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lunes, 23 de febrero de 2015

José Luis Martínez Clares. Versos para descreídos


Con prosa y mirada poética, José Luis Martínez Clares nos acerca a su realidad más cotidiana. Sus reflexiones sobre la poesía, el cine, la pintura, el fútbol, el sistema educativo, la música y la vida, son lúcidas, cercanas, sinceras, comprometidas y amables. En su voz y su mirada anida la búsqueda y sugiere y reivindica, pese a las incertidumbres y dudas, la vida como una búsqueda (combativa, constante y vital) de la belleza.

Las fotografías que acompañan "Versos para descreídos" son del propio José Luis Martínez Clares y añaden paisaje, personas y miradas a sus versos para descreídos.

para descargarse "Versos para descreídos"

miércoles, 18 de febrero de 2015

El tirano de Taormina. Raúl Ruiz


"El tirano de Taormina" es una novela que habla, narra, dialoga, fabula, ironiza, filosofa... sobre la mitología, la historia, el poder, la poesía, la belleza, la revolución, el erotismo... En "El tirano de Taormina" el poeta y cronista Arnaldo de Montferrat crea el mito y la historia de Taormina y la de su tirano Schiavón. Y como en un juego de espejos, como en un laberinto del Minotauro, se nos habla del amor, del poder, de la creación de los mitos, de la historia, de las religiones, ... y se revindica el placer y la inventiva de la palabra. Con una escritura lúcida y lúdica "El tirano de Taormina" es una novela original, donde se dialoga, opina, teoriza, reflexiona y divaga sobre el sentido (o el sinsentido) de la vida. Muy recomendable.

Otra reseña de un libro de Raúl Ruiz: hay-un-lugar-feliz-lejos-muy-lejos-raul.html

miércoles, 11 de febrero de 2015

Ciudad Muerta. Un esplendido documental



"Ciudad Muerta" es una película documental dirigida por Xavier Artigas y Xapo Ortega en 2013. En este documental se esclarece y desmonta  el caso 4 F, en el que cuatro personas fueron detenidas, torturadas y condenadas a prisión, por su supuesta relación en la agresión a un agente de la Guardia Urbana, durante el desalojo de un local ocupado en Barcelona el 4 de febrero de 2006.

La noche del 4 de febrero de 2006, la Guardia Urbana acudió a desalojar un teatro okupa en la calle Sant Pere Mes Baix, donde se estaba celebrando una fiesta. Durante las cargas, empezaron a caer objetos del edificio. Una maceta impactó en la cabeza de uno de los agentes, que quedó en estado vegetativo. La policía detuvo entonces a cinco personas y tres de ellas (Rodrigo Lanza, Juan Pintos y Álex Cisternas), de origen latinoamericano, fueron directas a la comisaría de Ciutat Vella en las Ramblas. Allí fueron torturados y ante la gravedad de las lesiones fueron trasladados a urgencias. En el Hospital del Mar coincidieron con Patricia Heras, que había llegado allí por un accidente de bicicleta que había tenido con un amigo, Alfredo Pestenas. Uno de los policías la registró en la sala de espera y decidió detenerlos por un mensaje de texto sospechoso que encontró en su móvil. "Ciudad Muerta" aclara los hechos de este montaje policial y judicial en que varias personas fueron torturadas y encarceladas (con un trágico suicidio de por medio) por el único motivo de ser diferentes.

lunes, 9 de febrero de 2015

entrevista a Evaristo en Jot Down


Evaristo Páramos publica "Cuatro estaciones hacia la locura" y la revista Jot Down le entrevista: 


Evaristo sigue hospitalizado reponiéndose satisfactoriamente de la operación, aunque no todo son buenas noticias ya que la recuperación va a ser más larga de lo que a todos nos hubiese gustado y por eso nos vemos obligados a modificar los conciertos que teníamos previstos para febrero y marzo. 20 febrero GRANADA y 21 febrero MÁLAGA quedan CANCELADOS hasta que consigamos coordinar nuevas fechas que probablemente serán después del verano.

martes, 3 de febrero de 2015

Patricia Highsmith. un texto de Rakel Rodríguez


No era simpática. Rara vez era educada. Y nadie que la conociera bien habría dicho de ella que era una mujer generosa.

Así arranca la biografía de Patricia Highsmith que publicó en 2010 Joan Schenkar. Después de leer este libro de casi 700 páginas y después, sobre todo, de haber leído casi todos los libros de ella, puedo decir que yo también he entrado en el Territorio Highsmith.
Empiezo estas líneas con mi fotografía favorita de Patricia, golpeando la máquina de escribir con disfrute y con saña, con un pitillo amarrado a sus labios, unos vaqueros viejos colgados detrás de la puerta de su habitación y, a buen seguro, una copa de whisky en algún lugar de su escritorio. 
Mañana 4 de febrero se cumplirán ya 20 años de su muerte cuando contaba 74 años. Patricia debutó en 1950 con la novela “Extraños en un tren”, que se hizo famosa de inmediato tras la película realizada por Hitchcock, y escribiría unas 40 obras más a lo largo de su vida. Hoy en día es tan fácil averiguar la vida de alguien como poner su nombre en Google, así que voy a centrarme en otras cosas:
“No lo veo así, y nunca lo veré”. Lo que no veía así con apenas 21 años era el modo en que veían el mundo los demás, por eso desarrolló su propio mundo alternativo, su mundo. A Patricia le gustaba invitar a la gente a su casa pero a menudo no se alegraba mucho cuando venían, la gente que pasó por sus casas, siempre decían que se pelaban de frío, pasaban hambre y a cambio siempre había botellas de licor por doquier. Una de las cosas que más afectó a su vida personal fue su alcoholismo, bebía desde por la mañana a la noche. Pero nunca dejó de escribir “a pesar de esas espantosas resacas tras las malas borracheras, la depresión, la pérdida de esperanzas, las relaciones desgarradoras, las fantasías paranoicas, cada día tecleaba en su máquina de escribir hasta terminar entre 5 y 8 páginas. Con una voluntad de hierro, como si la escritura fuera su cable a la tierra, lo que la salvaba de la locura, de la disolución” según explica Schenkar en la biografía. 
Patricia siempre se sintió más cómoda vistiendo ropa de hombre y solía acercarse a las mujeres que le gustaban como un marinero: ruda, descarada y con cierta violencia. 
Otra de las cosas que más confundía a sus amigos o conocidas, era su manía en los últimos años de su vida, de regalarles objetos que tenía en casa y que por alguna razón a ellos les gustaban. Al día siguiente les llamaba, después de buscar el objeto en cuestión, para ver si ellos lo tenían y pidiéndoles de inmediato que se los devolvieran. Ellos nunca sabían si era porque no se acordaba de habérselos dado o porque se arrepentía de haberlo hecho.
Su sentido del humor iba más allá del negro y para que os hagáis una idea os dejo esta deliciosa lista “Cosas que pueden hacer los niños pequeños por la casa”:
1- Atar un cordón a lo alto de las escaleras para que los adultos se tropiecen.
2- Volver a poner el patín en las escaleras, después de que la madre lo haya apartado.
3- Provocar incendios bien planeados, para que, a ser posible, otro se lleve la culpa.
4- Cambiar de sitio las pastillas en los armarios de las medicinas.
5- Poner matarratas o polvos antipulgas en el bote de harina de la cocina.
6- Serrar los soportes de la trampilla del desván para que todo el que ponga el pie sobre la trampilla cerrada se caiga por las escaleras.
7- En verano, colocar una lupa apuntando a las hojas secas o preferiblemente a unos trapos grasientos. El incendio podrá atribuirse a una combustión espontánea.
8- Añadir veneno incoloro a la botella de ginebra.

Patricia Highsmith tenía entonces 52 años y estaba en plena madurez literaria, muchos se preguntaron entonces ¿lo ha escrito en serio? pero así era ella: la ambigüedad marcó tanto su obra literaria como su vida personal.
No hay más que leer cualquiera de sus libros para corroborarlo, “El diario de Edith” llega casi al extremo de la esquizofrenia, los relatos de “Pájaros a punto de volar” dejan una sensación extraña en la boca del estómago, como casi todos sus relatos o como todas las novelas en las que aparece su personaje fetiche, Tom Ripley. El único libro diferente que escribió justo después de “Extraños en un tren”, en los años 50, lo hizo bajo pseudónimo, y lo tituló “The price of salt”, en 1989 se reeditó con su nombre y lo tituló “Carol”, es la única novela con una trama romántica, de amor entre dos mujeres y que en su primera edición supuso toda una revolución en el ambiente lésbico y homosexual de Nueva York, vendiendo un millón de ejemplares. Nunca se sintió cómoda con esa novela y por eso tardó casi 40 años en reconocer su autoría y nunca más volvió a escribir una obra de esas características.
Para terminar y dejar otro apunte de su personalidad baste con lo que escribió el último día de diciembre de 1947 con 26 años y llena de vida, de ideas y de amantes, a lo que tituló “Mi brindis de año nuevo” y que podría servirle de epitafio:
“2.30 am. Mi brindis de Año Nuevo: brindo por todos los demonios, por las lujurias, pasiones, avaricias, envidias, amores, odios, extraños deseos, enemigos reales e irreales, por el ejército de recuerdos contra el que lucho: que nunca me den descanso”…

Si no la conocéis, leedla, y sumergiros en su mundo…
Rakel Rodríguez

lunes, 2 de febrero de 2015

Eduardo de Gortari. Ten cuidado de a quién le rompes el corazón


Ten cuidado de a quién le rompes el corazón

No debió botar a ese chico aquella noche en el bar
ése que dijo estar en una banda

Escuchó esa canción en todas las fiestas y en todos los coches
en todas las estaciones durante todas las estaciones
Incluso tuvo un novio fanático del grupo que le decía puta madre yo debí escribir esa
canción
y ella suspiraba pensando que no
que a él no lo rechazó
que él no creía en el fondo que ella fuera tan jodidamente especial

Debió acostarse con Thom para que nunca se hiciera famoso
por esa canción donde ella flota como una pluma y corre y corre y corre y corre hasta el
último coro

y sobre esos cuatro odiosos acordes
nadie nunca menciona su nombre


el blog de Eduardo de Gortari: http://www.yesterdaypop.blogspot.mx/

domingo, 1 de febrero de 2015