un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

viernes, 28 de marzo de 2014

aquel bar con nombre de novela negra donde atentaron una noche de reyes

"El Largo Adiós" ("El Cafetín para los que nos pasábamos horas y horas allí)

hubo un tiempo
en que pasé horas y horas
en aquél bar
donde el reloj siempre marcaba las once menos veinte,
el tiempo se detenía
en su cálida barra de madera
pulida por vasos, abrazos, alcohol y humo
y en sus mesas de mármol donde nos sentábamos
sin miedo al mañana y con ansias de cambiar el mundo
nunca era de noche,
en aquel bar
nunca hacía frío
a través de sus cristaleras la noche de afuera
siempre era confortable y cómplice,
ahora todos los cristales están rotos
la cálida barra, las mesas y el suelo
están cubiertos de escombros y del polvo del olvido
y hasta los más viejos han olvidado cómo lo llamaban,
pero alguien no olvida darle cuerda al reloj
y el tic-tac, tic-tac, tic-tac
son las únicas señales de vida

josé pastor



miércoles, 26 de marzo de 2014

Yo vengo de una raza de pastores que perdió su libertad cuando perdió sus ganados y sus pastos.


 

Yo vengo de una raza de pastores que perdió su libertad cuando perdió sus ganados y sus pastos.
Durante mucho tiempo mis antepasados cuidaron sus rebaños en la región donde se espesan el silencio y la retama.
Y no tuvieron otro dios que su existencia ni otra memoria que el olvido.
Caliente aún está la piedra donde bebían la sangre de sus vides al caer de la tarde. Pero qué lejos todo si recuerdo.
Qué lejos de mí la región de las fuentes del tiempo, el lugar donde el hombre nace y se acaba en sí mismo como una flor de agua.
Ellos no conocían la intensidad del fuego ni el desamor de los árboles sin savia.
Los graneros de su pobreza eran inmensos. La lentitud estaba en la raíz del corazón.
Y en su sosiego acumularon monedas verdes de esperanza para nosotros.
Pero el momento llegó de volver a la nada cuando los bueyes más mansos emprendieron la huída y una cosecha de soledad y hierba reventó sus redes.
Ahora apacientan ganados de viento en la región del olvido y algo muy hondo nos separa de ellos.
Algo tan hondo y desolado como una zanja abierta en la mitad del corazón.

Julio Llamazares. De "La lentitud de los bueyes"

Wilko Johnson & Roger Daltrey - London 2014 - Wilko Johnson se despide de ustedes

