un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

lunes, 30 de noviembre de 2015

España de mierda. Albert Pla


"España de mierda" tiene como punto de partida el Camino de Santiago, un camino que los dos personajes principales deciden hacer al revés. Así, en un periplo quijotesco, los dos protagonistas (Raúl, cantautor uruguayo y Tito, su representante y máximo exponente del Madrid de Lavapies) se embarcan en un recorrido iniciático por una tierra desmembrada: desde Santiago de Compostela, pasando por Salamanca, Burgos, Madrid, Zaragoza, Cataluña, Valencia, Murcia, Granada, Sevilla, Extremadura... Albert Pla no deja títere con cabeza. 
La novela no es un reflejo de nada; es la España de hoy, en la que ninguno de nosotros nos gusta vernos reflejados. En su weltanshaung, en su visión del mundo, Albert Pla pasa de una ciudad a otra, de un pueblo de mala muerte a otro pueblo, en una sucesión de gags, persecuciones, entradas y salidas. En este vodevil rocanrolero, en esta road movie llena de mala leche y de crítica salvaje, encontramos personajes tan míticos como Julián Hernández (Siniestro Total), Andrés Calamaro (Los Rodríguez), Quimi Portet, Jorge Drexler, Javier Krahe, Rosendo, Kiko Veneno y un largo etcétera. 
la editorial: Roca editorial

domingo, 29 de noviembre de 2015

La linea oscura. Pedro Juan Gutiérrez


Este libro acaba de salir en estos días, por la editorial Verbum, de Madrid. Tiene unas 270 páginas y es una selección de mis últimos nueve libros de poesía. Es decir, escogí 10-12 poemas de cada libro: Espléndidos peces plateados, Fuego contra los herejes, Yo y una lujuriosa negra vieja, Lulú la perdida, Morir en París, Arrastrando hojas secas hacia la oscuridad, etc. 
Tiene un prólogo muy interesante debido a Rafael Acosta. Y lo único que puedo decir es que hace unas semanas, mientras revisaba las galeradas, comprendí que es como una pequeña y sucinta autobiografía. A medida que yo avanzaba en la lectura era evidente que Pedro Juan iba cambiando. No sé si para peor o para mejor. Pero cambiando seguro. Para mí la poesía es la libertad total. Creo que lo único que no puedo explicar es cómo se escribe un poema. Puedo explicar más o menos cómo se escribe un cuento o una novela, pero la poesía es un misterio. Escribo a ciegas. No entiendo. Escribo el poema a mano, lo paso a máquina. Lo dejo unos días, lo corrijo de nuevo, lo vuelvo a pasar en limpio. Así muchas veces hasta que siento que ya está listo y es mejor olvidarlo. Pasa el tiempo, organizo un libro. Y quizás un año después leo de nuevo todos los poemas y entonces es que el conjunto adquiere algún sentido, alguna coherencia, alguna unidad. Es muy raro pero es así. Así que espero les guste. Es todo lo que puedo decir.  
del blog de Pedro Juan Gutiérrez   
  

sábado, 28 de noviembre de 2015

Noche de sábado. Pedro Juan Gutiérrez.



