un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

miércoles, 2 de octubre de 2013

primeras páginas de "y si no hay viento habrá que remar"



-->y un relato que no se incluyó en "alguien tiene que limpiar la mierda"
Gente Tóxica parasitando en los bares

Ahí están esperando el momento, cuando menos te lo esperes, cuando más desprevenido estés, cuando tengas la guardia baja y las defensas bajo mínimo, entrarán a saco, sin pedir permiso y no marcharán hasta haberte dejado hecho pedazos, hasta robarte toda la energía, hasta dejarte hecho una piltrafa, siempre en el momento más inoportuno, cuando vas a comer, cuando has decidido cerrar y ya tienes todo recogido, cuando estás ligando con la muchacha más bonita que ha entrado en el bar en los últimos meses… y no, no te confundas, no es casualidad, llevan generaciones perfeccionando la técnica de joderte cuando más daño pueden causar, saben que molestan, que estorban, que están de sobra, que no son bien recibidos, pero eso les motiva, les da un aliciente a su aburrida vida, tienen todo el tiempo del mundo y una falta total de empatía, escrúpulos y amigos, y te exigen atención absoluta, exigen que les cambies la tapa, exigen que pongas otra música, exigen marcas de bebidas exclusivas que desconoces y EXIGEN que estés ahí y que no olvides que ellos están ahí, son exigentes, tóxicos, tiranos, pesados, muy pesados, incansables, pueden pasarse horas y horas y horas parloteando sobre las ventajas de la musicoterapia, o de lo sucios que son los marroquinos, o de Fórmula uno, la mayoría de las veces, sin tener la más mínima idea, o contando chistes sin parar… no tienes que reírte, ni siquiera escucharles, solo tienes que estar ahí y no hagas ningún movimiento sospechoso que indique huida porque sino requerirán tú máxima atención y se lanzarán sobre ti con más ahínco, con sus “¿me entiendes?” y sus consejos desinteresados, quieren darte la impresión de querer ser tus amigos pero quieren un sirviente, un esclavo, poco a poco irán adueñándose del espacio, de las servilletas, de las mesas, de la barra, del aire que respiras… pero principalmente del alma de los que tienen delante, da igual los recursos que utilices, da igual las veces que digas que vas a cerrar, las veces que digas que es la última, siempre insistirán e insistirán con la penúltima y derrotado se la pondrás y con una sonrisa de victoria seguirán con su monólogo, chupándote la sangre y la vida, nunca conseguirás intercalar una frase completa en su interminable y previsible parloteo, nunca conseguirás saber cómo han conseguido meter tanta mierda en sus vidas, y como les des un poco de vidilla, por educación, por la buena marcha del negocio, o por los motivos que sean, se comerán tu comida, se beberán tu orujo, se fumarán tu tabaco, y te asegurarán que volverán, y se marcharán y te dejarán solo, tocado, hundido, machacado, tardarás días, tal vez semanas, en recuperarte, con la incertidumbre y el terror pegados en el centro del estómago, porque sabes que son indestructibles e incansables y tienes la certeza de que volverán, que ahí están esperando el momento, cuando menos te lo esperes, volverán.



No hay comentarios: