la EPO del mundo.
Toda la mejor cocaína del mundo para Marco Pantani,
esté donde esté.
Pido todas las azafatas de la historia para él.
Que cien mil leones de peluche del Credit Lyonnais
lo acunen,
allí, en el cielo de los ciclistas,
que es un cielo muy superior al de los poetas,
y al de los santos,
y al de los inocentes,
y al de los niños.

un poema de Victor Perez

domingo, 23 de septiembre de 2018

Rio sin retorno


Único western del realizador Otto Preminger. El guión de Frank Fenton (“Escrito bajo el sol”, Ford, 1957) desarrolla un argumento original de Louis Lantz. Se rueda en los parques nacionales Banff y Jasper (Alberta, Canadá) y en los platós de Fox Studios (escenas con proyecciones posteriores). Producida por Stanley Rubin para la Fox, se estrena el 30-IV-1954 (EEUU).

La acción dramática tiene lugar en la población imaginaria de Council City, el río llamado por los indios Río-sin-retorno, sus márgenes, su cauce y un campamento de buscadores de oro. La acción se desarrolla (1898-99) en tiempos de la fiebre del oro. Tras varios años de presidio por matar por la espalda a un pistolero que iba a dar muerte a un amigo, Matt Calder (Mitchum) acude a un campamento de buscadores de oro para hacerse cargo de su hijo Mark, que quedó solo al morir su madre poco tiempo antes. Se establecen en una zona deshabitada, en territorio indio, agrícolamente rica, próxima al cauce del río. Ambos salvan a Kay (Monroe) y Harry Weston (Calhoum), pareja de novios, cuando habían perdido el control de la balsa con la que viajaban río abajo. Kay es cantante y bailarina de saloon, es tierna, maternal, sincera, peleona, vitalista e independiente y tiene un corazón de oro. Matt es sencillo, natural, poco hablador, oculta en su interior heridas de un pasado oscuro y triste y siente una gran ilusión por enseñar a su hijo Mark a luchar para salir adelante en la vida. Mark, de 9 años, es espabilado y muestra gran interés en aprender. Harry, tahúr irredento, es codicioso, egoísta, desconsiderado y oportunista.

El film suma drama, aventuras, acción y western. Es el único western de Marilyn Monroe y el único de Preminger. Es también la única colaboración para la gran pantalla de Monroe y Preminger. Destaca por la mágica visualidad que le imprime Preminger con la ayuda de los paisajes naturales de los parques nacionales de Alberta (Canadá). Destaca, además, por la excelente interpretación dramática que entrega una Marilyn alejada de los estereotipos de la niña boba y bien impuesta en el rol de mujer autónoma, decidida, independiente e indómita. La buena química que tiene con Mitchum y el trato maternal que dispensa al pequeño Mark, confieren a su actuación naturalidad y frescura. Marilyn luce una gracia y un magnetismo que le permiten desarrollar en escena una interpretación llena de sensualidad, erotismo y sexualidad.

La obra ofrece momentos intensos y variados de suspense, en los que intervienen indios en pie de guerra, animales salvajes, la angostura del cauce, la velocidad de las aguas, enfrentamientos con cazadores furtivos, etc. Preminger hace uso de las sutilezas que tanto le complacen y que resultan patentes en el simbolismo del árbol que Matt corta al principio (olvido del pasado), el abandono de los zapatos de color rosa de Kay (decisión de emprender una nueva vida), los paralelismos entre la fuerza tumultuosa de las aguas y el drama humano, etc.
Los principales temas que aborda la película son la venganza a toda costa, las relaciones padre/hijo, las funciones de enseñanza/aprendizaje, las disfunciones del imperio de la codicia y el libertinaje, los efectos perversos de la afición compulsiva al juego, el valor de la naturaleza, la tierra y la vida natural, los errores y limitaciones de la justicia humana, etc. El humor se hace presente a través de las frecuentes divergencias entre Kay y Matt, la filosofía pedestre y obvia de Matt (“Es mejor un pescado pequeño que un plato vacío”), la larga secuencia de preguntas del niño y sus ocurrencias, etc. Algunas escenas fueron retocadas por Jean Negulesco, por iniciativa del Studio, para incrementar la sensualidad del film. Son escenas destacadas la del forcejeo previo al beso, la del beso y la posterior del contacto sexual forzado (fuera de pantalla), la del masaje en la espalda de Kay cubierta con una manta, la del canto de Kay en el saloon de Council City, la final, etc.

La música, de Cyril J. Mockridge (cortes instrumentales) y de Lionel Newman (canciones), aporta una partitura vibrante, dinámica y alegre, de tonos country, con emotivos solos de guitarra, acordeón y piano. Se oyen las bonitas canciones compuestas para el film “One Silver Dollar”, “River of No Return”, “Down In the Meadow”, “I’m Gonna File My Claim”, etc. La fotografía, de Joseph LaShelle (“El apartamento”, Wilder, 1960), pone en relación el paisaje natural y el desarrollo de la acción. Sitúa a Marilyn en el centro óptico de las imágenes y en el centro cromático de las mismas. Combina con habilidad dos colores fríos predominantes, el azul y el verde. Verdes son los paisajes y las aguas del río. Azules son el cielo y los tejanos ajustados de Kay. Las escenas de estudio montadas con proyecciones posteriores, vistas con los ojos actuales resultan artificiosas y anticuadas.
Miquel en filmaffinity

 otra reseña en el blog Far West

lunes, 17 de septiembre de 2018

Poemas precarios

"Poemas  precarios" VV.AA (Marea K)

Ya podéis conseguir los Poemas Precarios.
Una antología de poesía social que reúne el talento de poetas de todo el territorio nacional.
Gracias Ignacio Rubio Pinillos por el diseño y la maquetación, Gracias Marko Llamas por el prólogo,
Gracias Arsenio Mayo por llevarnos de la mano al talento del "Otro Lado del Río" y...
Gracias a todos y todas las poetas por vuestra sensibilidad y generosidad, por colaborar desinteresadamente en este maravilloso libro del que estamos tan orgullosas.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Por carreteras secundarias. Alfonso Armada

Por carreteras secundarias. Alfonso Armada (Malpaso Ediciones)

capitulo 14
EL PARAÍSO NUNCA FUE LO QUE ERA
ARAMUNT, LÉRIDA. El coche es como un traje a medida, una armadura que permite contemplar el mundo desde un burladero móvil. Bajo la luz mineralizada del atardecer pirenaico, que cubre con pan de oro los campos que descienden suavemente hasta el pantano de Talarn y el rebaño de cabras y ovejas que cruza la carreterita de Aramunt y trisca de vuelta al corral, la tentación del lugar común es difícilmente resistible. Ante paisajes menos sublimes, el viajero y el turista (el mismo perro con distinto collar, no nos engañemos) se ponen estupendos y mentan el paraíso. Es gratis. Sin embargo, hay algo que no encaja en la película del que pasa motorizado en busca de una posada donde cenar como Dios manda y dormir entre vendas de lino, como una momia que se ha ganado una brizna de descanso eterno. Y más cuando le rodea el campo, las estrellas y toda su vibrante bicharada.
El pastor, que cojea ostensiblemente, parece a punto de descoyuntarse a cada paso y se queda rezagado, sobre todo cuando un camión cisterna agota la carreterita y espanta al ganado. Pero se niega a aceptar la chance de acercarle en el coche. Menos mal que de los tres perros uno conoce su oficio y reagrupa a caprinos y ovinos que, en cualquier caso, está claro que conocen el mapa del mundo, el suyo, y esperan a su dueño en una pradera desde la que se domina el pantano y, al fondo, la Pobla de Segur, capital comarcal, que ha perdido el encanto que acaso tuvo a cambio de crecer.
Remigio Servent Giordana, vecino de Aramunt, el pastor, también conoce su mundo. Toda la vida solo y soltero, a pesar de que es alto y bien parecido, apoyado en un fino cayado con remate de hierro. Sabe que su mundo se acaba, y no lo lamenta. Vende sus 80 ovejas y 20 cabras porque ni se puede jubilar ni tiene quien lo atienda. La artrosis se está apoderando de su cuerpo y no tiene fuerzas para seguir. «De los veinte rebaños que había en el pueblo hace veinte años quedan cuatro, y dos están en venta. De los 800 habitantes que llegó a tener Aramunt sólo quedan 40, y la mayoría son jubilados. Aquí no hay vida, y el trabajo no compensa». Parece una elegía, una historia que se repite en toda la península, donde la actividad que justificaba una existencia -el ganado, la agricultura, la alfarería, la fragua, la pesca, la minería…- han ido desapareciendo. Ahora todo parece un campo temático de lo que fue, de un pasado en que las manos servían para hacer y cada uno cumplía un oficio que mal que bien le permitía vivir. Ahora se despueblan los lugares en vista de una vida más vivible en las ciudades, y a los aramunts regresan turistas y viajeros con nostalgia de un fin de semana «en contacto con la naturaleza, con la verdad de la vida rural». Pero incluso la mayoría de los negocios que han surgido en Aramunt han ido quebrando. La casa rural que finalmente nos acoge (Casa Pereforn) es grata, pero cara. Se aprovechan de que no hay donde elegir. Remigio Servent Giordana, que no tiene ganas de enredarse en la nostalgia, es quien lo clava: «Había tres restaurantes y los tres han quebrado. Querían ganar dinero muy deprisa y sin esfuerzo». Un mundo desaparece y otro no acaba de nacer. Tal vez el paraíso nunca fue lo que pensamos que era.


las fotografías del libro son de Corina Arraz

viernes, 14 de septiembre de 2018

incansable como el viento de poniente/todos los amaneceres contigo

incansable como el viento de poniente/todos los amaneceres contigo
me saca de los bares de la cama del sofá
y me arrastra a ver estrellas fugaces
o arco iris blancos las noches lluviosas de luna llena
o el abrirse las flores del galán de noche
o los ciervos bebiendo en la acequia alta
ella es capaz de iluminar la oscuridad más negra
es un claro en la noche
el resurgir de la primavera bajo la nieve
así que cuando llega la mañana
todo tiene el brillo de sus labios en mi boca

poema de josé pastor
ilustracion de Steve Hanks

miércoles, 12 de septiembre de 2018

la españa profunda

la españa profunda
la españa donde los hombres se visten por los pies
y la mujer, en casa, y con la pata quebrada
la españa de curanderos y mal de ojo
de alimañas y malas hierbas
de carreteras bacheadas parcheadas
de escuelas cerradas
la españa de puteados y puteros
la españa de la batalla de ratas muertas y de puerto hurraco
la de tirar al pilón al forastero
la del miedo al lobo y al moro
la españa que si lee se queda ciega
y donde escribir poesía es cosa de afeminados
la españa de rencillas y venganzas
de venenos cepos y banderas
la españa que se gasta las ayudas al medio rural
en un museo de artes populares que siempre está cerrado
la españa a la que pagan 35 céntimos el kilo de tomate
los jornales a 45 euros diez horas
y que calla y asiente y aguanta y aguarda
la españa que trabaja de sol a sol
o no trabaja
que desayuna coñac y voces
que se emborracha sin gracia y sin alegría
que se cuece en los bares para matar el tiempo
la españa torera casposa cainita enlutada arisca
de civiles y ladrones y caciquillos
la españa de cadena dial canal fiesta y antena 3
la de cine de barrio y torrente
la  españa que culpa a los ecologistas que se queme el monte
a los inmigrantes que no haya trabajo ni ayudas sociales
a los gitanos y rumanos de todos los robos
¡y las dominicanas todas putas!
la españa acallada
ninguneada
mangoneada
que se esconde
una españa grande y libre
una españa furtiva
a la intemperie
sin perspectivas
en punto muerto
en tiempo muerto sin esperar nada
en ángulo muerto sin ver nada
la que no quereis ver
la  que estropea la foto
una españa que algún día
invadirá
vuestros parlamentos
vuestros libros
vuestras palabras
vuestro cine
vuestra vida
y tendréis que tomar partido
y armaros


