un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

domingo, 7 de junio de 2015

El Club del Misterio (Editorial Bruguera) 4º parte

- 24. Armas para la eternidad / ¡Votad a Berurier! (Frédéric Dard)
En "Armas para la eternidad" el comisario San Antonio, con ayuda de su madre, tiene que resolver una trama de tráfico de armas. En ¡Votad a Berurier!, con ayuda de su subordinado Berurier, tiene que resolver los asesinatos de todos los candidatos a diputados por una pequeña circunscripción francesa. 
Frédéric Dard tiene estilo, un estilo repleto de humor, burlón y directo (incluso dialoga con los lectores). Frédéric Dard no escribe novelas negras, ni policiales, ni de intriga, sus novelas son humoristas, llenas de sarcasmo, casi parodias. No son grandes novelas pero son entretenidas y aunque son algo repetitivas son graciosas y escritas con soltura e ingenio.
En el interior de la contraportada: Gerard Barry en el film "Comisario Sanantonio" de Guy Lefranc, 1974.

- 25. El círculo se estrecha (Julian Symons)
David Nelson tiene la plena seguridad que va a ser nombrado director de "Crimen Magazine". Sin embargo todo se tuerce en el último momento e incluso todos los indicios le van a señalar como autor del asesinato de uno de sus compañeros de trabajo. David Nelson deberá investigar por su cuenta y resolver sus problemas laborales y familiares si no quiere verse atrapado por el circulo en que se encuentra.
"El circulo se estrecha" es una novela de intriga, bien construida, entretenida y que tiene el aliciente de desarrollarse en el mundo de las editoriales dedicadas a la novela popular. 
Julian Symons (1912-1994) fue poeta, ensayista, biógrafo (de Edgar Allan Poe, Conan Doyle, Agatha Christie, Dashiel Hammett), editor,  autor de más de 30 novelas policiales y del ensayo "Historia del relato policial" (1972), publicada en España por Bruguera en 1982.

- 26. Retrato de humo (Bill S. Ballinguer)
"Retrato de humo" es la historia de una búsqueda obsesiva, la de April por su mujer ideal (Krassy). Historia contada desde dos puntos de vista: el de Danny April (narrada en primera persona) y la de Krassy (en tercera persona). Con una magistral forma de hacer unir las dos historias y con el estilo negro que bebe de las novelas de James M. Cain (con mujeres duras y fatales como ejes de la historia) Bill S. Ballinguer construye una buena, original, afilada y potente novela negra. 
Retrato de humo fue llevada al cine por Ken Hugues como el título de "Wicked as They Come" (en España se tituló "La vividora")

- 27. Viernes 13 (David Goodis)
Hart huye de un pasado tormentoso y acaba por casualidades de la vida forzado a formar parte de una banda de atracadores, donde la muerte, los odios, la lucha por el poder, el amor y la mala suerte, llevará a sus miembros a unas consecuencias donde ninguno de ellos saldrá indemne. "Viernes 13" (1954) (o Viernes Negro) es una novela irregular, que mezcla partes notables con situaciones nada creíbles, prescindibles y/o deslavazadas. Uno de los mayores logros de la novela es la creación por parte de David Goodis de una atmósfera cargante y opresiva, donde personajes y lector quedan atrapados.
Bajo el título "Triple traición" fue llevada al cine por Renè Clemant en 1972.

- 28. El clan de los sicilianos (Auguste le Breton)
En "El clan de los sicilianos" el atracador y pistolero Roger Sartet (alias Mosca de Mayo) es ayudado por el clan de los Manalése a evadirse de la cárcel. Estos le dan refugio y protección para poder preparar conjuntamente el atraco a los joyeros de una reputada firma de joyería. Por otro lado el policía anti-gangs Françoise Le Goff y sus hombres harán todo lo posible para atrapar al hombre fugado. Auguste Montford alias Le Breton, autor de la gran novela "Rififi", con su característico estilo conciso, descriptivo y preciso, con su argot callejero, con sus mujeres sexuales, con su empatía por sus personajes y sus pinceladas de crítica a la sociedad construye una novela entretenida y recomendable lectura.
En el interior de la contraportada de este número 28 del Club del Misterio, Ives Lefebre y Marc Porel en la película "El clan de los sicilianos" de Henri Verneuil, 1969.


