un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

sábado, 29 de enero de 2011

poesía de Rakel Rodríguez


Mueve el culo
Tú no vas a mover tu culo de una ciudad a otra
para cambiar de vida
para buscar algo mejor
para no conformarte
con tu rutina diaria y asqueante.
No vas a hacerlo.
Otros sí.
Se matan en el intento.

Sin titulo. Sin perdón
Cuando tú apareces
no sé mirar a otro sitio.
Quiero quedarme en tus ojos
seguir cerca de tus huesos.
Cuando te vas
no sé hacia donde dirigirme.
Me pesas todavía, llenas mis esquinas
doblas mis caderas en mis sueños
y te clavas en mi espalda,
en sitios que conoces bien.
Como dos cuatro juntos
sumaremos un ocho
entre los dos,
en nuestras vidas paralelas.

Reconocimiento de la estupidez

Dejémonos de hipocresías.
No vamos a entendernos.
Tú seguirás a dieta por el resto de tus días
y yo me alimentaré de sobras.
Tú accederás a los lugares más modernos
rodeada de gente divertida y maravillosa
con la que te reirás sin dificultad.
Y hablaréis del futuro, de viajes posibles e imposibles
y proyectos que os quedan por hacer.
Yo arrastraré hasta mis restos
la mueca del que quiere morder
y sonríe sin esperanza,
sin puta gana de perder el tiempo
que no tengo.


Poemas de “Alguien me dijo que la desesperanza es lo último que se pierde” (2006)




Tierra
Sin tierra.
Hubo un tiempo, no tan lejano
en que la tierra lo era todo, era un espacio,
un lugar en el mundo.
En ese terreno, las manos
podían conseguirlo casi todo.
Ahora
nos basta con el dedo índice
para advertir, amenazar, señalar
Y cómo no,
marcar
en un estúpido teléfono móvil
en el que nunca crecerá nada.

X.
Tienes dos opciones:
  a- haces conmigo lo que quieras
  b- me amas hasta el dolor.
Te aviso
las dos cosas son incompatibles
y una de ellas
no me basta.


Sin vergüenza
Al terminar el trabajo
mi jefe me dijo son 1050 euros
redondeamos y lo dejamos en 1000.
Cuando un día me dijo que me amaba
le dije que lo dejáramos en un polvo
para redondear.
Me gusta morder la mano
que me da de comer …


poemas de “Sin” (2007)

las pinturas que acompañan esta entrada son de David Padilla y son de lugares donde Rakel Rodríguez escribía su poesía cuando vivía en Jaén

martes, 25 de enero de 2011

de cine negro con Robert Mitchum



Robert Mitchum en "El cabo del terror"
Robert Mitchum (1917- 1997)
Charles Durman Mitchum nació en Bridgeport (Connecticut) el 6 de agosto de 1917; sus padres eran un trabajador de astilleros y del ferrocarril y una inmigrante noruega hija de una capitán de barco. Su padre murió en un accidente en los astilleros cuando Robert tenía 18 meses. Cuando tenía doce años, fue enviado con sus abuelos a Felton (Delaware), donde pronto fue expulsado de la escuela media tras pelearse con el director. Un año después, en 1930, se traslada con su hermana mayor, la camarera y actriz de teatro Julie Mitchum (originalmente Annette), a Nueva York. Tras ser expulsado de la Haran High School, abandonó a su hermana y empezó a viajar por el país colándose en trenes. Tuvo varias ocupaciones como dragar cunetas o practicar el boxeo de forma profesional. En Savannah (Georgia) fue arrestado por vagabundeo e incorporado a la cuadrilla de presos local. Escapó de allí  y regresó con su familia a Delaware.
Mitchum llegó a Long Beach (California) en 1936 y se estableció de nuevo con su hermana Julie. Muy pronto, el resto de la familia Mitchum se les unió. Fue su hermana mayor quien le convenció de que se uniera con ella a la compañía local de teatro. En sus años con la Players Guild of Long Beach trabajó como tramoyista y ocasionalmente interpretó algún papel pequeño. También escribió unas pocas piezas cortas que fueron interpretadas por la compañía.
Fue por entonces que encontró un empleo estable como operador de maquinaria en la Lockheed Aircraft Corporation. Una crisis nerviosa aparentemente relacionada con la conformidad en la que se veía inmerso le llevó a buscar trabajo como actor o como extra en el cine. Un agente que conocía le consiguió una entrevista con el productor de la serie de westerns de Hopalong Cassidy; fue contratado para actuar como villano en varios de ellos entre 1942 y 1943. Siguió buscando trabajo como extra y actor de reparto en numerosas producciones para varios estudios. Después de impresionar al director Mervyn Leroy durante el rodaje de "Treinta segundos sobre Tokio," Mitchum firmó un contrato de siete años de duración con la RKO. De pronto se vio lanzado al estrellato de los westerns de serie B gracias a una serie de adaptaciones de obras de Zane Grey. Pocos años más tarde realizó su primera incursión en el cine negro con la pelicula "When strangers marry"