un poema de j.p.g
la fotografía  de Cristina García Rodero

lunes, 10 de septiembre de 2018

sábado, 8 de septiembre de 2018

cuatro poemas de Estefanía Muñoz Ruiz


Un día alguien me preguntaba que cómo se hace un poema. Y le dije: "Pues mira, yo veo una pequeña luz y de ella traigo un relámpago. O, escucho un leve sonido y de él traigo un trueno. Hay que estar alerta, a poco que se vea u oiga, estar dispuesto a crear tormentas, en cualquier momento, temporales.

Sin ser aún otoño
este frío y la lluvia de repente,
como si algo el tiempo
quisiera decirnos
que aún no sé.
Es pronto para suponer,
no adelantemos el tiempo
aunque él lo haga.
Él es quién
y quien lleva las cuerdas que nos atan.

En cada estación deja su huella;
una señal que marca el tiempo en nuestra piel,
que siempre es otra en el mismo cuerpo,
y éste reconoce por costumbre lo que toca;
sentir este frío y la lluvia de repente
y este otoño inesperado
que ya pronto llega.


Me gusta la palabra al margen,
estar a su lado,
permanecer junto a ella,
apartarme y ver a la muchedumbre
cómo se pelea por las otras,
cómo se enfadan y gritan por ellas,
y yo con la mía, al margen,
no porqué me dejen o me echen
sino porque soy yo la que la elijo,
porque en su compañía me encuentro
y me quedo con ella.



No sabe la Tierra su destino
ni cuánto la pisan,
no, no lo sabe,
si lo supiera se defendería
con minas explosivas,
en vez de regalarnos
sus piedras preciosas. 



CONTRASTES
La vida esta llena de contrastes;
hay cuerpos con la sed de los desiertos
y montañas que no dejan de llorar.

 



Imagen: Sammy Slabbinck


jueves, 6 de septiembre de 2018

algunos poemas de "Cuaderno de campo" de María Sánchez


Cuaderno de campo. María Sánchez (La Bella Varsovia)


Soy la tercera generación de hombres que vienen de la tierra y de la sangre. De las manos de mi abuelo atando los cuatro estómagos de un rumiante. De los pies de mi bisabuelo hundiéndose en la espalda de una mula para llegar a la aceituna. De la voz y la cabeza de mi padre repitiendo yo con tu edad yo y tu abuelo yo y los hombres.


I

Hay barro donde estaban las gallinas.
Cómo recuerdo sus manos despellejando a la liebre.
Acción:
acción y delicadeza.
Hasta que no aparecía la primera mancha, no podíamos cantar
nanas
satinadas entrañas rojas
invisible surge ahora la canción mientras las hijas de esas manos recogen limones, rastrean la tierra en busca de patatas, evitan la herida al abrirse paso entre las malas hierbas.
Acción:
acción y delicadeza.
A la vez los hombres de la casa asisten a la cacería: es así como las otras manos perpetúan al depredador y al linaje. Es así como sucede de nuevo la mancha, la vida.
Acción:
acción y delicadeza.
Pero yo
todavía no tengo
nada
en las manos.


II

Algo así tiene que ser el hogar:
Oír fandangos mientras las ovejas van
tras sus corderos
Rebuscar con los dedos las raíces
Ofrecer a los tubérculos los tobillos
Convertir la voz en ternura
y en presa
Prometerme una y otra vez
que nunca escribiré en vano
un libro con las mismas manchas


Biografía

una palabra
como el fantasma que asusta
y huye resbaladizo
—a veces se ríe como el niño que sabe que sus padres lo buscan y no consiguen encontrarlo—
una montaña
que crece y crece
se hace forastera
hermana y enemiga
infinita
un halo de luz
o el simple destello
   que surge de una mano que comienza a escribir