Pedro Juan Gutiérrez. La línea oscura. Poesía escogida. 1994-2014

Noche de sábado
Llueve fervorosamente sobre la ciudad
Llueve con truenos y luces apagadas.
Esa lluvia desoladora y fría
acosa al pequeño que me habita en un recodo.
En un recodo de los años.
Voy hasta allí, intento dormirlo,
pero las ráfagas de agua y los truenos entran por las ventanas
se filtran por el techo medio derruido.
El muchachito toma la pluma y escribe miles de veces
la misma palabra con tinta negra sobre un papel amarillo.
Una sola palabra repetida miles de veces.
Bajo  las escaleras
y camino mojándome bajo la lluvia
La noche, que se construye imbatible.
Noche que me traspasa el corazón
con su silencio de lluvia.
¿A dónde voy?
Abre la puerta. No hay puerta. Un barco enorme
enciende sus luces y se mece en el agua negra. Un barco
iluminado, borroso en lluvia, entra al puerto lentamente.
El muchachito, aterrado, se acongoja, suelta una lágrima.
Ya no hay nada.
Ya no queda nada, ni esperamos por nadie.
Sólo la lluvia.
Llueve sobre La Habana en tinieblas
y el niño despierto
La Habana chorreando agua, hermosa y callada.
La Habana mulata. Y yo despiadado,
sigo buscando.
Este oficio insano de buscar en las tinieblas.
Hasta los fantasmas perdieron el rumbo.
Estamos solos tú y yo.
No insistas. Déjame caminar sin pensar en nada.
Ya no hay regreso a la  inocencia.
Hemos caminado y perdimos la huella.
El viento ha borrado el rastro.
La lluvia, las liturgias del canto, el lodo.
Un rock duro está sonando lejos,
en el centro de la noche con lluvias y truenos.
No queda nada más.
La Habana está vacía y desolada. Solitaria y oscura.
Sólo el barco iluminado, lento como un fantasma iluminado.
Sin prisas después de tanta borrasca. El barco entra al puerto
y la Habana herida, sin abrir la boca.
Tú y yo estamos solos, hermanito mío,
en esta ciudad imposible y mágica.
Después de la lluvia
presiento que te dormirás al fin
y la magia de los dioses negros
como un manto,
después de la lluvia y la noche.
La magia de los dioses negros.

el dibujo es de Guillermo Muñoz Vera

viernes, 27 de noviembre de 2015

cuando beber vino era visto como de perdedores


cuando beber vino era visto como de perdedores
beber vino en un bar de abuelos
de esos bares desangelados y fríos como lápidas de mármol
de camareros ojerosos, vino barato, carajillos y copas de 103
lugares donde ahogar o sacar a flote
el dolor o los demonios
que se llevan dentro, muy dentro
había:
bebedores broncos de esos que culpan al resto de los mortales de sus desgracias
bebedores solitarios, silenciosos, casi invisibles, que evitan hablar para que no se le escapen las lágrimas y los mocos
bebedores pegajosos y molestos como moscas que hablan y hablan para espantar a manotazos su mediocridad
bebedores nerviosos, afilados, inquietos, incansables que creen tener todavía una oportunidad
todos compartían la misma imposibilidad de levantarse
y les sobraban las mentiras hermosas para beber un vino
morían todos los días
para seguir viviendo

del poemario "antes que olvidáramos como volar"
la fotografía es de Patrice Molinard






miércoles, 25 de noviembre de 2015

El sueño de Dakhla. Manuel Moya


DELI ÇAY
I
Eres, lo sé, un pozo,
un simple pozo en mitad de un camino
y en ti el sol se pone sobre la tarde extrema.
En ti me miro, miro mis ojos que a ti se asoman
y me sé vivo, porque en la oscuridad aún cintilas.
II
Mira ese casco enterrado en la arena.
El sol derrama sobre él su luz sin tregua.
El viento entre sus crines merodea.
Vive hoy, pues todo destino pertenece a la arena.
III
Cierto que muchas veces me he arrepentido.
Pero ¿estaba yo en mis cabales? ¿podía disponer de mí?
Mas al volver la primavera, cuando contemplo las rosas,
de todo me arrepiento, y antes que nada
de haberme arrepentido.
IV
Escucha bien. Todos los presidios tienen puertas
o pájaros o un guardián dormido
o una mano que vuela hacia tu mano
o una noche propicia.
V
He cantado a las piedras
que no saben de hombres ni estaciones.
He cantado a las nubes que no saben
de piedras ni de hombres.
He cantado a los hombres
que no saben de estaciones de ni piedras.
A la noche he cantado para quien todo es lo mismo
y la nada.
VI
Rompe la aurora sobre la diana del ojo,
los rostros se hunden en la luz, no se rebelan.
Sólo quienes atrapados quedaron en la sombra
a su alrededor miran:
ellos sí que saben lo que esperan.
VII
Nadie venga a devolverte un corazón,
ni a borrarte la memoria de un infierno.
La casa de tu padre será siempre tu casa,
lo que escribes con humo, lo borra el cielo.
VIII
Justo donde el pajarero echó sus redes,
donde el leñador alzó su hacha,
yo duermo, y conmigo duerme el cielo.
No sé del mundo, pero he visto atardecer,
dios, cómo amanece.

