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viernes, 18 de enero de 2013

Jim Thompson. “Hijo de la ira

  “Si uno nace en una orilla de mierda, sin otro material a mano, ése tiene que ser el que utilice para construir sus castillos de hadas”
Jim Thompson

discriminado por llevar sangre cherokee en sus venas, curtido y maleado en la pobreza y en trabajos duros (limpiabotas, mozo de hotel, vaquero, camionero, vendedor ambulante, guarda armado, jornalero...), perseguido durante la caza de brujas del senador MacCarthy, ninguneado por público, escritores y críticos, puteado por directores de cine de los que fue guionista, silenciado, desesperado, alcoholizado, olvidado, Jim Thompson se quiso despedir del mundo literario (aunque posteriormente publicó alguna novela más) con esté último acto de venganza escrita, con el hijo parido con más odio.
Los personajes de las novelas de Jim Thompson siempre son violentos, brutales, sádicos, impúdicos, obscenos, y en esta novela, “Hijo de la ira”, son los seres más repudiables, los más hijos de puta de los hijos de puta, y nadie se salva, no hay buenos, no hay malos, no hay esperanza.
“Hijo de la ira” no es una literatura para estómagos delicados, ni para mentes mojigatas, ni para inquisidores, ni para moralistas... yo que tú no dejaría de leerla.

de la contraportada del libro en RBA: Antes de morir, borracho y olvidado, Jim Thompson se despidió con esta novela. Era consciente de que en ella volcaba todas sus obsesiones, toda la crítica a los valores morales que habían marcado su larga carrera, toda la angustia que le había llevado al alcohol, el LSD y la desesperación, convencido de que, al contrario de lo que predecía la crítica, sus novelas no morirían con él. Confirmaba así que su vida también estaba marcada por esa frase que guiaba todas sus novelas. “Hay un solo argumento posible: las cosas no son lo que parecen”. En esta sorprendente y valiente novela, también. Allen, un joven negro criado por una madre blanca y que le ha sometido a abusos sexuales, dolor y soledad, sabe a sus dieciocho años que sólo puede evitar el terror que siente ante las chicas de sus edad humillándolas. Inteligente y cínico, descubrirá cómo ejecutar una venganza tan inesperada como cruel. Será mucho más fácil de lo que había pensado. Allen, como la mayoría de los antihéroes de Jim Thompson, cómo él mismo, se enfrenta a su peor enemigo: su propia condición humana. Desinhibido de cualquier atadura, Thompson culmina su carrera con una novela repleta de símbolos, de violencia y de sexo. Un retrato imprescindible del maldito siglo XX.

1 comentario:

Anónimo dijo...

EL MÁS GRANDE DE LOS ESCRITORES DE GÉNERO NEGRO. 1280 ALMAS, LOS ALCOHÓLICOS, EL ASESINO DENTRO DE MÍ, UN MUJER ENDEMONIADA. GRANDE.