Instinto de

Algunas enfermedades hacen perder el sentido
de la huida al animal.
no estoy enferma
pero tampoco huyo
a lo mejor es que simplemente
quiero que me atrapen:
‘un cepo quizás es anestesia’
luego vendrá
la venda contra la herida


Monólogo acerca del instinto y de la entrega

Cortaron el trigo. Ahora mi soledad se ve mejor                                                                            Sophia de Mello

San Francisco de Asís se dirigió a las aves las llamó hermanas impuso el silencio les dijo
- ahora me toca hablar a mí a mí


que sueño con todas las alas de mariposa
arrebatadas
una a una
para enterrarlas junto al cuerpo de miles que
perecieron
hace miles y miles de años
(pétalos, pequeñas deidades animales hechas
de barro, vientres que se vaciaron para dar
paso a la mirra)
pero me toca hablar a mí
que soy un organismo como cualquier otro,
infinidad de posibilidades, de células
chocándose las unas con las otras, una
multitud de impulsos
—repito—
como los de cualquier otro debatiéndose
dentro por igual
entre los estímulos de la destrucción y de la
supervivencia
a mí
que estoy escribiendo estas líneas que tienes
ante ti porque he vuelto a buscar
la técnica de datación por carbono, los
entierros en el paleolítico, el proceso de
embalsamamiento y preparación del difunto
en el antiguo Egipto
a mí
que como tú
quieres
el remedio la bondad
el ejercicio exacto para perpetuarse
el reconocimiento el refugio
la venda el duelo
todo
todo lo necesario
a mí
que miro mis dientes y mis manos
cada parte de mí abreviada
como escribir siempre ADN y no intentarlo con
ácido desoxirribonucleico
a mí
que me gusta situar las cosas
en la región exacta
darles un significado
proveerlas de una historia
a mí
que no soy San Francisco
ni vosotros mis hermanas, las pobres
golondrinas
a mí
que no soporto la idea de verme hablar a un
animal
para pedirle que se calle
que prefiero la cura y no el silencio
pero cada vez que escribo
estoy contradiciéndome
a mí misma
convirtiéndome en la hermana,
en el profeta que se sienta delante de los
pájaros
pidiéndoos por favor de nuevo
silencio
porque al fin callan
las alas de mariposa, el hermano y las
golondrinas,
y me toca hablar a mí.



 ideas, proyectos y blogs de María Sánchez: http://maria-sanchez.es/



miércoles, 5 de septiembre de 2018

Ahora y en la hora de nuestra muerte. Susana Moreira Marques

"Ahora y en la hora de nuestra muerte" Susana Moreira Marques (Libros del K.O)

En su viaje por el norte de Portugal acompañando a un equipo de cuidados paliativos, Susana Moreira salva los últimos rescoldos de unas voces que se apagan. Con una originalísima mezcla de reflexión personal y de testimonio directo, la autora firma un reportaje profundamente humano, en el que alumbra la grandeza que se esconde en las biografías anónimas, confrontándola con la aplastante sensación de finitud de nuestras últimas horas. Al mismo tiempo, se trata de un libro de una belleza extraordinaria, que eleva el periodismo a una altura poco común. No solo por su brillante juegos de planos entre una vida y un territorio que se extinguen, sino por la voz personalísima de la autora.

Contra. Poesía ante la represión. tres poemas

"Contra: poesía ante la represión"  descargar
Desde la Asamblea AntiRepresión han creado un pdf del libro publicado hace un par de años en más de 300 páginas a papel y dedicado a Patricia Heras.



Hablaré por vosotros
Hablaré por vosotros.
Excavaré con mi palabra hasta encontraros
en las sangrantes raíces sumergidas
de vuestros corazones enterrados.
Hablaré por vosotros.
Reconstruiré la voz de vuestros labios,
su semilla final, la de aquel grito
constelado de estrellas y balazos.
Hablaré por vosotros.
Y extenderé el secreto que os dejaron
en la oquedad terrible de los ojos
la voz estremecida de los astros.
Hablaré por vosotros.
Jamás olvidaré aquellas madrugadas,
los últimos abrazos, las gargantas
de vuestra dignidad amordazadas.
Marcos Ana
De Poemas de la prisión y la vida.