- 29. El doble crimen de la línea Maginot (Pierre Nord)
Recurrir a los trucos narrativos del género policiaco, donde un enigma (casi siempre un crimen) que debe ser resuelto, proporciona intriga y un hilo argumental al desarrollo de la narración, ha sido, y sigue siendo, de gran utilidad para escritores que quieren retratar un ambiente o una situación social o política determinada, y para los cuales el crimen en cuestión no es más que una escusa. 
Pierre Nord, en esta su primera novela, escrita en 1935, proporciona al lector una ortodoxia y bien construida narración, ceñida a los cánones del elegante relato policial europeo de entonces. Pero lo atractivo no es argumento, en si convencional, ni los personajes, fríos y arquetípicos patriotas y traidores, sino la trastienda política y sobretodo el escenario. Se utiliza el relato policial para construir una historia de política ficción, con la amenaza latente del enemigo exterior, invisible al otro lado de la frontera, y la presencia oculta y activa de ese mismo enemigo "infiltrado entre nosotros" (entre los lectores franceses de entonces). Y sobretodo se utilizan los recursos del relato policial para descubrir y recorrer todos los rincones de la línea Maginot, la verdadera protagonista de la novela, un pequeño universo de túneles de hormigón nidos de ametralladora, respiraderos, cañones que aparecen y se ocultan... por los que se mueve una fantasmagórica guarnición, vigilante frente al enemigo aleman a lo largo de toda la frontera. Un enemigo que no tardaría ni cinco años en tomarla sin disparar un solo tiro. Simplemente rodeándola.
del libro inédito "Apuntes en negro sobre novela negra europea" de Pedro Villalón


- 30. A quemarropa (Richard Stark)
"A quemarropa" es la historia de una venganza. Escrita en 1962 por Donald Westlake bajo el seudónimo de Richard Stark, The Hunter ("A quemarropa") es una novela negra con clase, de estilo vigoroso, duro, potente, directa. Una de esas joyas que hacen que tras su lectura uno quede enganchado a la novela negra. En ella se narra -en tercera persona- la venganza de Parker, un ladrón profesional, que tras participar en un robo, es traicionado y dado por muerto (tras meterle seis tiros) por sus compañeros y su mujer. Donald E. Westlake escribió aproximadamente cien novelas y tras el éxito de ventas de "A quemarropa"  Parker fue protagonista de más de veinte novelas. Contaba Westlake que decidió adoptar el seudónimo Stark (que en inglés quiere decir austero, sucinto, duro) para «recordarme en todo momento qué era lo que debía hacer. Toda ficción empieza por el lenguaje. Primero eliges el tipo de lenguaje que vas a usar, luego la historia y por último los personajes. Y quise que el lenguaje fuera muy sobrio y crudo y que no usara adverbios. Quería que fuera stark. Y por eso elegí ese nombre. Lo de Richard fue por Richard Widmark».
La novela ha sido adaptada al cine en dos ocasiones; en 1967 dirigida por John Boorman y protagonizada por Lee Marvin. Y en 1999 (titulada "Payback") dirigida por Brian Helgeland y protagonizada por Mel Gibson. En el año 2006 se presentó un nuevo montaje del director (titulado "Payback: Straight Up") que está más acorde con la historia y el estilo de la novela. "A quemarropa" también ha sido adaptada varias veces al cómic, una buena adaptación es la realizada por Darwin Cooke y que en España edita Astiberri.

- 31. El tren de la muerte (Sebastien Japrisot)
En "El tren de la muerte" el cadáver estrangulado de una mujer aparece en las literas cuando están haciendo revisión y limpieza de los compartimientos. Uno tras otro, los pasajeros que habían ocupado aquel departamento son brutalmente asesinados. El asesino no deja ninguna pista, y todo hace suponer que seguirá adelantándose a la policía. Novela policíaca, bien construida, perfectamente hilvanada, con personajes bien perfilados y que mantiene el suspense y la trama hasta el final. Una novela entretenida, ágil, ingeniosa, currada... pero algo fría, sin claroscuros, sin pasión, sin sentimiento... Sébastien Japrisot (1931-2003) publicó (bajo el seudónimo de Robert Laffont) su primera novela (titulada "Les mal partis") con diecisiete años. Con veinte años tradujo varias obras de Salinger y más adelante compaginó su trabajo como creativo y director de publicidad con la escritura de ficción.
Muchas de sus novelas han sido llevadas a la gran pantalla entre ellas "Largo domingo de noviazgo" dirigida en 2004 por Jean-Pierre Jeunet.

