un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

miércoles, 28 de febrero de 2018

Versos de Garrafón. Óscar Alonso Pardo


"Versos de Garrafón"  Óscar Alonso Pardo  

El juego de la oca

La historia empezó bien:
de puente a puente
y tiro porque me lleva la corriente;
luego vino el pozo, la cárcel,
y un laberinto que me hizo retroceder
a la casilla treinta.

Cuando la meta estaba cerca
caí en la muerte
y tuve que empezar de nuevo.

Ya me lo dijo mi padre:
la vida pone a cada uno en su sitio.

domingo, 25 de febrero de 2018

un poema de Alexis Díaz-Pimienta



I. Prólogo
Cuando Daguerre tomaba la vista de una de las calles
de París, acertó a pararse en la acera una persona
con el propósito de que le limpiaran el calzado; allí
permaneció, junto con el limpiabotas, el tiempo
suficiente para grabar la placa, y así pasaron a la
posteridad, como los primeros seres humanos
fotografiados en el mundo.

Orlando Hernández, La Fotografía.


I.

Es una calle solitaria de París
y es todavía 1839.
Eso es la eternidad:
un transeúnte y un limpiabotas
ajenos a la posteridad y al éxito,
ajenos a mí y a este poema.
30 minutos en la esquina bastan.
Lo pulcro del calzado es más notorio ahora
desde esta casa de La Habana al final del milenio.
La misma calle de París es más notoria ahora
con sus sombras, sus árboles,
sus franceses que no se detuvieron
a lustrarse el calzado para siempre.
Al fondo, los edificios no le dan importancia
vanidad de la piedra–;
al fondo, pasa, escapa, el lento ruido de los carruajes.
Ellos no posan.
Ellos ignoran la duración del gesto.
Pudo ocurrir que el limpiabotas terminase
en sólo diez minutos, sin tiempo suficiente para grabar la placa.
Pudo ocurrir que el hombre decidiera lustrarse
el calzado más tarde, o antes, o nunca.
Pudo ocurrir que fuera en otra esquina de la ciudad
y otro día, no ahora en esta larga tarde de 1839, siempre.

Era París: todo pudo ocurrir menos que ellos,
ajenos a la eternidad, lo fueran.
Pero sólo ocurrió que los sucios zapatos
desentonaban con las calles de Montmartre,
con el agua del Sena,
y que las damas no hubieran mirado al monsieur
si no se detenía para que yo supiera su existencia.
Entonces heme triste, sinceramente triste,
porque nunca me han retratado limpiándome el calzado
(a nadie le preocupa este tipo de fotos:
la eternidad es siempre incomprensible.)
Todos los cumpleaños deberían tener esta foto en su álbum:
el niño con las manos en la espalda, el pie en el banco,
dejándose grabar para los siglos.
Todas las bodas: el novio sobre el banco y ella de pie,
alzándole la cola al traje,
disfrutando el tremendo acto de amor del cepillado
y lanzando de espaldas el bouquet,
escogiendo al azar la próxima muchacha eternizable.
Es una calle solitaria de París.
Nadie se asoma a las ventanas,
nadie les pide que sonrían.
No tienen nombre, ni identidad, ni rostro:
dos siluetas borrosas en la placa de cobre.
Luego Daguerre bajará, entusiasta y feliz,
a decirles que sobrevivirán a sus contemporáneos.
Pero sólo hallará la esquina solitaria,
los árboles sombríos, los carruajes que escaparon al lente.
Sólo polvo y París.
Y no sabrá jamás a quién ha eternizado.


un poema de "Yo también pude ser Jacques Daguerre" Alexis Díaz-Pimienta (Editorial Pre-Textos) 

martes, 20 de febrero de 2018

GB84. David Peace

GB84. David Peace (Hoja de Lata)

Gran Bretaña, 1984. El anuncio del cierre de las minas de carbón desata la mayor huelga de la historia británica. Piquetes, policías, esquiroles, empujones, puñetazos, golpes de porra. Para imponerse en la batalla, la primera ministra Margaret Thatcher encarga al Judío, un oscuro ejecutivo de las cloacas del Estado, que aplaste al enemigo interno recurriendo a cualquier tipo de método. Escuadrones parapoliciales, palizas, ocupación de poblaciones enteras, agentes provocadores.
Enfrente estará el Sindicato Nacional de Mineros, liderado por el carismático Arthur Scargill, el Presidente, el Rey Carbón, el Führer de Yorkshire, capaz de movilizar a miles de mineros con sus piquetes volantes o de recabar apoyos y solidaridad de la Unión Soviética o de la Libia de Gadaffi.
David Peace ganó el James Tait Black Memorial con esta despiadada y magistral novela negra que narra la vez que más cerca estuvo Gran Bretaña de una guerra civil.

sábado, 17 de febrero de 2018

ocho editoriales que se lo curran (X)

 "Los reyes de la mudanza" Joshua Cohen (De Conatus)

 "Las derrotas" José  Naveiras (Zoográfico)