Psicopatologia del delirio
No me acostumbro al dolor,
ni al pálpito angustioso del circular de mi sangre
o al entrecortado boqueo que desnutre mis pulmones.
No me acostumbro al dolor,
ni al opresor rigor mortis de mi cadáver aún con vida.
Mi reino está inerme y vencido, envenenado
como todo mi ser,
que se retuerce indefenso ante el cruel ataque
de una absurda realidad,
un sueño de humo, fatuo,
un ojo ciego,
un sufrimiento largo y lento, en vano.
Me entierro en vida y amargas pesadillas me impiden morir,
me abofetea la rabia, se alimenta de mí misma,
me hiere de humillación, me mira soberbia
y me escupe a la cara una culpa que me pertenece,
inhumada por mi propio miedo.
Me sé vencida.
Patricia Heras
De Poeta muerta.


La primavera
Llegada la primavera
en Andhra Pradesh, en Karnataka, en Kerala
la casta de los intocables
combate la plaga de langostas con un vaso de leche.
El gobierno ha persuadido a los jóvenes agricultores
para que abandonen sus cultivos tradicionales.
Los sembrados de grano
y las plantaciones de caña de azúcar
han sido reemplazados por campos de algodón
semillas transgénicas compradas a crédito
a la compañía estadounidense Monsanto.
De la floración del conjuro es responsable
el Fondo Monetario Internacional
y unos van y otros vuelven
por los laberintos de la afirmación.
Y la caridad purifica los números
y la misericordia perpetúa las églogas
entre Karnataka y Kerala y Andhra Pradesh.
Durante la última década la cosecha fue mal
y más de ciento cincuenta mil campesinos,
según datos del Ministerio de Agricultura
de la India, utilizaron los pesticidas,
adquiridos bajo préstamos de usura,
para suicidarse, óyelo bien, para suicidarse.
En Kerala, en Karnataka, en Andhra Pradesh,
terminada la primavera, se recoge el algodón
para los saris blancos de las vestidas de luto.
Juan Carlos Mestre
De La bicicleta del panadero

martes, 4 de septiembre de 2018

Dar la cara. Larry Brown

"Dar la cara" Larry Brown (Dirty Works Editorial)
Dirty Works Editorial se complace de "Dar la cara" con la preventa (libro + ilustración + sorpresa) de nuestro flamante DIRTY Nº14 (del 24 de agosto al 12 de septiembre).
Los hombres y las mujeres que se acodan en las barras de estos relatos están al borde de la ruptura, tratan de seguir adelante y fingen, pero beben y se hacen daño. Es gente común y corriente, gente abollada. Larry Brown ha bebido con ellos, en "Dar la cara" se mete en sus corazones y es capaz de destilar la esencia misma de la fragilidad humana.

sábado, 1 de septiembre de 2018

objetos subordinados altamente despreciables


objetos subordinados altamente despreciables
son cobardes
sumisos
intransigentes y fanáticos
son respetuosos con la jerarquía
obedientes
fieles escuderos de los que mandan
creyentes de cualquier religión que exiga obediencia y penitencia
están obsesionados con la limpieza y el orden
siempre les veréis limpiando lo sucio
colocando las cosas en SU sitio
lavándose las  manos
recortando con tijeras cualquier atisbo de belleza
son aburridos
grises como una vida sin  música
sin sexo
sin pasado
le ponen fe pero son torpes
mansurrones
sin iniciativa  ni opiniones propias
y si te fijas bien
hay un rictus de veneno e histeria
tras sus risas sin alegría
son  los que obedecen ordenes
los que se esconden
los primeros que huyen
los  siempre dispuestos al murmullo y el linchamiento
son crueles con los débiles
babósamente asquerosos con los poderosos
son  duros como piedras
como las piedras del camino
como las piedras  que lanzan
para  lapidar
cualquier forma de insumisión y rebeldía


de "ODIOS" de José Pastor