- 32. Enigma para locos / El hombre de la risa (Patrick Quentin)
El empresario teatral Peter Duluth se está curando de su adicción al alcohol en un sanatorio mental exclusivo para gente adinerada. Duluth nos contará, en primera persona, los extraños y violentos sucesos que ocurren tras las cuatro paredes del manicomio. La novela se centra en la búsqueda del culpable sin preocuparse de otras circunstancias, aun así esta bien narrada y mantiene el pulso, aunque tal vez es demasiada extensa y  alarga la intriga innecesariamente.
Quentin Patrick es el seudónimo que emplearon los escritores norteamericanos Richard Wilson Weeb y Martha Mott Kelley. Más tarde el seudónimo solo fue utilizado por Richard Wilson Weeb. A partir de 1936, Weeb se asocio con el escritor británico Hugh Callingham Wheeler para publicar varias novelas con el famoso seudónimo.


- 33. La máscara de Dimitrios (Eric Ambler)
Un ex profesor universitario que escribe novelas policiales decide averiguar (como un ejercicio de investigación) la vida y las andanzas de un hombre llamado Dimitrios, que ha sido encontrado asesinado en las aguas del Bósforo. "La máscara de Dimitrios" (1939) es una novela policiaca con dosis de novela de espías, pero lo que la hace interesante y distinta a la gran mayoría de las novelas del género es que aquí no se busca al culpable de un asesinato, sino que se busca reconstruir la enigmática vida de un asesinado del que no sabemos casi nada. "La máscara de Dimitrios" está construida como los bells sellers actuales: escenarios exóticos (Estambul, Viena, París), personajes enigmáticos e intrigantes (Dimitrios, Mr. Peters), un contexto histórico con transfondo político, un pasado (que corresponde a la vida de Dimitrios) y un presente (que corresponde a la investigación llevada por el ex profesor) que se va alternando en la narración, una intriga fácil de seguir... Graham Greene opinaba que Eric Ambler era "el mejor de todos los escritores de thrillers", afirmación algo exagerada pero "La máscara de Dimitrios" es una novela que está por encima de la media de los bells sellers y de muchos thrillers.

- 34. Más allá hay monstruos (Margaret Millar)
Margaret Millar es una buena escritora de novelas de intriga, con un estilo directo que cuida los detalles, de fácil lectura y que sabe mantener la intriga hasta el final. "Más allá hay monstruos" se desarrolla en su mayor parte en un juzgado (Margaret Millar solía acudir con frecuencia a juicios y procesos para argumentar algunas de sus novelas) donde nueve testigos ofrecen su opinión sobre la vida de Robert Osborne y  de lo ocurrido el día de su desaparición. Robert Osborne desapareció la noche de 13 de octubre, desde ese momento no se tienen noticias de él. Su mujer, Devon, convencida de la muerte de su esposo ha solicitado que se le declare oficialmente muerto para poder rehacer su vida. Todo indica que Robert Osborne fue asesinado por los jornaleros que tenía contratados para trabajar en sus tierras. Solo la madre de Robert sigue convencida de que su hijo sigue vivo. En la audiencia que se celebra para declarar oficialmente muerto a Robert, Devon descubrirá muchos aspectos que no conocía de su esposo y de su familia.

