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viernes, 28 de marzo de 2014

aquel bar con nombre de novela negra donde atentaron una noche de reyes

"El Largo Adiós" ("El Cafetín para los que nos pasábamos horas y horas allí)

hubo un tiempo
en que pasé horas y horas
en aquél bar
donde el reloj siempre marcaba las once menos veinte,
el tiempo se detenía
en su cálida barra de madera
pulida por vasos, abrazos, alcohol y humo
y en sus mesas de mármol donde nos sentábamos
sin miedo al mañana y con ansias de cambiar el mundo
nunca era de noche,
en aquel bar
nunca hacía frío
a través de sus cristaleras la noche de afuera
siempre era confortable y cómplice,
ahora todos los cristales están rotos
la cálida barra, las mesas y el suelo
están cubiertos de escombros y del polvo del olvido
y hasta los más viejos han olvidado cómo lo llamaban,
pero alguien no olvida darle cuerda al reloj
y el tic-tac, tic-tac, tic-tac
son las únicas señales de vida

josé pastor



4 comentarios:

RaRo dijo...

horas y horas pasadas en ese bar, compartiendo cigarrillos, vinos, cervezas o absenta... y muchas miradas...buenos ratos, ahí los llevamos... no dejes de darle cuerda

Anónimo dijo...

y los visillos, y los visillos

Anónimo dijo...

Pues ahí sigue, amigo... esperándonos cualquier tarde de esta.
Pedro

Anónimo dijo...

Pues ahí sigue, amigo... esperándonos cualquier tarde de esta.
Pedro