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jueves, 7 de junio de 2012

"Personajes que caminan por mis sueños" en Scribd


de Rakel Rodríguez (Ediciones RaRo)


La k de Raquel
por Jesús Tíscar Sandra


Cuando conocí a Raquel Rodríguez le juré, creo recordar que de muy malos modos y como castigo por una osadía imperdonable que cometió con uno de mis cuentos, que nunca le respetaría la k con la que ella escribe su nombre. Desde entonces ha pasado un chorro de años absolutamente indecente, pero por supuesto le sigo guardando rencor por aquello que le hizo a mi texto y jamás escribiré su nombre con k, tanto es así que incluso al pronunciarlo procuro que se note que va con q y con u, como debe ser y dios nos manda.

¿Qué era eso de que una niña medio vasca, medio castellana, medio todo, y tan flacucha, con esa mirada de “cuidado conmigo, chaval”, viniera aquí a Jaén a quitarnos el trabajo en los periódicos de mierda que teníamos por aquel entonces (bueno, tampoco hemos cambiado mucho), cargando con una editorial propia en la mochililla, yéndose sola a Gorrión a beber vinazo (¡sola!, ¡vinazo!) y a fumar Celtas y encima haciendo prevalecer su k iconoclasta y radicalota?

No, no, no: eso no se podía consentir. Aquí a Jaén se viene con la identidad de nacimiento muy clarita, con la mirada mansa y hasta un pelín atemorizada, a trabajar en una confitería, a publicar tus cositas en el suplemento de cultura del diario Jaén, con bolso, no con mochila, con novio formal, a beber rossinis en La Barra y sin k en el nombre, sobre todo sin k en el nombre, no vayamos a tener tonterías.

Además, venga, ¿qué eres, escritora, poeta? Muy bien, otra más; a ver, muestra tus escritos, vamos a reírnos o a aburrirnos un poco con lo de siempre, que ya hemos conocido aquí a muchos personajes con esa mirada y esa k y luego resulta que escriben poemitas de esos que no dicen más que chominás, neocostumbrismos de mirar por la ventana y cosas que no entiende ni su puta madre, si acaso alguna sobrina loca y llena de picores.

Y hete aquí que va la Raquel y nos enseña sus escritos sin vacilar, sin que le tiemble el pulso y sin abandonar esa actitud justa y necesaria de “no me chulees…, no me chulees…, que a mí me gusta cenar chulos empanaos”, tan distante de las poetisitas y cuentonudas bragonas y cascabeleras a las que admitíamos y estábamos acostumbrados. Y entonces nos damos cuenta de que ella es otra cosa, de que sencillamente es buena, con lo difícil que es eso, de que sus poemas y sus prosas han comido y bebido mucho y también han pasado mucha hambre y mucha sed, de que el corazón es sólo una víscera a la hora de escribir, igual que el útero y los intestinos, de que a su forma de combinar el alfabeto se le escapa esa cosa imposible y envidiable que se llama estilo propio y de que no sólo escribe sin ataduras, sino que, además, deja que se vean colgar los cabos de las cuerdas.

Y se convierte en la Raro, en la Raquel Raro, nombre por el que todavía se la conoce en Jaén, años después de dejarnos para irse por ahí por el mundo, con su mochililla, con su editorial dentro, con su mirada idéntica, con sus manos de hombre, desde Las Negras del Cabo de Gata hasta el Hong Kong de la China, pasando –eso sí- por casa de su abuelita zamorana. Y pensando a menudo en Jaén o casi siempre en Jaén, ciudad de que se confiesa entre adicta y enamorada, hay cosas en el Universo que no se pueden explicar y esta es una de ellas. Para eso es la Raro. No obstante, bienvenida siempre, Raquelona.

A través de su editorial, Ediciones RaRo, Raquel ha publicado mucho y a muchos, entre ellos el gran Manuel Lombardo, que podría haber publicado sus poemas con cualquiera y sólo quería hacerlo con RaRo. Recordemos los cuadernillos de “Literatura de Kiosco” con títulos como “Andar sobre cristales rotos no es tan doloroso”, “Ceros”, “Nos vemos en los bares”, “Poesía para fumadores” y “La melancolía de los elefantes”, entre otros. Y sus títulos propios, libros de “sólo Raquel”: “El mundo está lleno de moscas”, “Puta y atea”, “Galeria de monstruos”, “De los errores no se aprende”, “El animal que me habita”…. Y la revista la RaRA, reciente proyecto que lleva ya dos números salidos de la editorial. De “puta y atea”, que es un libro violento, tierno, asqueado, furioso y reconciliador, uno de los mejores, os leo un poema titulado “Harta”:

Hoy quisiera escuchar unas cuantas frases hermosas y tiernas
que me hablaran pausado, sin prisa, muy cerca, cerca.
Hoy estoy harta de gritos de borrachos, de bromas sin gracia,
de que me miren las tetas, de que me busquen las vueltas.
Hoy estoy tan harta de tantas caras borradas por el alcohol y la desgana.
Harta de hombres sin sombra, de mujeres resignadas.
Estoy tan harta que si por mí fuera mandaba todo a la mierda.
Pues eso.
A la puta mierda…


Y ahora, vengámonos al presente, a los años después, a la madurez, a la prosa, a la narrativa, a la Raquel de “Personajes que caminan por mis sueños”, una Raro más reposada, sí, se le nota, pero también se le advierten los músculos en tensión por si hay que salir disparada, otra vez, en cualquier momento.

En este libro, Raquel, como buena escritora, se vale de sus personajes para sentirse querida y se carga la realidad, porque la realidad casi siempre es mediocre y aburrida, como la memoria (se entiende que la memoria sin aditivos, una cosa que no existe y si existiera habría que escupir sobre ella). Se carga la realidad, aunque no lo parezca e incluso pretenda avisarlo al comienzo del libro con una innecesaria nota (innecesaria e ingenua, añadiría) mediante la cual la autora pretende dejar claro que todos los personajes que aparecen son ficticios. Pues no señor, no son ficticios. Son todo lo reales que a ella le hubiera gustado, y por tanto, ciertos. Esa nota es una cura en salud con la que no estoy de acuerdo, porque de alguna manera acerca al escritor a la burocracia y, lo que es peor a la disculpa. Un escritor no tiene que dar explicaciones acerca de la procedencia de los bichos que maneja.

Como digo, la Raro se carga la realidad porque la realidad, generalmente, estorba mucho al escritor, pero eso no quiere decir que los personajes obedezcan al título del volumen, ni mucho menos: más que por sus sueños, el lector se dará cuenta de que muchos de ellos han caminado por su casa, por sus curros, por sus cariños, por su amistad, por sus odios, por su biografía, que no es nada sin otras biografías que la acompañen, y que no han sido creados por la mera necesidad de hacer un libro de cuentos. Por ejemplo, la Maricarmen de “La casa vacía”, a través de la cual Raquel nos cuenta lo que detesta los cachivaches porque la atan y el Simón de “Cabeza dura”, que podrá ser quien ella quiera, pero que yo estoy seguro que es la propia Raquel.

texto de la presentación del libro "Personajes que caminan por mis sueños" en Jaén 



Ediciones RaRo es una editorial que publica en papel, una editorial que cuida sus libros, el diseño, la maquetación, el tipo de letra, la encuadernación... así que si quieres tener "los personajes que caminan por mis sueños" (10 euros) en tus manos ponte en contacto con: edicionesraro@yahoo.es o edicionesraro@hotmail.com
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay que tener ánimo para publicar en papel.