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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Volianihi. dos poemas


Frantisek Drtikol



En la azotea más alta de todas, sola,
apoyada sobre la barandilla, la cadera ladeada,
como a ti te gusta.
El sol de espaldas, sobre tus hombros,
y esa brisa que te recuerda a tiempos lejanos,
tiempos mejores.

Abajo, la gente.

Suena tu canción preferida,
esa que te da hasta vergüenza escucharla.
A veces duele, otras calma,
hoy te convence.

La gente es sólo un paisaje.
De cerca, la mayoría,
naturaleza muerta.

Apuras el vino o la cerveza, lo que más te apetezca.
Podrías coger impulso y saltar, como cuando hablas sin pensar,
volar unos segundos y estampar tu cabeza contra el suelo,
a ver qué pasa.
O tal vez coger un fusil de larga distancia,
recarga manual.
Seguro que más de una vez has soñado con el mecanismo del cerrojo,
apuntar y disparar,
recargar;
apuntar y disparar,
recargar.

Estaría bien,
pero ahora te incomoda la distancia,
los días lentos, las noches putas.
No sabes cómo decírmelo,
ya lo sé.
Yo también quiero ver arder la ciudad junto a ti.



LOS CHAVALES

Los chavales no pierden el tiempo,
queman los días y las suelas de sus zapatillas
colgados del gatillo
por si acaso,
comen cristales y mastican despacio
que la sangre es barata
pero aun vale algo.

Los chavales no tienen miedo,
caminan deprisa porque todo les quema
y pierden todas las partidas
sin saber nada del juego
porque de todas formas
nunca son bien recibidos.

Los chavales no tienen aspiraciones
ni las necesitan,
viven la ruina ensayando la huida
como si todo ese vacío,
todo ese caos,
no sirviese
para nada.


1 comentario:

RaRo dijo...

me gusta mucho la poesía de este tipo