un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

lunes, 30 de mayo de 2016

un poema de J.P.G en el andén


en el andén  
acurrucado a tu calor
el invierno no es más que una estación entre dos trenes
y los amaneceres que eran una sala de espera inhóspita
pasan a convertirse en vagones compartidos
donde hay ventanas abiertas y no está prohibido fumar amar cantar jugar soñar...
acurrucado a tu cuerpo
todo es un viaje a ningún parte
donde ser feliz

la fotografía de Carles Aguilera

miércoles, 25 de mayo de 2016

un poema de Ada Menéndez en "Repóker de reinas" (Groenlandia)


Te regalo mis tacones...
... mi traje de chaqueta
todo quédate todo
me desprendo de pendientes pulseras reloj
nada quiero nada
sin caretas sin roles sin nombre ni apellidos ni huella digital.
Sólo
mi cuerpo desnudo para ti.

"Repóker de reinas" (Cinco mujeres, Cinco poetas). Antología con poemas de Ana Patricia Moya, Ada Menéndez, Ana Vega, Lucía de Fraga y Layla Martínez. con ilustraciones de Silvia López Cano "Noire".

lunes, 23 de mayo de 2016

distintas maneras de bailar con la poesía (estilo Bukowski)


distintas maneras de bailar con la poesía (estilo Bukowski)
va de bajón de speed/ después de dos noches sin dormir/ de copas, drogas y fiesta
me cuenta que está jodido
que no encuentra una salida
que se siente despreciado y despreciable
que nadie parece comprenderle
que la poesía no le da para vivir
que no le llaman para dar recitales
que no sé que editorial le debe dinero
que odia a los poetas que se calzan tías buenas
que está en una fase autodestructiva
que siente dolor por todo lo que ocurre a su alrededor...
tiene labia es convincente y es un buen poeta
me gusta lo que escribe
pero le pierde desear lo que dice que odia:
fama, dinero, reconocimiento y calzarse tías buenas
dice que es un perdedor pero que no van a poder con él
y se mira de reojo en el espejo que hay detrás de la barra del bar
poniendo pose de chico duro curtido y bregado
una mala imitación de Paul Muni en Scarface
en el espejo veo reflejado otro tipo de perdedores:
taxistas, jornaleros, carteros, camareros, mujeres de la limpieza, dependientes, perreros...
lloriquea un poco más
y dice que se va para casa
a tomarse un valium
e intentar dormir
pago mi café y sus dos coñacs
va sin blanca
y me voy a cavar viñas
a la hora de la comida me tomaré un ibuprofeno para el dolor de espalda
e intentaré echar el día
la poesía la dejaré para los días de lluvia
o para cuando el dolor de huesos no me deje dormir

domingo, 22 de mayo de 2016

conviviendo con el roer de las ratas


conviviendo con el roer de las ratas
hoy comemos pato a la naranja
se lo trajo Jimmy del parque
un considerable cambio en nuestra dieta de latas de atún y sardinas
y bebemos vino de 17,95 euros la botella
que levantó  Sonia del Hipercor
vivimos la vida por los dos extremos
y hoy es un gran día
y todavía nos queda tabaco, cervezas y hashish
del dinero que sacó Gas la semana pasada
donando esperma
lo dicho es un buen día
hay motivos para sonreír
pero hay algo que hace que la tristeza
sin motivo
se me pegue a los riñones
que las ganas de llorar se me acumulan en los ojos
no se de donde viene
pero me lleva a oír el corretear de las ratas
por todos los rincones
de mi cuerpo

martes, 17 de mayo de 2016

"En el patio". Malcolm Braly


Malcolm Braly (1925-1980) paso la mayor parte de sus primeros cuarenta años en la cárcel y "En el patio" relata y retrata la vida en la cárcel día a día, día y noche. "En el patio" está contada por alguien que sabe de lo que escribe y que posee una asombrosa capacidad para la observación y para ponerse en la piel y el alma de todo tipo de personas (presos y guardianes) que viven y sobreviven en la cárcel. No es una autobiografía, no es un ensayo, es una magnífica novela donde se cuentan historias, conversaciones, sueños... donde siempre pasan cosas, a pesar de que la cárcel es sobretodo aburrida. Una novela donde unos personajes reales, vivos, humanos (e inolvidables) van haciendo su vida, cada uno con sus condenas, sus chanchullos, sus miedos, sus flaquezas, sus amores, sus errores, sus esperanzas, sus palabras. Narrada con una habilidad extraordinaria, convincente, engancha al lector desde el primer capítulo y en unos capítulos finales memorables (Malcolm Braly no se posiciona, no pontifica, no moraliza, deja al lector esa opción) descubriremos que no hay escape, que no hay ninguna salida segura y que cuando la hay el precio es demasiado caro.