"El joven hechicero. La fanfarlo" Charles Baudelaire (El Desvelo Ediciones)

"Sinfonía de Praga" Demetrio Fernández González (La Pajarita Roja Editores)

"Poesía (contra) corriente" VV.AA (La Vorágine)

"La insistencia. Anarquismo, cultura, autogestión" Xavi López Garcia (Volapük ediciones) 

"Breve historia del circo" Pablo Cerezal (Chamán Ediciones)

"Hazañas de los malos tiempos" Cristina Morano (Editorial Newcastle) 


miércoles, 14 de febrero de 2018

los diarios de Sergi Bellver. un proyecto

Un proyecto que mezcla el diario personal, el ensayo literario y el libro de viajes:  "Cuaderno de mareas. Diarios 2018" 

Si quieres saber más acerca de los diarios de Sergi Bellver y leer una de sus entregas del "Cuaderno de mareas. Diarios 2018" o del "Cuaderno de dunas. Diarios 2017" , y descubrir cómo convertirte también en lector y cómplice de este viaje, puedes escribir un mensaje a el correo-e: sergibellver@sergibellver.com   

"Cuaderno de mareas. Diarios 2018" MARTES 2
APENAS HE VISTO LA LUZ DEL SOL desde que llegué a Vilagarcía, que parece sumergida en una densa espuma de nubes que gotean.  Mi vida nómada y la casualidad han querido que empiece este año y estos diarios muy cerca de donde lo hice el año pasado, casi en la otra orilla de la misma ría. Sin embargo, todo parece distinto: si Corrubedo es un pequeño pueblo marinero  abierto al Atlántico más allá de su escollera, Vilagarcía es una ciudad portuaria en la que predomina el hormigón; si el océano batía el paisaje diáfano de Corrubedo, en Vilagarcía la ría de Arousa es un pasillo de aguas tranquilas para el tránsito y el comercio; si desde mi atalaya en Corrubedo podía divisar toda la bahía, la gran duna móvil, las extensas playas y la franja de pinares en el horizonte, desde este piso sólo alcanzo a ver el edificio de enfrente y a intuir, mientras no me dejen confirmarlo los nubarrones, el perfil de las colinas que rodean el perímetro urbano. Pero lo cierto es que, aunque esta calle le dé la espalda, estoy sólo al otro lado de la misma ría, y sé muy bien que, en cuanto asome el sol cualquier día de estos, tengo cerca algunos de los lugares más hermosos de la región, como la villa de Cambados o la isla de Arousa, que ya pude visitar el año pasado en alguna escapada. Además, entre  los sombríos bloques de hormigón, los almacenes abandonados al verdín o la herrumbre y las naves industriales del puerto, Vilagarcía guarda rincones que merecen un paseo, como el viejo pazo señorial, el animado mercado de abastos o el jardín botánico que, a los pies de un castro milenario, le da  un cierto respiro decimonónico a este espíritu antiguo. Con  todo, sé que en esta ocasión serán menos las excursiones y  los paseos. Pedro, mi nuevo anfitrión, me ha prestado este espacio en Vilagarcía para los próximos dos meses y medio, y mi agenda —que revisé a fondo en Nochevieja— dice que tengo un montón de trabajo pendiente frente al escritorio: tres artículos, dos correcciones, el nuevo número a editar de una revista, una beca a la que aplicar con un proyecto sólido y, sobre todo, una novela que dar por fin a imprenta —la fecha ya no admite prórrogas— a primeros de marzo. Por eso no vendré a estos diarios a hacer demasiada literatura, sino a contar  todo lo que no quepa en el papel de los libros y a poner un poco de orden en el trastero o en cada naufragio con la mejor linterna que encuentre y sin ficción. Sobre todo sin ficción.  

domingo, 11 de febrero de 2018

a por ellos [vamos a mataros a todos]

a por ellos [vamos a mataros a todos]
no queríamos verlos
pero ahí estaban
agazapados en sus frustraciones y sus privilegios
afilando sus aguijones venenosos
son como moscardas
o como gusanos de la carroña
aquí están a tu lado todos los días:
el vecino que no te saluda por miedo odio o asco
el compañero de trabajo que sigue contando chistes de mariquitas
el funcionario que se llena la boca con las palabras españa patria y honor
el tipo del bar que vocifera contra los emigrantes
[nos quitan el trabajo. vienen a robar ]
el tipo de la banderita de españa en la correa del reloj y en el balcón
[una grande y libre]
el tendero que tiene todo el santo día la cope puesta
el banquero que te mira con desprecio cuando vas a sacar diez euros
los cabrones que apalean con saña y cobardía a unos manifestantes antitaurinos
[la vida de cualquier torero vale más que la de todos los rojos]
el portero de discoteca que no deja entrar a los gitanos
los ultras del Real Madrid y del Atlético de Madrid y del Barcelona...
el guardia civil que te multa por un porro
[hitler era un señor, con él estarían las chimeneas echando humo]
el policía nacional que tira a dar
[ponía una bomba en la puerta del sol, y adiós chusma]
el capillita que todas las semanas santas sale de procesión
el padre y la madre que lleva a sus hijos a los desfiles militares
el profesor y la profesora que lleva a sus alumnos al corte ingles
los que no dan limosna por principio
[pues, si no tienes trabajo, ni dinero para alimentar a tus hijos, los das en adopción o te metes a puta]
el putero que alardea de ir de putas
el jefe que paga la hora a cinco euros
todos los obispos, cardenales y demás curia
[muchos casos de homosexualidad se pueden recuperar y normalizar con un tratamiento adecuado]
los guionistas y presentadores de los programas de telebasura
los mafiosos de la Faes, los ladrones de la ceoe, los monárquicos
los hijos y los nietos de los que ganaron la guerra civil,
los hijos y los nietos de los que ganaron en la transición...
aquí están
nunca se fueron
nunca les vamos a poder echar
siempre van a votar
para que todo se mantenga como dios manda
y tienen las armas y el poder
para que no tengamos la más mínima oportunidad


