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miércoles, 15 de abril de 2015

Regreso a Ítaca. Una historia de sueños y amistad en Cuba

Dirigida por Laurent Cantet en 2014, "Regreso a Ítaca", adaptación de una novela de Leonardo Padura, "La novela de mi vida", que en principio iba a ser un cortometraje de quince minutos, y cuya acción transcurre durante casi un día, hasta el amanecer del día siguiente. La especificidad de este obra es su mirada perforadora, desentrañadora, de las inconsistencias del escenario de la realidad cubana a través de la reunión de cinco amigos, reencuentro determinado por el retorno de un Ulises que ha permanecido dieciséis años ausente del país, residente en España durante ese periodo de tiempo, Amadeo (Néstor Jiménez): alguien que ha podido salir de una realidad entre la prisión y el cerco, que ha visto mundo, pero que se siente solo, como si su vida hubiera discurrido entre extraños. Durante ese tiempo ha soñado con volver pero ha temido volver, aunque algunos de sus amigos, en especial Tania (Isabel Santos), han pensado que su acción fue una fuga y una acción de cobardía y abandono de los que dejaban atrás, en especial su esposa, Ángela, que falleció a causa de un cáncer poco después de su marcha. La revelación de lo real, de sus motivaciones, no acaecerá hasta sus pasajes finales.
El reencuentro, por tanto, hasta entonces, está definido por las manchas de los equívocos que se enquistaron como resentimientos. Una noche servirá para liberar esos atascos que se han dilatado en el tiempo, mientras se comparten las frustraciones de no haber sido lo que se aspiraba ser: Amadeo, escritor, Rafa (Fernando Hechavarria), pintor, Eddy (Jorge Perrugorria), periodista y escritor, quien además se convirtió en lo contrario de lo que quería ser, alguien que se dedicó a decir sí a un sistema para integrarse y así sentir que vivía aunque sacrificara sus sueños (el hombre que ha sabido gestionar la realidad desenvolviéndose entre sus pliegues, fraudes incluidos). Aldo (Pedro Julio Díaz Ferrán) se ha convertido en su opuesto, alguien que no ha dejado de ser soñar, pero que ha quedado relegado en los suburbios de la precariedad, ingeniero que tiene que malvivir cargando baterías. Es la realidad cubana entonces, pero también ahora, la que es abierta en canal para revelar su infección. Cómo entonces podía gangrenar las ilusiones con el miedo, con la amenaza de ver su vida condenada. O cómo ahora prima la confusión, la sensación de que se navega a la deriva sin dirección cierta, aunque la superficie, como esas azoteas que se avistan desde aquella en que está reunido el quinteto, parezca la de siempre.
texto de Alexander Zárate  extraído de la revista cultural "Factor Crítico"

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