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jueves, 27 de febrero de 2014

Rabia. Antología de la poesía de Rakel Rodríguez López

Groenlandia presenta su nuevo libro: 
Rabia 
De Rakel Rodríguez López
Poeta‚ narradora‚ trotamundos. Ha publicado los poemarios “De los errores no se aprende”‚ “Enseñando los dientes”‚ “Puta y atea”‚ “El mundo está lleno de moscas”‚ “Alguien me dijo que la desesperanza es lo último que se pierde”‚ “Sin”‚ “El animal que me habita”‚ “Made in Hong Kong”‚ “Y si no hay viento‚ habrá que remar”; autora de los libros de relatos “Galería de Monstruos”‚ “Ja”‚ “Masticando silencio” y“Personajes que caminan por mis sueños”.

Con prólogo de José Pastor González
“Una poesía rabiosa […], radical, que ya en sus títulos es una declaración de principios e intenciones […] Una poesía dura y luminosa‚ […] emocional y visceral‚ vivencial y creativa‚ que muestra las uñas y los dientes (unas veces para morder‚ otras para sacar o regalar una sonrisa)”.

Cubierta de Bárbara López
Fotografías de interior: Felipe Zapico y Alfonso Vila

Disponible para lectura y descarga gratuita en las diferentes plataformas de la red:


SCRIBD

CALAMÉO


 
 
 
 

jueves, 13 de febrero de 2014

Paradero desconocido de Kressmann Taylor



“Paradero desconocido” de Kressmann Taylor es un relato corto, un intercambio epistolar entre dos amigos íntimos, un judío norteamericano (Max Eisenstein) y un alemán (Martin Schulse). Cuando Martin decide volver a Alemania deja a cargo de su socio y amigo, Max Eisenstein, la galería de arte que ambos dirigían en común, y comienzan un intercambio de cartas (de noviembre de 1932 a marzo de 1934) donde la complicidad y amistad de las primeras misivas van dando paso a un cambio de actitud, de recuerdos, de sentimientos que tienen como telón de fondo el auge del nazismo en Alemania.
Publicado por primera vez en la revista Story en 1938, "Paradero desconocido" es una denuncia contra el nazismo, pero no solo es eso, es mucho más, es un relato con una trama bien construida, casi de thiller, sugerente, lleno de matices, donde vamos intuyendo historias, romances, ilusiones, amistades, traiciones, silencios, venganzas... y donde se plantean preguntas que dejan las respuestas al lector, y con un sorprendente e inteligente final.

martes, 11 de febrero de 2014

Entrevista a Ana Curra.

fotografía de Alberto García-Alix

entrevista realizada por Álvaro Corazón Rural para http://www.jotdown.es/

Hubo dos Movidas, la light que se ha vendido, y la de los perdedores y transgesores.
Antes de la llegada de Internet, antes de saberlo todo con un par de clics, a las generaciones que no vivimos los años ochenta, Ana Curra (El Escorial, 1958) nos entraba por los ojos. Cuando rebuscando en las tiendas de elepés de segunda mano dabas con la portada del Grandes Éxitos de Pegamoides, la veías con su peluca rubia en alguna copia de El acto de Parálisis Permanente expuesta en algún escaparate a precios estratosféricos. También aparecía en las míticas fotografías de Alberto García-Alix que retrataron aquella época salvaje. Llegaron a llamarla «la Viuda de Madrid» cuando falleció su novio, Eduardo Benavente, líder de Parálisis Permanente y un genio en gestación. Desde aquel momento, considera que lo mejor de esos años fue devorado por los habituales tiburones y arribistas. Ahora no quiere protagonismos, ni siquiera pelear por lo que considera suyo. Pero nosotros sí queremos comentar la trayectoria de una artista que, entre muchos proyectos, participó en la puesta en marcha de uno de los primeros sellos independientes de este país.
¿Has leído los libros de Grace Morales y Patricia Godes sobre Mecano y los Pegamoides, que tienen esa visión tan crítica y tan escéptica, y por eso son tan interesantes, sobre los ochenta?
Patricia es muy polemista, siempre ha sido un poco radical y muy peculiar. Me cae muy bien y me divierte mucho, pero reconozco que te puede tocar las narices. Patricia y Grace son muy inteligentes y críticas con el mundo. Con sus historias cada una de ellas, sus manías, sus complejos y sus limitaciones, pero creo que la mujer madura a pasos agigantados frente al hombre y ahí tienes la prueba.
Naciste en El Escorial. ¿Cómo te convertiste en moderna, cómo llegaste a esos círculos de lo que luego se llamó la Movida?
El Escorial es un lugar esotérico donde los haya. El granito tiene unas vibraciones un tanto chungas, imprime carácter. Este lugar fue elegido por Felipe II porque había un cúmulo de energías muy especiales y de ahí me viene un poco mi lado oscuro, siniestro o esotérico. Esa parte de brujita que tengo. Pero también fue el resquicio de los franquistas, allí vivían. Yo rápidamente me distinguí y me empecé a encontrar incómoda en el pueblo. Así que me fui a Madrid a los diecisiete años y me encontré con la gente en el Rastro y los colegios mayores. Ahí empecé a relacionarme con grupos.
De niña escuchaba música clásica, mi madre había estudiado piano. A la vez que empecé a ir al colegio, me proporcionó clases de piano. Aprendí a hablar y a estudiar música a la vez. Cuando fui a Madrid a un colegio mayor, ya tenía prácticamente siete cursos de piano en el conservatorio. Y a través de mis hermanos me introduje en la música pop. Uno de ellos, recientemente fallecido, no paraba de pinchar en casa a Bob Dylan. Era como un predicador permanente, mi hermano lo ponía por la mañana, por la tarde y por la noche. Y el otro hermano que tengo ponía la Velvet Underground y mucha música de los años cincuenta. Lo cogí todo con mucha euforia, rápidamente me di cuenta de que la música era mi lenguaje natural.
¿Y los primeros conciertos que te marcaron?
El primer concierto al que me llevaron fue al grupo de Wilco Johnson, Dr. Feelgood, precursores del punk. Luego fui a Iggy Pop, que no tocó porque la gente empezó a escupirle y a insultarle. Lo que más recuerdo es que había poquísima gente. Era Iggy en su época de todo de cuero negro y de rubio platino, todo enmonado de anfetas. Le veías hecho polvo, luego todo eufórico, veías todos los estados que tenía. Igual que Johnny Thunders, que en su actuación todo dependía de que tuviera caballo o estuviera de mono, si había conseguido pillar o no.
Los conciertos en esos años eran un caos. No había ninguna profesionalidad, no sonaban, la gente se colaba en masa. Aunque todo era muy divertido, pocos conciertos veíamos decentemente en aquella época. Nada llegaba a funcionar en el escenario. El nuestro era un país que no tenía ninguna tradición en organizar música en directo. Aquí no teníamos nada. Ahorrábamos todo lo que podíamos para poder irnos a Londres que era lo más barato que teníamos al alcance para poder alimentarnos musicalmente.
Pero el punk y la nueva ola llegaron a España bastante a tiempo.
Es relativo. Lo asumimos por necesidades vitales que teníamos. No éramos conscientes de la situación política, social e histórica que vivíamos. Se absorbió inmediatamente por necesidad vital. El momento que se vivía en España era tan triste, tan gris, tan rancio… De pronto murió Franco, se produjo ese lapso de la Transición, en el que todo estuvo permitido de alguna manera durante unos años, y la gente que estábamos hartos de ver a nuestros hermanos con pantalones de pana, cansados de la España en blanco y negro, y queríamos otra cosa, nos agarramos a esto. Pero todo a un nivel muy ínfimo y muy pequeño. Hubo punk en barrios, pero no fue un fenómeno a gran escala.
De todas formas, gracias al punk nos hemos unido mucha gente de distintas clases, unos que estaban trabajando, otros eran estudiantes, unos venían de familias de clase trabajadora, otros de gente adinerada. Pero todos teníamos en común la parte lúdica del punk. El «hazlo tú mismo», el no estar dispuesto a vivir lo que habían vivido tus hermanos mayores, el decir: vamos a comernos el mundo a nuestra manera, sin saber, ya lo aprenderemos sobre la marcha.
Yo me iba con la gente de Los Escaparates, de donde salieron Eduardo Benavente, El Ángel y César Scappa, que les invitamos a compartir local con los Pegamoides porque nos fascinaba su lenguaje, su argot y su actitud. Nosotros a cambio de esa cultura de calle les proporcionábamos lo que habíamos visto en Londres. Aunque, bueno, César Scappa estaba entre dos mundos porque ya había ido a Nueva York en la época del CBGB’s, vio salir de ahí a los Ramones, a Television, a Patti Smith… y traía esa información, algo que entonces valía mucho porque no había Internet. Pero esencialmente ellos traían la rebeldía, la veracidad de la gente de barrio, y tú les aportabas la información. Yo siempre me he sentido muy cómoda en ambos sitios. Mis padres fueron grandes trabajadores, pero siempre he estado bien con gente como los Canut, que eran clase acomodada, y Eduardo, que era trabajadora. 

