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viernes, 17 de abril de 2015

Ansiedad. Gabriel Oca Fidalgo


   Voy a aprovechar la coyuntura para aparcar las desgracias a un lado y hablar un poco del ácido. De verdad que se lo montaron bien los hippies aquellos, los de las flores en el pelo, mayo del 68 con su tarifa plana. Era otra época, otra peña, al menos les quedaba crédito para los sueños. Digamos que fue el momento, el caldo de cultivo perfecto para poner a hervir el ácido en su marmita. La mía en cambio fue una época guerrera, infecciosos y salvajes los ochenta. Aquel regimiento además era la pista perfecta para poner en marcha la turbina del trastorno. Los 80’TA. Unos años en los que reinaron el cuero y las crestas, los cinturones de tachuelas, los imperdibles y las botas militares para patear unas calles que empezaban a despertar. No ligaban los ochenta y la inocencia.
Ediciones Lupercalia

1 comentario:

José Luis Martínez Clares dijo...

Un párrafo para enmarcar. Un abrazo