LOS VENCEJOS
En la noche, los vencejos
son astros suspendidos en la nada.
¿pero es que intentan taladrarnos,
arrojarnos sus alfanjes?
No. Se aprestan simplemente
al cerco y la caída.
Mil generaciones vibran tras sus picos,
pero apenas sienten la barrera
del agua entre las plumas,
emprenden, colosales, la batida,
dejando sobre el limo
una brecha negra, ensortijada.
Como un imán se sienten los vencejos
cegados por el agua
mientras giran, giran, giran,
carbunclos desprendidos de los astros.


del libro "El sueño de Dakhla" (Algaida)

lunes, 23 de noviembre de 2015

raras joyas del cine negro: Retorno al abismo


"Retorno al abismo" (Conflict, 1945) es otra de esas películas ignorada, olvidada o desconocida, de las que no aparecen en las enciclopedias de cine negro, ni en las listas de las 100 mejores películas de cine negro. Dirigida por Curtis Bernhardt, basada en una historia del dramaturgo alemán Alfred Neumann y el director Robert Siodmack (guionizada por Arthur T. Horman y Dwight Taylor), es la historia del intento del crimen perfecto. Richard y Kathryn Mason (Humphrey Bogart y Rose Hobart) son aparentemente un matrimonio feliz. Sin embargo, Richard Mason está perdidamente enamorado de Evelyn (Alexis Smith), la joven hermana de su esposa, y llevará a cabo un elaborado plan para acabar con su esposa y poder declarar su amor a Evelyn sin que nadie se interponga. 
No es la mejor película de Humphrey Bogart, no es una de las mejores aportaciones al cine negro de Robert Siodmack y el guión es algo inverosímil (sobretodo en la actitud policial en la investigación del asesinato). Pero la intriga, la ambientación (noches lluviosas, carreteras de montaña en la niebla, habitaciones oscuras y vacías), los diálogos brillantes, la soberbia fotografía de Merritt B. Gerstad (que bebe directamente del expresionismo alemán) y las interpretaciones de Humphrey Bogart y Sydney Greenstreet, hacen de "Retorno al abismo" una rara joya del cine negro que habría que revindicar. 





domingo, 22 de noviembre de 2015

Memoria de la nieve. Julio Llamazares

1

Mi memoria es la memoria de la nieve.
Mi corazón está blanco como un campo
de urces

En labios amarillos la negación florece.
Pero existe un nogal donde habita
el invierno.

Un lejano nogal, doblado sobre el agua,
a donde acuden a morir los guerreros más
viejos.

En un mismo exterior se deshacen los días
y la desolación corroe los signos
del suicidio:

globos entre las ramas del silencio y un
animal sin nombre que se espesa en
mi rostro

9

De nuevo llega el mes de las avellanas y
el silencio.

Otra vez se alargan las sombras de las torres
la plenitud azul del huerto familiar.

Y en la noche se escucha el grito desolado
de las frutas silvestres.

Sé muy bien que éste es el mes de
la desesperanza.

Sé muy bien que, tras los mimbres lánguidos
del río, acecha un animal de nieve.

Pero era en este mes cuando buscábamos orégano
y genciana, flores moradas para aliviar
las piernas abrasadas de las madres.

Y recibo el recuerdo como una lenta lluvia
de avellanas y silencio.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

próximamente. "Cuadernos de veredas" de José Pastor. (en Piedra Papel Libros)


próximamente la editorial Piedra Papel Libros me editará (en papel) un poemario que hemos titulado "Cuadernos de veredas".
para leer/ descargar "El ruido de los cuerpos al caer" (Groenlandia) de José Pastor González en issuuen scribd
para leer algunos poemas más de José Pastor de su blog: http://librosyaguardientes.blogspot.com.
el blog de la editorial: http://piedrapapellibros.com/

martes, 17 de noviembre de 2015

las luces de la noche. un poema de J.P.G

el dibujo es de Pepe García

las luces de la noche
nos gustaban las noches sin luna
nos gustaba chutarnos algo de perico
subir al coche con unas latas de cerveza
poner en el casete una cinta de Camarón o Rancapino
y  salir de la ciudad por el camino viejo del cementerio
dejarnos abrazar por la oscuridad de la noche
de la música de la huida
era como estar en un cine
o mejor todavía
era sumergirse en un agujero negro
de tiempo y espacio
un agujero negro hipnótico seductor intimo
que nos hacía sentir inmortales y vulnerables
y cómplices de algo que no estaba en nuestras manos
en la de ningún ser humano en la de ningún dios
solo el firmamento y la luz de los faros del coche
recorriendo e iluminando
una carretera y unos árboles furtivos
y llegar hasta Nicas o la azucarera
un paisaje desoladamente futurista y hermoso
y sacar las herramientas del maletero del coche
y ponernos a la labor
cobre hierro chatarra ferralla
todo era vendible
y después del trabajo bien hecho
subir al cerro
fumarnos unos chinos
mirando una ciudad resplandeciente
de luces tonalidades neones brillos reflejos colores
una ciudad amigable sin grises
que no tenía nada de lo inhóspito de la claridad cercana del día
al que no queríamos volver

lunes, 16 de noviembre de 2015

Dura la lluvia que cae. Don Carpenter


"Dura la lluvia que cae" (1966) es la primera novela del autor norteamericano Don Carpenter (1931 -1995). Una novela brutal, contundente, valiente, acojonante, minuciosa, reflexiva. Una novela sobre los perdedores, sobre el perder, sobre la lucha desesperada por salir del agujero, sobre la pasión por vivir, sobre los deseos, sobre el dolor. En ella se habla de la vida en los billares, en las celdas de aislamiento, en los trabajos de mala muerte, en las habitaciones de hoteles baratos. Su personaje principal, Jack Levitt, no conoció a sus padres y fue criado en orfanatos y reformatorios. De joven pasa el tiempo entre mesas de billar, bares, de vez en cuando visitando un prostíbulo, de vez en cuando realizando algún robo. Tras pasar una temporada en la cárcel, Jack Levitt intenta darse una oportunidad, unas veces la suerte le sonríe, en otras ocasiones las cosas no van tan bien. Todo es cuestión de pasar el tiempo,  de matar el aburrimiento, de conseguir algo de dinero, de creer en el amor, de vencer la soledad, de olvidar el dolor...
"Para entonces, el pasado estaría semienterrado en su imaginación y el futuro se alzaría ante él como siempre lo había hecho, implacable, sin rostro y más allá de su capacidad de control, pero con la lenitiva diferencia de que ahora lo conocía y lo aceptaba como era. Para entonces, se daría cuenta de que esa libertad que siempre había anhelado, aunque nunca comprendido, estaba fuera de su alcance y del de nadie, pues todos los hombres por igual la desean; una liberación de la sociedad humana sin su ausencia; una liberación de la conexión, del miedo, del peligro y, por encima de todo, de la soledad de estar vivo. Para entonces, Jack entendería que la plenitud sólo era temporal y que el deseo es el enemigo de la muerte. Para entonces, se daría cuenta de que todas las alternativas dramáticas que el dolor introducía en su mente nunca le satisfarían eternamente, sino que ellas, también, eran diferentes formas de esa pelea a puñetazos con un enemigo invisible en la que había consistido toda su existencia: haberla matado, soñaba con esto de mil amores, habría satisfecho su pulsión asesina de la infancia mucho después de que dejase de considerarla una protección; haberse dirigido, como se veía a sí mismo con terrible autocompasión, hacia el puente Golden Gate para un último salto a la eternidad, sólo habría sido un acto de venganza que no haría daño a nadie que no fuera él mismo. Había otras alternativas, por supuesto, surgidas de la necesidad de actuar o de dramatizar. Podría haberse convertido en ladrón profesional, vengándose así de una sociedad a la que ya ni quería ni odiaba. Podría haberse enganchado a las drogas o a la bebida, utilizándolas como armas contra el dolor que sentía; a algunos les funcionaban, pero sabía que no sería así en su caso. Podría haberse ido de la ciudad y escoger un trozo de tierra bien lejos, en las montañas del Oeste, y convertirse en uno de esos granjeros solitarios y amargados cuyos únicos amigos son las nubes lejanas y los riscos montañosos… La verdad es que era un sueño de lo más atractivo y no podía abandonarlo del todo. Podría haber ido a la universidad para ser más listo y meterse en negocios y ganar diez millones de dólares y pulírselos. Podría haberse hecho poeta, vivir una vida tranquila y aceptar en forma de beneficio espiritual lo que había perdido en su fracaso material. "