- 35. Juve contra Fantomas (Pierre Souvestre y Marcel Allain)
Con longevo éxito nacional e internacional de ventas entre lectores de todos los extractos sociales, la serie a la que pertenece esta novela (segunda en el orden de publicación) se inicia en el año 1911 por encargo del editor Artheme Fayard a la pareja de escritores y periodistas formada por Pierre Souvestre (1874-1914) y Marcel Allain (1885-1969) que combinados en asociación, repartiéndose la faena con equidad distributiva (uno redactaba los capítulos pares y el otro los impares), dieron a la imprenta y surtieron a los kioscos de 32 obras, lista a la que hay que sumar 11 títulos más que Allain produjo en solitario después de la muerte de Souvestre. De esta prolífica pluma dual nace Fantomas “El Emperador del Crimen”, villano donde los haya de la literatura popular francesa, malo malísimo que aunque las características de su idiosincrasia corresponden a las de un bellaco decimonónico, muestra rasgos que aventuran el comportamiento criminal del sicópata moderno; es un asesino frío, despiadado, sin remordimientos, capaz de matar y apropiarse de la identidad de la víctima si ello le sirve para cumplir sus malévolos propósitos; maestro del disfraz auténtico hombre de los mil rostros, de los mil vestidos, de los mil aspectos, una personalidad camaleónica que se funde y confunde entre el elenco de personajes del drama engañando a los guardianes de la ley y el orden, para permanecer siempre inquietante, siempre sospechoso sin mostrase claramente culpable: “la silueta enigmática y nunca precisa del misterioso Fantomas que turba la tranquilidad pública, aparecía, sembraba la muerte y el espanto y vuelta a desaparecer; se desvanece”; tan espectral que oficialmente los mandamases de la policía y los tribunales, en un principio, se niegan a admitir su existencia. Incapaz de ser leal a nada ni a nadie, se rodea de una banda de facinerosos reclutados en las cloacas de los bajos fondos parisinos, exreclusos, chulos de trotacalles, matones de cabaret, rateros violentos, miserables condenados a sufrir la marginación incluso en el nombre, cada uno de ellos responde por su alias (Tonelero, Barbudo, Zapador), polichinelas malencarados, actores secundarios de una trama de atracos y asesinatos al servicio de los intereses de su jefe, carne de cañón a la que si el guión lo exige se sacrifica. 
Gabinetes movedizos, casas trampa, arquitectura laberíntica, callejones sin aparente salida, entradas secretas, artilugios producto de una mente retorcida que comparte habilidades entre la magia potagia y la ingeniería; obstáculos perversos que ponen a prueba el ingenio investigador de Monsieur Juve, inspector de la Sûreté Prefectura de Policía de París, el perseguidor tozudo, el reverso de la moneda, el polo opuesto, pero como todos los extremos estos también se tocan: hábil en el disfraz y el disimulo, versado (si la ocasión lo requiere) en emplear trucos de maleantes, un arte a añadir al empleo de la lógica aplicada a las informaciones que le proporcionan los espías infiltrados, los soplones, los mendigos vagabundos o las golfas desvergonzadas novias de delincuentes que denuncian a sus amantes por venganza. Todo sirve para cumplir con la obsesión y el deber de descubrir, neutralizar y arrestar al sanguinario archienemigo.
Lucha de contrarios, juego del ratón y el gato donde a veces la trama invierte los papeles y el ratón pasa a ser gato y el gato ratón: un corre que te pillo de personajes que en cada página apuestan la vida. En la mejor tradición de las novelas folletinescas, en su día cosecharon el elogio de los surrealistas (al dictamen de Bretón, claro está) y posteriormente sus historias fueron llevadas al tebeo, a la televisión y al cine. De las adaptaciones realizadas para el séptimo arte, este Asno aficionado entusiasta a las comedias de suspense de serie B se atreve a recomendar la trilogía de películas filmadas entre 1964 y 1967 por André Hunebelle con Jean Marais como Fantomas y Louis de Funés como Juves.

- 36. Muerte en la escuela (Giorgio Scerbanenco)
En una escuela milanesa de niños conflictivos, la joven maestra Matilde Crescenzaghi es violada, torturada y asesinada. Los culpables del asesinato son los once alumnos de su clase nocturna. Los once se niegan a hablar y a contar lo ocurrido aquella noche. Son culpables pero para el ex-doctor y policía Luca Lamberti, el verdadero, el autentico responsable es quien impulso a aquellos jóvenes al asesinato. Y Luca Lamberti está decidido a descubrirlo. "No servía de nada. Nadie quería saber la verdad, había muerto una maestrita, once muchachos, aunque lo negaban, la habían ultrajado, torturado y asesinado, pero por su edad los condenarían a penas ridículas. Que hubiese un cerebro, el verdadero responsable de aquella masacre, no le importaba a nadie". 
Giorgio Scerbanenco (1911-1969), uno de los pioneros de la novela negra italiana, comenzó su carrera literaria como escritor de narraciones y novelas románticas, pero el éxito de su primer libro policial "Sei giomi di preavviso" (1940) le  hizo decidirse por la novela negra. Giorgio Scerbanenco fue un narrador prolífico (Luca Lamberti  fue protagonista de cuatro novelas -tres de ellas llevadas al cine-), un narrador de estilo duro y directo y que no tenía reparos en acercarse y profundizar en los aspectos más escabrosos y sórdidos del ser humano. En "Muerte en la escuela" tanto autor como personaje (Luca Lamberti) tienden en sus observaciones a ser implacables e inmisericordes con lo que consideran "anormal" y nocivo para la sociedad (delincuentes, prostitutas, homosexuales, alcohólicos) pero en algunos momentos de la novela muestran su lado más humano y consiguen empatizar tanto con las victimas como con los verdugos. Una novela de claro oscuros, sórdida, bien narrada y hilvanada, que hizo de Giorgio Scerbanenco, no solo un pionero sino un maestro para futuros escritores italianos de novela negra.
tras las huellas de Giorgio Scerbanenco en España: Ediciones y traducciones

No hay comentarios: