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martes, 21 de febrero de 2017

Balada triste de los Playmobil. de Pedro César A. Verde

Balada triste de los Playmobil
I
el niño sin rostro
juega con sus playmobil

les cambia las pelucas
y los gorros cuando quiere
en sus manos rígidas
les pone
armas
alimentos
herramientas
los coloca en filas
organiza sus cometidos
les dice cuál es la hora
de la comida
les hace luchar
los derriba
los reconcilia
si se enfada los pisa
los playmobil jamás
protestan
cuando se cansa
los mete en una caja
y los guarda bajo la cama
allí todos buscan su tacto
plastificado
su mirada fija
no se preguntan ni esperan
nada
pero nunca pierden su estúpida
sonrisa
II
¿qué podemos hacer con ellos?
hay dos bolsas
de la compra
hasta los topes
olvidadas encima
del armario
-tengo una idea,
vamos a la huerta
volcamos las bolsas
sobre la tierra
y colocamos
los playmobil
frente al muro
en varias filas
nos alejamos
unos metros
y apuntamos
con las carabinas
están resignados
pero sus miradas
quieren recordarnos
los buenos momentos
pasados
--gracias por todo, les digo--
comenzamos
a disparar
saltan por el aire
algunas pelucas
y algunos brazos
uno tras otro
van cayendo
hasta acabar
con el último
en una sola tarde
toda nuestra infancia
fusilada
III
seis y cuarto suena el despertador
me levanto como un zombi
no soy el dueño de mis actos
cuando quiero darme cuenta
estoy en el bus del trabajo
no soy el dueño de mis actos
cuando quiero darme cuenta
estoy de vuelta en casa
no soy el dueño de mis actos
seis y cuarto suena el despertador
me levanto como un zombi
no soy el dueño de mis actos
cuando quiero darme cuenta
estoy en el bus del trabajo
no soy el dueño de mis actos
cuando quiero darme cuenta
estoy de vuelta en casa
no soy el dueño de mis actos
seis y cuarto suena el despertador
me levanto como un zombi
no soy el dueño de mis actos
cuando quiero darme cuenta
estoy en el bus del trabajo
no soy el dueño de mis actos
cuando quiero darme cuenta
estoy de vuelta en casa
no soy el dueño de mis actos
mi vida es una concatenación
de movimientos
que yo ejecuto sin saberlo
que me ejecutan sin saberlo
pero nunca pierdo mi estúpida sonrisa  

un poema del magnífico libro "Retrovisor" de Pedro César A. Verde (Canalla Ediciones)

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