domingo, 15 de noviembre de 2015

Insisto: libros y vídeos para intentar comprender lo que está pasando en Siria (y en Francia y...)

"El hombre mojado no teme a la lluvia" de la periodista Olga Rodríguez


"Siria. La primavera marchita" un libro que muestra cómo es la vida más allá de la contienda, situaciones cotidianas que en los medios de comunicación no suelen tener cabida”

 
La historia de Siria contada en 10 minutos


La crisis migratoria de los sirios en el Mediterráneo

El Conflicto Sirio, en Cinco Minutos

"Los caballos de Dios" Mahi Binebine"

película dirigida por Nabil Ayouch

y escuchar el programa "Coordenadas" en radio 3 (22:00-23:00 de lunes a jueves)

viernes, 13 de noviembre de 2015

Nuevas voces del género negro español. VV.AA


reseña de "Diez negritos" (Alrevés) por Óscar Brox en una de las revistas web más interesantes sobre cine, literatura y arte revista Détour

Diez negritos
Sin duda, la novela negra vive un momento de efervescencia. El boom de autores escandinavos fue una de las primeras señales. Al calor de Larsson, más que de Sjöwall y Wahlöö, brotó una generación de escritores, fuertemente arropados por la mercadotecnia editorial, que fiaba el éxito de sus obras al frío decorado sueco y la línea clara de sus historias. A resultas de esa conquista, las estanterías se han llenado de libros cada vez más coyunturales, menos negros, que beben del procedimental y estiran el chicle del éxito comercial hasta lo indecible. Algo, por cierto, que se ha extendido en diferentes direcciones hasta cuajar en esta especie de edad de oro de la literatura criminal, en la que cuesta horrores ver reeditado a David Goodis y, en cambio, las cubiertas de determinadas novelas apenas presentan diferencia; señal de que tampoco el lector encontrará muchos cambios sustanciales en su contenido. Más que exigencia, lo que pide el noir es valor para enfrentar al autor (y a quien lo lea) a sus rincones oscuros, a todo aquello que proyecta un género con más sombras que luces. Como aquellos personajes de Jim Thompson, siempre al filo de la navaja entre la cordura y la esquizofrenia, figuras marginales de un paisaje devastado y corrupto.