viernes, 21 de marzo de 2014

Debo ser muy buena presa cuando tengo tantas escopetas apuntándome

 
Se lo contó Kiko Veneno a Eduardo Izquierdo, el autor de “Debo ser muy buena presa cuando hay tantas escopetas apuntándome” (Lupercalia Ediciones)  durante una entrevista que este le realizaba para la revista musical Ruta 66: “Cuando llegó mi productor Joe Dworniak a Sevilla fui a buscarlo al aeropuerto y me dijo ‘Ahí hay un tío con un sombrero del oeste que estaba fumándose un cigarro y ¿sabes dónde lo ha apagado antes del embarque porque no tenía otro sitio? En la mano’. ‘Coño, ese es El Cabrero’, le contestó Kiko Veneno”. Ese es El Cabrero. Un cantaor con aspecto de Harry el Sucio (ropa negra, pañuelo rojo al cuello, sombrero de ala ancha),  un hijo de la sierra al que en los concursos de flamenco los señoritos no le perdonaban que tuviera las botas sucias de andar por las veredas, ni que se cagara en dios sobre los escenarios (de hecho, estuvo preso en 1982 por ello, o eso alegan); alguien que pudo haber sido tan grande como Camarón, pero al que el éxito le resulta incómodo, y viceversa, pues El Cabrero es desobediente como el viento de poniente, la oveja negra que se aparta del rebaño porque no se fía del amo ni del pastor; alguien a quien una de las revista de música más famosas del mundo busca para hacer una entrevista, pero él la declina, porque tiene que ayudar en el parto de una de sus cabras.
De eso va “Debo de ser buena presa cuando hay tantas escopetas apuntándome”, la biografía de ficción o novela biográfica en la que Eduardo Izquierdo ha mezclado episodios reales y conocidos de la vida de El Cabrero (que lo es realmente) con otros reconstruidos a partir de su leyenda popular. “Mi interés por El Cabrero me lo despierta mi abuelo, que es de Huelva y de hecho vive allí. Él me ponía sus discos y me contaba algunas historias que, al final y llenas de imaginación se han convertido en este libro”.
En la novela, un periodista musical de la edición americana de Rolling Stone se propone realizar un reportaje sobre El Cabrero, en quien ve la reencarnación de otro hombre de negro, Jhonny Cash.  “Yo es que creo que El Cabrero es un rockero en esencia y actitud. No un rockero de pose, sino de los de verdad. Por eso lo veo cercano a Johnny Cash. Es todo actitud y firmeza ante sus principios”, explica Izquierdo. Sin embargo, el  protagonista se encuentra con la oposición y la ignorancia de sus jefes de redacción, y de paso, en la novela se da buena cuenta de las miserias y grandezas del periodismo musical, que el autor conoce de primera mano. Paralelamente, vamos asistiendo a diversas secuencias en la vida de José Domínguez, El Cabrero (su niñez, sus detenciones, sus caminatas por el monte o a pie por carretera para ir a ver a los maestros del flamenco…) que nos perfilan la imagen de un hombre que, además de cantar como los ángeles, y también como los ángeles caídos, y de hacerlo cantando siempre a los de abajo y a la izquierda, a los campesinos, a quienes no tienen otra cosa que sus manos y su imaginación, transpira por cada poro de su piel autenticidad, valor, inteligencia en estado puro, libertad… El libro tiene algo de puzle, es fragmentario, pero Izquierdo es claro desde la primera página, reconoce las ‘debilidades’ de la novela en el primer prólogo o salía:  “Quise que cada capítulo estuviera escrito con un estilo diferente a los demás. Es evidente, además, que no sé de flamenco, pero es que muy poca gente sabe de ello. Intenté informarme un poco pero al final es que la esencia de la novela no es ese estilo de música, sino el personaje”. En realidad Izquierdo sabe más de flamenco de lo que dice y los puntos flacos del libro son los que lo hacen fuerte, los que engordan esa personalidad juguetona y revoltosa de El Cabrero. La misma que quizás le ha privado de ser una estrella mediática: “Creo que los rebeldes están muy bien como teoría, pero si lo son de verdad empiezan a tocar las narices a mucha gente que no comulga con ellos. Cuando pasan de ser una simple broma a ser “peligrosos” ya no hacen tanta gracia y aparecen las protecciones en forma de vetos, malos artículos en prensa, desprecios, etc.” dice Eduardo Izquierdo. “El Cabrero ha sido demasiado juzgado y casi siempre por cosas no musicales. Eso, sin duda, le ha perjudicado mucho, aunque creo que él es feliz con lo que tiene. Desde luego hacer lo que ha hecho y como lo ha hecho debe provocar que al mirarte cada mañana al espejo te sientas muy satisfecho de ti mismo”. A El Cabrero, pues, no lo detuvieron por cagarse en Dios, ni le privaron de premios por llevar las botas sucias, o sí, lo hicieron por no cantar, únicamente, sino por también quejarse, por revolverse, por poner voz a los que las botas limpias pisan la garganta. La luz que alumbra a El Cabrero no es la de los focos, sino la de las estrellas en la sierra. Y curiosamente, la novela de Eduardo Izquierdo corrió una suerte parecida a la del malogrado reportaje del protagonista de la misma: “Te contaré algo que acaba de definir como es El Cabrero. ¿Tú qué harías si alguien te enviara un libro basado en tu persona? Creo que el 99% de las personas correría a leerlo. Él no lo hizo. Cuando le llegó el libro, Elena, su pareja, me iba diciendo que tenía que esperar. Yo no entendía muy bien por qué hasta que un día me dijo: ‘Es que José cada día sale con las cabras y vuelve muy tarde, pero mañana parece que va a llover y no creo que salga, así que será un buen momento para leérselo’ (porque el libro, por otra parte no lo ha leído él, se lo ha leído Elena, que es casi más bonito). Ese es El Cabrero. Alguien con unos principios inquebrantables”

texto de Patxi Irurzun. de su blog: http://ajustedecuentos.blogspot.com.es/

jueves, 20 de marzo de 2014

Partir para contar. Un clandestino africano rumbo a Europa


Mahmud Traoré dedicó más de tres años de su juventud a llegar a Europa, en un viaje que le llevó a través del Sahel, el Sáhara, Libia y el Magreb. El final de esta odisea moderna llegó el 29 de septiembre de 2005, cuando participó en el asalto colectivo a la frontera de Ceuta, un hecho que tuvo una gran repercusión en su momento. Aunque su viaje no terminó ahí.
El relato de esta aventura —contado por Mahmud Traoré y escrito por Bruno Le Dantec— pone al desnudo la realidad de la vida errante de un migrante clandestino, una vida marcada por apaños, esperas, extorsiones y brutalidades, pero también por la ayuda mutua y la valentía. Aquí se desvela el funcionamiento de los centros de internamiento, los guetos y otros campamentos improvisados en los que los migrantes reinventan una organización social a la vez precaria y llena de contradicciones.
Hasta ahora ningún libro había retratado con tanta precisión la realidad subterránea que viven los clandestinos, sin estigmatizar ni idealizar a estos hombres y mujeres que han tenido la flaqueza de creer en la libertad de circulación.