poema de josé pastor
fotografía de Carlos Bosch



viernes, 2 de febrero de 2018

al otro lado de la luna. un poema


al otro lado de la luna
puedes encerrarte en casa
echar la llave
atrincherarte
hacer de ella tu hogar
tu refugio
tu fortaleza
puedes borrar de tu lista de contactos
a todos aquellos que no comparten
tus ideas conceptos inquietudes y certezas
puedes evitar
como a la peste
a los borrachos
a los tarados
a los yonquis
a los miserables
a los fachas
a los violadores
a los tontos
y no hablar
nunca
con extraños
te ahorraras tiempo dinero
problemas discusiones y decepciones
puedes ir siempre al mismo bar
todos los domingos a la una de la tarde
y tomar
siempre
un vino (o dos) de la casa
y un pincho de tortilla de patatas
puedes evitar la pelea
y crearte una zona de confort
y renunciar a emociones e instintos
y tener todo claro:
enfocarte a cosas importantes
puedes dormir siempre en la misma cama
con la misma mujer o el mismo hombre
y solo leer novela histórica
y solo ver cine europeo
puedes ser intransigente
frente a la xenofobia la corrupción
el reguetón o la destrucción de la capa de ozono
puedes rodearte de belleza de poesía de arte de comida sana
de tecnología de amor
puedes, si quieres, vivir en la luna
tendrás las llaves de tu vida
y de tu cárcel
no las pierdas

poema de josé pastor. ilustración de Mariano Villalba

jueves, 1 de febrero de 2018

Cerveza. un poema animado de Bukowski

   
Beer
I don't know how many bottles of beer
I have consumed while waiting for things
to get better
I dont know how much wine and whisky
and beer
mostly beer
I have consumed after
splits with women-
waiting for the phone to ring
waiting for the sound of footsteps,
and the phone to ring
waiting for the sounds of footsteps,
and the phone never rings
until much later
and the footsteps never arrive
until much later
when my stomach is coming up
out of my mouth
they arrive as fresh as spring flowers:
"what the hell have you done to yourself?
it will be 3 days before you can fuck me!"
the female is durable
she lives seven and one half years longer
than the male, and she drinks very little beer
because she knows its bad for the figure.
while we are going mad
they are out
dancing and laughing
with horney cowboys.
well, there's beer
sacks and sacks of empty beer bottles
and when you pick one up
the bottle fall through the wet bottom
of the paper sack
rolling
clanking
spilling gray wet ash
and stale beer,
or the sacks fall over at 4 a.m.
in the morning
making the only sound in your life.
beer
rivers and seas of beer
the radio singing love songs
as the phone remains silent
and the walls stand
straight up and down
and beer is all there is.

Cerveza
No sé cuántas botellas de cerveza
bebí mientras esperaba que las cosas
mejoraran.
No sé cuánto vino, whisky
y cerveza,
principalmente cerveza
bebí después
de haber roto con una mujer
esperando que el teléfono sonara
esperando el sonido de los pasos,
y el teléfono no suena
sino mucho más tarde
y los pasos no llegan
sino mucho más tarde.
Cuando el estómago se me sale
por la boca,
ellas llegan frescas como flores en primavera:
-“¿Qué carajo hiciste?
Pasarán tres días antes de que puedas metérmela”
Una mujer dura más
vive siete años y medio más
que el macho, y toma muy poca cerveza
porque sabe que es mala para la
silueta.
Mientras nos volvemos locos
ellas están fuera
bailando y riendo
con ardientes muchachos.
Bueno, hay cerveza
bolsas y bolsas de botellas vacías de cerveza
y cuando levantas una
se desfonda
y las botellas caen
rodando
entrechocando
derramando ceniza gris húmeda
y cerveza vieja
o las bolsas caen a las cuatro
de la mañana
produciendo el único sonido en tu vida.
Cerveza
ríos y mares de cerveza
cerveza, cerveza, cerveza.
La radio pasa canciones de amor
mientras el teléfono permanece en silencio
y las paredes se ciernen
y cerveza es todo lo que hay.