Diez negritos es como La feria del crimen, aquella antología de autores francófonos que publicó Lengua de trapo hace unos años. Un muestrario de las voces literarias que han surgido en el panorama español durante la última década. Voces, en su mayoría, que comparten estante con los booms de temporada, aunque sus objetivos, estéticos y narrativos, no puedan estar más alejados de aquellos. De ahí que esta reunión de escritores, algunos emergentes y otros ya asentados, suponga una oportuna puerta de entrada a otra forma de entender la literatura negra. Más dura, incisiva y moral, retrato de nuestro presente. De hecho, en el prólogo que acompaña a la compilación, sus coordinadores avanzan no solo la historia sino también las claves para entender este potente brote novelístico; el canon y su subversión, amalgama de estilos, subgéneros e intereses que presenta cada uno de los autores convocados. O, en breve, por qué podemos hablar con propiedad de una generación de escritores españoles que han forjado un imaginario noir en nuestras ciudades, arraigado en nuestra realidad, con sus giros propios y expresiones. Hijos de un contexto social, exploradores de sus rincones oscuros.

Al tratarse de una compilación, Diez negritos se puede leer de muchas maneras; en busca de sus pequeñas alianzas estilísticas o de esas diferencias que llevan a cada autor a una conquista alternativa. Para quien esto escribe, uno de los elementos distintivos del noir es la voz, el léxico familiar que gasta un escritor. Basta recordar las obras de Higgins, Lehane o Richard Price. En ese sentido, La hora vegetal de Alexis Ravelo destaca por ser uno de los relatos más compactos en fondo y forma, como si su autor transcribiese la conversación grabada entre dos policías corruptos que utilizan su posición de poder para hacerse con el botín de un narco de tercera división. Ese aire sórdido, de bajos instintos, que Ravelo localiza en una zona, al que aporta su historia y sus diálogos de manera natural, sin impostación. Ese aire que convierte a su relato en una miniatura sobre la corrupción moral no exenta de sorna, al tomar a sus policías protagonistas como personajes que bailan, según la página, en los dos lados de la ley. También Carlos Zanón destaca por su gusto por una voz propia, casi musical, a la hora de escribir. Y su Hotel Navidad, a pesar de la brevedad, es una incursión en ese paisaje de figuras grotescas, de putas e individuos ahogados por la vida, que arrastran su existencia anónima y sus pequeñas tragedias por uno de esos instantes en los que la felicidad es un sentimiento global.

En Diez negritos abunda el tono duro, la violencia frontal y directa. En La caza, Susana Hernández nos traslada hasta la frontera mexicana en busca de un flautista de Hamelín que secuestra a niños para abusar de ellos y matarlos. O eso, al menos, es lo que piensa el policía moribundo que inicia su persecución, pues a medida que conocemos a Hamelín el tono lúgubre e inmisericorde con el que arranca la historia se traslada a ese México brutal y venenoso que dibuja a sus protagonistas atrapados en una tela de araña de violencia. Módulo 7, de Claudio Cerdán, transporta esa violencia a otro ambiente cerrado clásico: el módulo de respeto de una prisión. Y su autor, que ya había destacado en La revolución secreta por su capacidad para la construcción de atmósferas y para la creación de imágenes de gran violencia gráfica, se entrega con fruición a su cometido. En cambio, Berna González Harbour acerca la novela negra a la actualidad informativa, al narrar en A tus ojos los últimos momentos de un secuestrado por el terrorismo islámico, su ansiedad emocional y la búsqueda, casi imposible, de esas pocas palabras que pronunciar antes de la decapitación. Sáinz de la Maza apuesta en Lo que las arañas me han contado por un cuento de venganza en el que la locura de su protagonista es como la mecha corta que, página a página, alcanza el polvorín. Mientras prepara al lector y a sus dos amantes, mientras explica la deriva de ese antiguo corredor de bolsa que se ha abandonado a la humedad de un sótano colonizado por las arañas, la venganza corre párrafo a párrafo a la espera del remate final de la última línea.

