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sábado, 4 de julio de 2015

Lo malo no son las putas son los hijos. Ohiyesa Acosta


"Lo malo no son las putas son los hijos" (Papel de liar Ediciones) recoge una cuidada selección de 14 relatos del escritor Ohiyesa Acosta. Los catorce relatos pertenecen a los libros "The whores aren´t bad, but the children are" (Collectible Cat. 2002) y  "La mujer barbuda más hermosa del mundo" ("The most beatiful beardead woman in the world". Black Sparrow Books. 2010). Unos relatos de personajes inolvidables y entrañables. Hyman Selby, la mujer de uno de los guardias de seguridad de la prisión federal de Yuma (Arizona) que escribe cartas a los presos que no reciben correspondencia de familiares, amigos o conocidos. Ballard Lightbody, trabajador en una fábrica de conservas que sabotea todos los productos que van destinados a los soldados que están en Vietnam con la intención de que a estos los devuelvan a casa. Jerry "El manco", un lanzador de cuchillos mexicano con un solo brazo. Robert Aguayo, el camarero del Hotel Trovar al que hicieron pasar por un indio hopi durante una visita de Albert Einstein al Gran Cañón del Colorado. Un escritor (el propio autor) que viaja de El Paso a Austin con la intención de asesinar a George W. Bush. (los derechos de autor de este relato fueron comprados en el año 2003 por  la productora A Band Apart de Quentin Tarantino). Marala, una joven mescalera que ejerce la prostitución para conseguir el dinero suficiente para comprar armas para El Ejercito de Liberación Apache. Personajes que aparecen y reaparecen en distintos relatos y que nos llevan a bares de stripers, a campamentos de vagabundos, a manifestaciones contra la guerra de Irak, a prisiones, a pueblos fronterizos, a manicomios o al último concierto de un guitarrista llamado Johnny Thunders.
Con un estilo de narrar crudo, desgarrador, sin concesiones pero tierno y poético, Ohiyesa Acosta, nos hace cercanos a personajes, lugares y situaciones. La mayoría de los relatos son experiencias que vivió el autor o que oyó contar a vagabundos, camareros, trabajadores, vendedores ambulantes, soldados... y Ohiyesa Acosta consigue que cuando leemos sus historias estemos sentados junto a una hoguera en un campamento de vagabundos escuchando a Allen Abshier su historia de como desertó durante la guerra de Corea. O que en la barra de un bar de stripers a punto de cerrar, Katy nos cuente lo que sintió la primera vez que abandono la reserva. O que crucemos en una calurosa noche de verano en una vieja furgoneta el desierto de Sonora buscando un cargamento de marihuana. O que en una celda de una prisión federal nos mantengamos más o menos cuerdos gracias a las cartas que nos envía una desconocida.
Ohiyesa Acosta nació en 1962 en Florence (Arizona). Su padre era un peón agrícola mexicano y su madre una india de la tribu hopi. Su vida en la reserva, sus vagabundeos, su lucha por la vida, sus trabajos (jornalero, feriante en una caseta de tiro al blanco, jinete de rodeo, empleado de una gasolinera, crupier, periodista...), y la capacidad de Ohiyesa Acosta para mirar, escuchar, comprender y narrar, nutren y dan vida a sus relatos y a sus lectores. Un gran descubrimiento que hay que agradecer a Alexander Selkir editor de sus primeros libros en EEUU y a Papel de liar Ediciones por publicarlos en España.

1 comentario:

RaRo dijo...

qué ganas de leerlo ahora mismo!!!!