El lenguaje de los puños. David González


El lenguaje de los puños (Antología crítica de la poesía de David González). VV.AA. Editorial Origami, marzo de 2014. Edición y prólogo de José Ángel Barrueco. Diseño de cubierta: Julia D. Velázquez. 
 
El lenguaje de los puños, título de la Antología Crítica de la Poesía de David González, abarca cuatro volúmenes con tramos comprendidos entre 1997-2000, 2001-2003, 2004-2007 y 2008-2013. Nuestro cometido ha sido el de reunir las distintas voces que, durante estos años, se han pronunciado en la prensa y en internet sobre la obra del poeta nacido en San Andrés de los Tacones. De tal modo que el libro no obedece al estudio escrito por un único autor, como viene siendo habitual en esta clase de ensayos críticos, sino que constituye una pluralidad de versiones y opiniones (unas a favor, otras en contra, pero ninguna caracterizada por la tibieza, pues la poesía y la figura de David González levantan odios y pasiones, jamás indiferencias). Y, con los años, estos volúmenes tal vez puedan convertirse en una especie de manuales de referencia: los lugares donde comprobar cómo los escritores y los críticos y los lectores de su tiempo vieron a David González, en mi opinión uno de los más grandes poetas contemporáneos. 
José Ángel Barrueco

el web de la editorial: http://editorialorigami.com/web/


viernes, 7 de marzo de 2014

Diario de K. Karmelo C. Iribarren

Como en San Sebastián, llueve mucho en este libro de Iribarren, se visitan muchos bares y terrazas, se viaja mucho en tren y se duerme en muchos hoteles, se habla mucho de mujeres (reales y de las otras), del hecho de envejecer y de estupidez humana, se cuentan muchas anécdotas y se mira mucho alrededor. Es decir, como en cualquier otro de sus libros.
Pero además, en éste en concreto, se hace finísima y personalísima crítica literaria, más atenta al análisis que a la opinión, sin privarse por ello de exhibir filias y fobias; se reflexiona en voz alta sobre nuestras limitaciones, crueldades e ingenuidades, las de todos; se hacen afirmaciones incorrectas y certeras sobre la vida y el mundo; y el autor se desnuda en él como en ningún otro libro, sustituyendo la sugerencia por la confesión directa. Largos paseos, súbitos reencuentros, nostalgias, desencantos, incomodidades varias y lucidez a raudales, saltando de un género a otro (aforismo, microrrelato, ensayo...) según las necesidades expresivas.
Lo de siempre y algo más, como queda dicho, un conjunto que constituye, sobre todo, una buena manera de conocer a Iribarren, no sólo para quien no tenía el gusto, sino también para quien sólo conocía al poeta escueto y al más escueto aún sujeto o víctima de entrevistas y cuestionarios, es decir, para cualquiera.

martes, 4 de marzo de 2014

prólogo de "Rabia"


 