Cada relato se enfrenta al género negro con sus herramientas de estilo. Jorge Navarro cocina el suspense de Cabellos de anuncio de champú a través de esa primera situación en la tienda de armas, entre calibres, modelos de pistola y galerías de tiro, construyendo a su personaje como una buena persona obligada a cruzar sus límites morales para vengar la muerte de su hermano. Toni Hill, en cambio, apela en El orgasmo según Walt Disney a la corrupción de los concursos literarios, con sus charadas y triquiñuelas, para crear una parodia del género mediante el ajuste de cuentas entre un escritor fracasado y el jurado que le negó el premio justo. Jordi Ledesma juega con las apariencias, entre la locura del asesino y la cordura del narrador, para reflejar en El eco inexistente la génesis de un asesinato. Y Víctor del Árbol compone en Nosotros una pequeña miniatura coral en la que tres personajes unidos por sus relaciones tóxicas reflexionan sobre el destino fatal al que la vida, inevitablemente, les ha abocado.

Toda antología es, por fuerza, desigual en su resultado, y Diez negritos combina a aquellos escritores que beben del género con esos otros que se acercan desde una mirada más pragmática, a rebufo del presente boom. Sin embargo, unos y otros componen una selección de relatos que, en primera instancia, sirve para demostrar la riqueza que atesora la literatura negra en lengua castellana. También, para reflejar hasta qué punto las preocupaciones cotidianas, la realidad social y los eternos conflictos morales son la argamasa de una serie de historias turbias, tempestuosas y sórdidas. Historias que coquetean, cuando no enseñan abiertamente, ese lado oscuro que casi siempre intentamos disimular. Ese en el que nos reconocemos al otro lado de la Ley.

lunes, 9 de noviembre de 2015

mi colaboración con Generación Subway. Poesía. Volumen II



ÍNDICE DE AUTORES
Marta Abadía
Santiago Aguaded Landero
María Alcocer González
Iván Baeza
Josefina Buitrago
Esteban Cabrejas Martin
Marta Clarós Gimeno
Isabel Dionis Trénor
Úna Fingal
Amanda Gamero
Rosa García Oliver
Luis García-Verdugo
Luisa Gil
Elena González García
José Luis Gracia Mosteo
Miguel Hernández García
Javier Irigaray
Blanca Langa Hernández
Sabela Latas
Luis Ángel Lobato
Elena Marqués Núñez
Paz Martín Pozuelo
Luis Miguel Morales Peinado
Concha Morales
Inés Moreno
Eufrasio Navarro
Juan Olivares González
José Pastor González
Francisco Pérez Baldo
Ismael Pérez de Pedro
Josep Piella Vila
Ana Belén Rodríguez Patiño
Encarnación Sánchez Arenas
María Lourdes Sánchez-Miguel Campillos
Daniel Sarasola
Silvia Savall
Pedro S. Jacomet
Anamaría Trillo
Noemí Trujillo Giacomelli
Mila Valcárcel
Miguel Vega
Mar Verdejo Coto
José Verón Gormaz
David Yeste


y uno de los seis poemas con los que colaboro en esta antología

FUERA DE TEMPORADA
Están construyendo un algo
que creían ya no existía.
Inventando palabras para explicarse lo que les está pasando
dibujando en un mantel de papel el lugar soñado
aquí está el bosque, aquí las montañas, aquí la mar
aquí el camino, aquí el rock and roll,
aquí bajo la cascada una hamaca
en esta mancha de vino una fuente
en esta esquina nunca se va el sol.
En la tarde buscan rincones solitarios
compran libros de segunda mano
y bailan en una cafetería donde no baila nadie.
A la luna la celebran
bañándose en un mar lleno de estrellas chiquititas,
ella tiene las piernas más bonitas del mundo,
él unas manos hechas para acariciar.
Felizmente borrachos juegan al futbolín con los jóvenes del
pueblo
y en un bar de copas donde ponen a la Velvet Underground
se dejan convidar por un camarero que cree reconocer en
ellos la aventura y el amor.
En el amanecer, cuanto ya los pájaros cantan,
en la pensión que es un palacio, que es un castillo
en una cama que se les hace grande
hacen el amor sin prisa
y duermen acurrucados
haciéndose un solo cuerpo
abrazados en una sola interrogación

viernes, 6 de noviembre de 2015

otro miércoles de resaca (y me toca ir a currar)


otro miércoles de resaca (y me toca ir a currar)
suena el despertador
despiadado y traicionero como puñalada trapera
07:30 de la mañana
solo he dormido cinco horas
anoche no importaba el mañana ni el precio de las copas
enciendo la radio
suena amparanoia
empezamos bien
¿por qué la gente se deja engañar con tanta facilidad?
¿como es posible que alguien se crea a esta tipeja?
tal vez todos necesitemos creer en algo
aunque sea una gran mentira
pero no hay tiempo para pensar
no hay donde escapar
salgo de la cama
hoy va a ser un día jodido
largo y jodido

paso el día a base de agua ducados omeprazol e ibuprofeno
y un poco de paciencia, buena suerte y optimismo en vena
a las cinco de la tarde
cuando el sol se esconde por la sierra
como no sólo de trabajar vive el hombre
decido ir a tomar unas cervezas
mucho más tarde
me tiro en la cama
con una copa de ron con limón en la mano
con la ropa puesta
puesto
enciendo un cigarro
escucho The day John Kennedy Died
con el violonchelo de Jane Scarpantoni
desgarrando el aire y la oscuridad y la borrachera
poniendo algo de belleza a la vida
sin engañar a nadie
hoy conseguí de nuevo despistar
a la derrota y la desesperación
sigo tentando a la suerte
mañana volveremos a probar fortuna
cada día que pasa
me tiembla más el pulso
y hay más balas en el cargador

la ilustración es de Jean-Claude Claeys

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Las novelas negras de Víctor del Árbol



Víctor del Árbol (1968) se mueve con maestría dentro de los parámetros de la novela negra. Sus novelas mezclan con habilidad el género negro, la novela histórica y las historias de amor intensas y casi imposibles. Son novelas trabajadas, con buenas dosis de intriga, con argumentos interesantes y con tramas, que a pesar de su complejidad, están tejidas con sagacidad e inteligencia para hacerlas creíbles y verosímiles. Víctor del Árbol sabe unos cuantos buenos trucos y sabe utilizarlos de forma efectista en los momentos oportunos y utiliza unos recursos narrativos donde se mueve con soltura. Sus cuatro novelas tienen esquemas parecidos y se sustentan en unos pilares que las hace originales, interesantes y adictivas. Estos pilares son el narrar historias de dos épocas distintas y relacionarlas con la vida de los personajes principales de la novela, el de narrar historias sobre la memoria y como construimos el pasado según nos conviene y el narrar historias de ideales traicionados. A pesar de estos trucos y estos terrenos comunes en las novelas de Víctor del Árbol no hay trampas ni morralla, ni demasiadas concesiones a la galería. En cambio hay estilo, intriga, buenas historias y unos personajes memorables. Personajes con sus luces y sombras, con sus miedos, silencios y fantasmas, personajes fuera de lo común pero vulnerables y humanos. Víctor del Árbol con sus cuatro novelas publicadas demuestra que quiere y puede estar entre los grandes de la novela negra escrita en castellano y que pese a toda la basura que nos están vendiendo y colándonos como novela negra, hay autores que siguen al pie del cañón ofreciéndonos buenas e interesantes historias.



domingo, 1 de noviembre de 2015

libros y vídeos para intentar entender lo que está pasando en Siria

"El hombre mojado no teme a la lluvia" de la periodista Olga Rodríguez


"Siria. La primavera marchita" un libro que muestra cómo es la vida más allá de la contienda, situaciones cotidianas que en los medios de comunicación no suelen tener cabida”

 
La historia de Siria contada en 10 minutos


La crisis migratoria de los sirios en el Mediterráneo

El Conflicto Sirio, en Cinco Minutos

y escuchar el programa "Coordenadas" en radio 3 (22:00-23:00 de lunes a jueves)