la editorial Sajalín editores

domingo, 15 de mayo de 2016

viernes, 13 de mayo de 2016

muerte de un vagabundo


muerte de un vagabundo
tal día como hoy, hace doce años, encontraron muerto al náufrago, nunca supe su nombre pero así era como le llamábamos entre nosotros, nos parecía un personaje huido de un relato de Jack London, con ese gorro negro de viejo pescador por donde le asomaban las greñas, con la barba negra, dura y espesa, y la cara, cuello y brazos requemados y curtidos por la calle y el patio. Todavía le recuerdo rebuscando como un gato en los contenedores de basura, siempre atento, alerta, como una araña, a lo que cae, a la que salta, a los descuidos, a los pardillos, todo daba algo; tabaco, un mechero, unas gafas de sol, un teléfono móvil, un perro o una caja sardinas en el mercado o unas cervezas del camión de reparto de cruz blanca. Parecía no dejarse vencer por el desánimo, la pobreza o la derrota, no paraba en todo el día, buscándose la vida con total indiferencia. Y parecía un buen tipo al que la mala fortuna le había agarrado en algún momento de la vida y ya no le había soltado, le costaba sonreír pero no parecía amargado, intratable o mosqueado con el mundo. Era flaco, afilado, pero la lucha diaria le había acerado y sabia defenderse con los puños o tirando de bardeo, de neonazis, de imbéciles, de graciosillos borrachos o de broncas de todo pelaje. Compartía colchón y aguja, en los bajos del edificio de correos, con una preciosa y joven yonqui, malcarada y malhablada. Los domingos en el rastro vendía sus rebuscas y sus hallazgos, que podían ir desde una carretilla de obra recién robada dos calles más abajo a unos pintalabios, y unos bolígrafos, y unas revistas usadas, y pañuelos, juguetes...
Al día siguiente de su muerte, la plaza parecía más triste, más aburrida, más fea. Después de tantos años todavía recuerdo a aquel vagabundo que parecía un náufrago, que para mi era un vecino más, que me hacía la vida más llevadera y que a veces me convidaba a fumar. (recuerdos de Cádiz)
(el dibujo es de Miquel Fuster) de https://miquelfuster.com/

jueves, 12 de mayo de 2016

con frases hechas


con frases hechas
hablan con frases hechas
con citas célebres de autores consagrados
con consejos de manuales de auto-ayuda
teorías de salón
categóricas como ordenes
falsas promesas
mentiras como ruedas de molino/verdades de perogrullo
ni para un roto ni un descosido
hilo musical de grandes almacenes
filosofía de garrafón metida con calzador
obviedades
nada nuevo bajo el sol
sonrisas profidén vendiendo humo
y universidades privadas y buenas formas de ejecutivo de recursos humanos
y el curiculum vitae por delante
y bla bla bla bla bla bla
cansino y repetitivo
nada que decir
como el que oye llover
un vacío
que pesa como una losa
o como un eco
al que no tiene donde agarrarse

domingo, 8 de mayo de 2016

un poema para un día de lluvia


día de migas
el paisaje va tomado tonos diversos de verde
el cielo está gris y encapotado
el agua va empapando los campos la tierra los tejados
en las ramas de los árboles gotas que parecen perlas
y las flores del cerezo que se abren
un hortelano tapado con un paraguas blanco
echa un vistazo a sus guisantes
mientras los mirlos entre las vides buscan
a saltos como jugando su sustento
las chimeneas lanzan un humo suave y azulado
se oye el silencio y el llover y el río
huele a tierra mojada a sexo húmedo a verde a papel viejo
el pastor con un chubasquero
saca sus ovejas a apacentar
en los bares la gente brinda con vino por el agua
dios aprieta pero no ahoga dice alguien
alguien se ríe
sonreímos sin saber muy bien por qué
hoy es día de convidarse en los bares
y mañana ya haremos cuentas
con los dioses y con los camareros


la pintura es de Antonio Varas

domingo, 1 de mayo de 2016

la poesía es un lujo


la poesía es un lujo
una vez me invitaron a un encuentro de poetas
pagaban viaje, alojamiento y comida
como estaba sin blanca
y aquel encuentro me proporcionaba la comida durante tres días
acepté la invitación
dando las gracias anticipadas
nunca había estado en un evento semejante
y era interesante muy interesante y festivo
y currado con pasión y estilo
lúcido, lúdico y sorprendente
la mayoría de la gente tenía buenas historias
que contar/recitar/cantar/dibujar/soñar...
solo sobraba algo de ego, el mirarse el ombligo
y los seguretas de la entrada
los allí reunidos tenían ganas, arte e instinto
y algo de dinero para sus necesidades básicas
yo no tenía NADA
los tres días estuve gorroneando tabaco
(por suerte entre los poetas abundan los fumadores compulsivos)
comiendo con buen vino
(por suerte los poetas tienen buena boca y creen saber de vinos)
y aunque deje un par de cuentas pendientes en algunos bares de copas
no muchas
por suerte los poetas a partir de una hora se vuelven sedientos e insaciables
me hubiera comprado unas docena de libros
y unas cuantas revistas y fanzines
pero solo conseguí tres poemarios que me regalaron
dos que robé
y un par de bonitas revistas
el dinero que me dieron para pagarme el viaje de vuelta me lo guarde
y me vine haciendo auto-stop (323 kilómetros)
cuando miro las fotografías que colgaron en facebook
parezco un indigente
bueno soy un indigente
que me colé en vuestra fiesta
y la disfruté
os doy las gracias
porque la poesía es un lujo necesario