la entrevista completa  en la revista Jot Down

viernes, 7 de febrero de 2014

Los vagabundos de la cosecha. John Steinbeck



Los vagabundos de la cosecha es ante todo un espléndido documento periodístico y un aireado alegato social, pero también puede leerse como una suerte de novela preliminar a "Las uvas de la ira" (1939), la obra maestra de John Steinbeck. Porque en estos reportjes, escritos durante el verano de 1936 para The San Francisco News, Steinbeck descubrió los rostros reales de los personajes que más tarde se convertirían en la familia Joad que protagoniza su novela: aquellos Ma Joad y Pa Joad y Tom joad que tuvieron que malvender, igual que tantos otros granjeros arruinados del Medio Oeste en los tiempos de la Gran Depresión, sus escasas posesiones en Oklahoma y emigrar a California en busca de un trabajo a jornal en los grandes explotaciones agrícolas. Gracias a estos personajes, Steinbeck conoció las chavolas en las que malvivían aquellos emigrantes, los márgenes de las carreteras en los que aparcaban sus coches desvencijados y levantaban un campamento provisional, los estanques malolientes en los que se aprovisionaban de agua y los jornales miserables que los encargados de las explotaciones les ofrecían, con la correspondiente advertencia conminatoria de "lo tomas o lo dejas". Y lo que aún es más importante: en los archivos del campamento de Tom Collins, Steinbeck leyó los informes que recogían las historias de docenas de familias que habían tenido que emigrar a California. Muchas de estas historias pasaron a engrosar la trama de "Las uvas de la ira".
del prólogo de Eduardo Jordá para "Los vagabundos de la cosecha" (Libros del Asteroide)

fanzine Cotarro Nº5

A partir de hoy, 7 de febrero, podréis haceros con el número 5/10 del fanzine "Cotarro" en la Librería METRÓPOLIS de Jaén (ubicada en la calle Cerón). También  podéis pedir ejemplares a través del correo electrónico: piedrapapellibros@gmail.com.

Cada ejemplar vale 1,20 € en los puntos de distribución y 1 € en venta directa. De este número, al igual que de los cuatro anteriores, se publicarán solamente 100 ejemplares numerados.

lunes, 3 de febrero de 2014

Si Bukowski puede, tú puedes


En estos primeros meses del año (2014), Visor poesia, edita dos nuevos poemarios de Bukowski.
Si Bukowski puede, tú puedes
Bukowski le echo tesón, coraje, apostó el todo por el todo, no tenía mucho que perder, con su estilo directo, sencillo y con gancho se hizo con unos lectores cansados de una literatura acartonada, elitista y rebuscada. Bukowski escribía con fuerza, con frescura, con mala leche, con inconformismo y ternura, era divertido y era ameno. Se sentía seguro narrando historias de borracheras, mujeres, trabajos mal pagados, resacas, derrotas, días de apuestas en el hipódromo, noches de soledad y locura. Creó su personaje y un estilo propio y en raras ocasiones se metía en terrenos desconocidos para él, hablaba de lo que sabía, escribía de lo que había vivido. Veinte años después de su muerte siguen llegándonos poemarios (y antologías, escritos, cartas...), no hay nada nuevo bajo el sol, ya está todo dicho, no hay nada nuevo en los placeres del condenado, ni en las pensiones de mala muerte, ni en las guerras sin cuartel ... pero hay está Bukowski, agarrándonos, golpeando, buscando, sobreviviendo, con historias que contar y sabiendo contarlas. Y es un placer poder leer estos nuevos poemas, disfrutarlos, empaparse de ellos y saber que si Bukowski pudo con ellos, nosotros podemos.

los orgullosos moribundos flacos
veo a los pensionistas mayores en los
supermercados y están flacos y son
orgullosos y se están muriendo
se están muriendo de pura hambre y no dicen
nada. tiempo atrás, entre otras mentiras,
les enseñaron que el silencio era
valentía. ahora, después de toda una vida trabajando,
la inflación los ha atrapado. miran a un lado y otro,
roban una uva
la mastican. al final hacen una mínima
compra, para el día.
otra mentiras que les inculcaron:
no robarás.
prefieren morirse de hambre antes que robar
(una uva no los va a salvar)
y en cuartuchos diminutos
leyendo la publicidad del súper
morirán de hambre morirán sin hacer un solo ruido
y los sacarán de la pensión
muchachos rubios de pelo largo
que los subirán en camilla al
coche y marchando, esos
muchachos
de apuesta mirada
que andan pensando en Las Vegas y en coños
y triunfos.
es el orden de las cosas: a todos
nos dan a probar la miel
luego el cuchillo