LA VIDA Y LA POESÍA DE RAKEL RODRÍGUEZ LÓPEZ

Algunos nombres propios a modo de biografía
Periodista, camarera, limpiadora, feriante, jornalera, fotógrafa... son algunos de los trabajos donde ha bregado y donde se ha curtido Rakel Rodríguez. "Nadie dijo que fuera fácil dejarlo todo:/ (......)/ La verdad es que no dejaron a mano/ un libro de instrucciones para uso en vida/ con el que guiarnos.../ a muchos les hubiera encantado." Andoain, Zamora, Valladolid, Londres, Jaén, Cádiz, Granada, Stuttgart, Hong Kong, Fernán Pérez... son algunos de los lugares donde ha vivido, escrito, disfrutado y trabajado está escritora todo terreno con tendencia a los cambios de aires y de humor. "He vivido en dieciocho casas/ alquiladas/ con o sin contrato./ He pagado cada mes/ aun a riesgo/ de que me crecieran telarañas en el estómago." Jane Bowels, Frida Khalo, Patty Smith, Alberto García-Alix, las portadas y las ilustraciones de más de 10 años de Ediciones RaRo, fotos en blanco y negro de sus amigos... son algunos de los personajes que en fotografías y/o dibujos decoraron y decoran las paredes de unas casas que unas veces fueron su refugio donde esconderse del mundo exterior, otras lugares de encuentros de amigos y vagabundos solitarios. "he llenado sus espacios con besos y caricias/ con trabalenguas y resacas..." Paris, Lisboa, Noruega, Estambul, Cuba, Guatemala... son algunas de las ciudades y paises que ha pateado esta viajera con querencia a quedarse largas temporadas en los lugares que visita. "Mi tierra/ está hecha de ojos/ que en algún punto del camino/ me han mirado/ y nos hemos visto." Hubert Selby Jr, Jane Bowels, George Orwell, John Steinbeck, Knut Hamsun, Fonollosa, Lombardo Duro, Karmelo C. Iribarren, Gloria Fuertes, Violeta C. Rangel, Pedro Juan Gutiérrez... son algunos de los autores de los libros que le han acompañado y que han sobrevivido a sus idas, venidas, viajes y mudanzas de esta lectora sin prejuicios y que dice odiar acumular lastre para empezar de nuevo. Lou Reed, Tom Waits, Patty Smith, Extremoduro, Camarón, Leño, Amalia Rodrigues, Eels, Bod Dylan ... son parte de la banda sonora que suena en su casa, en sus poemas, en sus relatos y en otros escritos.
La poesía
Todos esos trabajos, ciudades, pueblos, viajes, libros, músicas, personajes, gentes, paisajes... y algo más, es lo que recoge la poesía y los relatos de Rakel Rodríguez. Rakel escribe, desde las tripas, con el corazón, sin engañarse, sin esconderse, desnudándose. Escribe constantemente, en paquetes de tabaco vacíos, en las servilletas de los bares, en los diarios y cuadernos que siempre lleva a cuestas, en las cartas que "... mando en sobres azules con el sello de urgente/ hacia otros lugares y gentes que amé un día". Rakel escribe hasta en el aire, cuando pasea, cuando piensa, cuando bebe sola en los bares, "Me gusta imaginar poemas que no escribo,/ que sólo me recito a mí misma/ y olvido inmediatamente." Esa necesidad de escribir, esta urgencia por escribir, "Escribo para no olvidarme", hace que sus escritos sean innumerables y que anden por ahí, perdidos en cajones, en cajas de zapatos, en casas de amigos, en fanzines inecontrables, entre páginas de libros que un día regaló, en cuadernos olvidados, en libros agotados, en hojas sueltas... así que está antología es una buena (y ardua) idea y una buena muestra de la poesía de Rakel Rodríguez. Una poesía rabiosa, "Me gusta morder la mano/ que me da de comer...", radical, que ya en sus títulos es una declaración de principios e intenciones: "Puta y atea", "el mundo está lleno de moscas", "De los errores no se aprende", "Alguien me dijo que la desesperanza es lo último que se pierde", "Enseñando los dientes", "El animal que me habita" "y si no hay viento, habrá que remar"... Una poesía dura y luminosa, "Estréllate contra mi cuerpo/ La caída no será tan dura.", emocional y visceral, vivencial y creativa, que muestra las uñas y los dientes (unas veces para morder, otras para sacar o regalar una sonrisa). "Hasta el bambú más suave, tiene sus esquinas." La temática de sus escritos abarca el amor, el desamor, el sexo, la dificultad de comprender un mundo incomprensible, "Una putada./ Tener corazón.", la amistad, la soledad, la lucha por no rendirse a pesar de todo, los paisajes (principalmente el de los veranos de su infancia en San Cristóbal de Aliste -Zamora- y el de su presente en el Parque natural de Cabo de Gata)... Una poesía que habla de la belleza y del dolor, de la esperanza y de las perdidas, de la necesidad del amor, "No pediste ningún permiso para entrar./ No tengas tanta prisa en marcharte", de la lucha del día a día, de las alegrías y de las lágrimas, del odio, de la rabia, de los caminos que no llevan a ninguna parte... "Me caben tantas dudas/ dentro de mi cuerpo/ que poco a poco me cimbreo,/ me transformo/ en pura/ interrogación."
Ediciones RaRo
Poetisa, cuentista y editora de una editorial abierta y viajera, caótica y valiente, intermitente e incansable, original y atrevida. Una editorial donde nunca se hacen cuentas ni números pero que se arriesga y que cuida la literatura, el diseño, el formato, el tipo de letra, las ilustraciones, el papel y donde tienen cabida todos los que tienen algo que decir, ("Un lugar de encuentro" dice Rakel en el prólogo del número 1 de la revista "La RaRa"). Una editorial de papel, que es como su editora; caótica (repito e insisto), caleidoscópica, contradictoria, frágil, pasional, salvaje, independiente, "tengo mala memoria/ y si me pierdo, me pierdo del todo...", rara, nómada, luchadora, rabiosa, acogedora... Sus libros son difíciles de encontrar pero dicen que han llegado a ver algunos de sus libros en librerías de Curitiba (Brasil), de Oaxaca (México), de Sidney (Australia), así que no valen excusas para no hacerse con algunos de ellos, hay cosas muy buenas y muy buenos escritores, ilustradores y fotógrafos entre sus páginas.
Ahora otra editorial luchadora nos propone esta "Rabia", una antología que es una buena representación de la poesía, los trabajos, la editorial y la vida de Rakel Rodríguez López.
J.P.G. 

El libro en:

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