ROBERT MITCHUM en el CINE NEGRO

- When strangers marry (1944) una película de serie B de William Castle.


 - Corrientes ocultas (1946) pelicula de Vicenti Minnelli que cuenta la historia de Ann Garroway (Katharine Hepburn) recién casada con un rico industrial del que poco a poco irá descubriendo que vive obsesionado con la fantasmagórica presencia de su hermano Mike (Robert Mitchum). La película no es propiamente cine negro pero la ausencia y presencia de Mitchum le da un toque negro y aunque la película es excesivamente larga en la última media hora hay pinceladas de buen cine negro. para ver "Corrientes ocultas"


 - La huella de un recuerdo (1946) de John Brahm donde encontramos a Robert Mitchum interpretando a un pintor que se enamora de una mujer de la que empezará a desconfiar tras una serie de sucesos.


- Encrucijada de odios (1947) película de cine negro dirigida por Edward Dmytryk y que fue una de las más aclamadas por la crítica del momento y que cosechó cinco nominaciones a los premios de la Academia. para ver "Encrucijada de odios"


- Retorno al pasado (1947), obra maestra del cine negro, dirigida por Jacques Tourneur y con fotografía de Nicholas Musuraca. Robert Mitchum interpreta magistralmente a Jeff Markham, el propietario de una gasolinera de una pequeña ciudad a quien unos asuntos pendientes con el jugador Whit Sterling (Kirk Douglas) y con una de las más memorables mujeres fatales del cine, Kathie Moffett (Jane Greer) le hacen tener que volver a su pasado.


- El gran robo (1949) dirigida por Don Siegel y donde su pareja volvería a ser Jane Greer  (Retorno al pasado). Acusado de robar la nómina del ejercito que custodiaba, el teniente Halliday llega a Veracruz en busca del Jim Fiske, el verdadero culpable. Allí conoce a Joan Graham la novia desengañada de Fiske. Ambos emprenderán una frenética persecución, perseguidos a su vez por el capitán Blake, que anda tras Halliday.
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 - Donde habita el peligro (1950) interesante película de cine negro dirigida por John Farrow, donde Mitchum interpreta a Jeff ,un médico que una noche conoce a Margo (Faith Domergue) en el hospital donde la han ingresado después de haber intentado suicidarse. Enseguida se enamora de ella y empiezan a verse, pero todo cambia cuando él se entera que ella está casada. Accidentalmente, el marido de Margo es asesinado... y Jeff y ella se van a Méjico para evitar a la Justicia.
- Odio y orgullo (1951) de Robert Stevenson, un melodrama con tintes de cine negro, co-protagonizado por Ava Gardner.
- Las fronteras del crimen (1951) de John Farrow. Dan Milner (Robert Mitchum), un jugador que acaba de salir de la cárcel y al que se le acumulan los problemas, recibe la oferta -muy bien pagada: 50.000 dólares- de  desplazarse a una bella zona vacacional de México, alojarse en un bungalow y esperar la llegada de alguien que le dará instrucciones. La película comienza siendo un buen ejemplo de cine negro (con una exuberante Jane Russell) pero el abuso de frases supuestamente ingeniosas y sarcásticas y sobretodo la última media hora de película, con un Vincent Price desatado, que la hace parecer una comedia de los hermanos Marx, la convierten en una pelicula simplemente pasable y entretenida. para ver "Ls fronteras del crimen"
-El soborno (1951) de John Cromwell donde Mitchum interpreta a un capitán de policía que lucha contra la corrupción en su distrito. para ver "El soborno"
- Una aventurera en Macao (1952) de Joseph Von Sternberg. Dos hombres y una mujer llegan a Macao. Uno de ellos es un policía que quiere detener a un mafioso norteamericano, los otros dos unos buscavidas. Los tres se verán envueltos en la trama para detener al mafioso. Correcta película de cine negro donde destacan las actuaciones de sus protagonistas, sobretodo la maravillosa Jane Russell.




 -Cara de ángel (1952) de Otto Preminger, otra de las joyas del cine negro. Y primera de las tres colaboraciones entre Mitchum y la maravillosa actriz Jean Simmons. Robert Mitchum es un enfermero de urgencias que acude a una mansión para atender a la señora Tremayne que, según parece, ha intentado suicidarse. Allí conoce a su hijastra Diane, una mujer delicada y sensual, ante la que cae rendido inmediatamente. para ver "Cara de ángel"
- Perseguida (1953) de Rudolp Maté, la historia de un boxeador norteamericano que accidentalmente mató a un contrincante en el ring. Retirado, vive en Sudamérica, protagonizando combates de segunda. Allí encuentra a Clare Shepperd, ex-novia de un gángster.




- La noche del cazador (1955) de Charles Laughton, otra joya del cine y otra de las grandes interpretaciones de Robert Mitchum. Tras realizar un atraco en el que han muerto dos personas, Ben Harper regresa a su casa y esconde el botín confiando el secreto a sus hijos. La policía lo detiene, pero, antes de ser ajusticiado, comparte la celda con Harry Powell (Robert Mitchum) y en sueños habla del dinero. Tras su liberación, Powell acude al pueblo de Harper obsesionado por hacerse con el botín. Un hermoso cuento envenenado. Magistral. para ver "La noche del cazador"
- Intriga extranjera (1956) de Sheldon Reynolds y Camino de odio (1958) de Arthur Ripley son dos thillers que Robert Mitchum consigue sacar adelante.




- El cabo del terror (1962) de J. Lee Thompson, otra gran película de cine negro y otra gran interpretación de Mitchum.
- El último de la lista (1963) de John Huston. Un hombre entrega una lista de hombres asesinados a un agente de inteligencia amigo suyo. Tras cederle la lista, muere por la explosión de una bomba colocada en el avión en el que viajaba. Ahora, la misión de su amigo es continuar con el caso.
- El confidente (1973) de Peter Yates. En ella, un otoñal Robert Mitchum interpreta a un suministrador de armas de los bajos fondos.




- Yakuza (1974) de Sydney Pollack, donde Robert Mitchum interpreta a Harry Kilman, un hombre que formó parte de las tropas de ocupación estadounidenses en Japón, que vuelve a este país para ayudar a un amigo. La hija de éste ha sido secuestrada.




 - Adios muñeca (1975) de Dick Richards, donde Mitchum interpreta de forma creíble a un cansado, decepcionado y honrado Philip Marlowe. para ver "Adiós muñeca"
- The Amsterdam kill (1977) Robert Clouse. Un agente de narcóticos retirado es contratado por un capo de la droga que quiere salir del negocio. Pero las cosas se van a torcer cuando entren en juego los antiguos compañeros del agente.
- Detective privado (1978) de Michael Winner, floja y poco creíble adaptación de El sueño eterno.
- Tiempo para morir (1980) de Ted Post. Robert Mitchum aparece a mitad de la cinta y la película se se hace más soportable.
- Un asesinato para Shillman (1982) de William Hale y William Male.
- Impulso violento (1990) película basada en una novela de James Hadley Chase dirigida por Georges Lautner.
- El cabo del miedo (1991) de Martin Scorsese donde Mitchum realiza un papel secundario en esta versión de El cabo del terror.

"Era una forma de ser y de estar. Fumaba y bebía mejor que nadie, con la probable excepción de Bogart. Era puro estilo. Era un tío. Jamás compuso personajes desde dentro ni frecuentó el Actor's Studio. Es de los pocos actores de la Historia del cine en los que me compensa pagar una entrada para verle exclusivamente a él, su careto, su forma de moverse, su gestualidad sobria, su magnetismo. Pero, además, el cabrón tuvo olfato para elegir guiones y películas admirables. No puedo ser objetivo ya que le amaré siempre."(Carlos Boyero)
Hay una  biografía sobre el actor " Robert Mitchum. ¡Olvídame, cariño!" de Lee Server (T&B Editores).

tres páginas para descargarse o ver online películas de Robert Mitchum
http://descargacineclasico.blogspot.com/
http://www.solocinenegroonline.com/2014/11/encrucijada-de-odios.html
http://www.divxclasico.com/foro/viewtopic.php?f=1017&t=64727

sábado, 22 de enero de 2011

el incendio de un sueño Charles Bukowski


EL INCENDIO DE UN SUEÑO

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
"¿vas a alistarte en
la brigada
Abraham Lincoln?"

"claro", contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión
más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.
tenía mas problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/
o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos
cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sellos, los sobres, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los
relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo. yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el
límite
de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turguénev, Gorki,
H.D. Freddie Nietzche,
Shopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: "que buen gusto tiene usted,
joven."
pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li
Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en ciento.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstói, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían mas
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motorista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido la
biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: "yo solía pasar
horas y horas
allí …"



miércoles, 19 de enero de 2011

poemas de J.P.G y Ana Patricia Moya

Dorothea Lange
poemas de J.P.G
MANOS SUCIAS
Manos sucias
de escarbar la tierra
de agarrarse con las uñas para no caer
de levantarse mil veces tras mil caídas,
sucias de pelear, de amar, de rebuscarse en los bolsillos, de encender el fuego.
Manos sucias
como sarmientos, como navajas, como garras, como palas.

Manos forjadas en caminos, bares, trabajos, caricias,
manos de artesano, de jornalero, de obrero,
encallecidas
rasposas
de sangre caliente,
manos con olor a barro, a nicotina, a sudores, a placeres,
moldeadas en heladas invernales
en días de lluvia, en amaneceres imposibles.
Sucias manos que juegan a sombras chinescas
a veces acusadoras, insistentes, insolentes, impulsivas
otras, cariñosas, libertinas, divertidas.
Manos sucias para tocar, para amar,
para señalar la última salida
o para imitar a Wilko Johnson.
Sucias manos libres
en alto
o a la espalda, vacías.
Manos sin linea de la fortuna
pero con sabañones, con cicatrices, con arrugas, con recuerdos,
e instinto animal.
Manos que nunca rezaron
ni alzaron banderas
y a las que no se le cayeron los anillos
porque nunca los tuvo.
Manos sucias para decirte no
para mandarte a la mierda
para dispararte,
manos para sumar y restar
para decirte que te vengas
para dibujarte un corazón en el vientre
o para agarrarte cuando vas a caer.
Manos sucias
para mantenerse en pie
para sostener sueños
y recoger realidades.
Manos impuras
ni inocentes ni culpables
solo unas manos sucias
y vivas.

DIOS
“dios mio porque me tiene que pasar a mí esto”
farfullo
tomando el nombre de dios en vano
porque no es la mala vida, ni la mala suerte, ni las llamadas malas compañías
sino que alguien todopoderoso la tiene tomada conmigo
alguien omnipresente no puede soportar
verme sonreír, disfrutar o rozar la felicidad.
Por eso os maldigo y grito mirando al cielo:
“cabrones”


poemas de Ana Patricia Moya
SIN TÍTULO
El amor perfecto existe:
es el sueño, el imposible,
lo que jamás tendré en mis manos.

Prefiero colocarte en un altar roto
y mantener la inocencia de la niña
que se enamora por primera vez.

DE RODILLAS, DELANTE DE MI CAMA ...
De niña, tenía una cruz dorada clavada
en la carne; ahora, mis oraciones salpicadas
de culpa se reflejan en un rosario con cuentas
de lágrimas. Conciencia sin limpiar. Pedazos
ásperos que murmuro para mis adentros,
pecados de mi insignificante existencia.
Antes había terror: debajo de la cama estaba Dios.
Pero Dios no está. Ya no hay ni bondades ni castigos.
Tampoco creo en los poetas, ni en los políticos,
ni en las putas promesas de amor eternas
ni tampoco en los hombres ni en las mujeres.

Mis plegarias, cantos de desilusión en la noche
cómplice de mis bajones, asoman en estas manos
la gran evidencia. Sólo creo en mi misma.

Porque es lo único que me queda.


LA POETISA 
- Toma- la chica se acerca al muchacho y le ofrece un trozo de papel.
- Oh, vaya… - es un poema, escrito a mano - ¿Para ligar escribes poemas, nena?
- Sí… - responde la poetisa, satisfecha y orgullosa.
- Cariño, me da asco la poesía – el chaval convierte el detalle en una bola de papel arrugada y la tira al suelo – Ábrete de piernas mejor: tu coño es el mejor poema que me puedes ofrecer.

ASALTOS

I´m young and I´m underpaid,
I´m tired but I´m working…
(A hand in my pocket, Alanis Morissette)

I 
Nudillos rojos

Me defiendo con las manos desnudas
porque es lo único que tengo.

II
Guantes de boxeo vacíos

Puños ajenos te defienden.
                   Eres el rival más débil.

III
Golpe interior

No temas jamás a tu oponente.
Tu mayor enemigo: tú.

IV 
Asalto final

Hasta el último aliento.
Ganes o pierdas, eres el campeón.

V
Retaguardia

No bajes la guardia nunca:
hay púgiles cobardes
que sólo saben amenazar por la espalda.




ANATOMÍA DEL FRACASO
Ya sé que te gustan
mis manos fuertes
y suaves.

Pero sólo sirven
para acariciar sueños imposibles
y mentiras

como tú.

 POEMAS DE PÍLDORAS DE PAPEL

ADÁN Y EVA
Me distancié del paraíso.
No es que prefiera la soledad:
he optado por tolerar sólo el daño
que me haga a mí misma.


SIN TÍTULO
Más frágil
que la inocencia de un niño,
que la cadera de un anciano
o que un cachorro abandonado
es mi corazón
de cemento y alambre.

No lo roces
con la punta de los dedos:
no me obligues a descarnar el tuyo
con estas uñas
llenas
de polvo
y rabia.


Ana Patricia Moya dirige la revista Groenlandia
http://www.revistagroenlandia.com/

domingo, 16 de enero de 2011

Leyendo en la biblioteca a Danny Laferriére



Por esa época no podía sacar libros de la biblioteca por la absurda norma de penalizar los retrasos en la devolución de un préstamo con la perdida del derecho de préstamo por el doble del tiempo del retraso en la devolución. Pero mejor, estábamos a principios de diciembre y en mi casa de Jaén hacía más frío que en la calle, y en aquel invierno no se superaba (en la calle) los cuatro o cinco grados centígrados, con lo que lo más sensato era permanecer en casa lo menos posible.
Una de esas tardes invernales curioseando en la biblioteca pública di con un libro titulado “Como hacer el amor con un negro sin cansarse” (Ediciones Destino) de un tal Danny Laferriére. No conocía al autor y nunca había leído a un autor nacido en Haití. Solo porque el título me parecía atractivo y divertido, me acerque a la sala de lectura con aquel libro. El libro me enganchó desde las primeras páginas y a las nueve, cuando cerraban las puertas de la biblioteca, solo me quedaban por leer una docena de páginas. A la mañana siguiente allí estaba yo, al calor de la biblioteca, en mangas de camisa en pleno diciembre jaenero, acabando de leer las peripecias y vivencias de aquellos dos personajes haitianos en una ciudad como Montreal. Dos personajes que se enfrentaban a la vida y a su condición de ser negros, haitianos, pobres y exiliados, con lucidez, ironía y ganas de vivir. Mientras uno de ellos se dedica a escuchar jazz y a leer el Corán y a Freud, el otro intenta publicar su primera novela y llevarse a la cama a cuantas más mujeres blancas le era posible.
Los días siguientes volví a la biblioteca a por “¿Esta granada en manos del joven negro es un arma o una fruta?” (El Cobre Ediciones). Allí, entre vagabundos que huían del frío y de la calle, abuelos que iban a matar el tiempo y el aburrimiento con el ”Jaén” y el “Ideal”, jóvenes sobradamente preparados pero en paro entreteniéndose con revistas culturales/divulgativas o “El Jueves” y estudiantes adolescentes haciendo que estudiaban, me leí aquel libro. “¿Esta granada en manos ...” es un reportaje sobre el viaje realizado por Danny Laferriére por los Estados Unidos y a la vez un libro sobre el acto de viajar y escribir dicho reportaje.
Cuando junte algo de dinero encargué en “Metrópolis” los dos libros. Cuando uno de los dependientes de la librería se me quedó mirando asombrado ante la petición de un libro titulado “Como hacer el amor con un negro sin cansarse” le aseguré que no era un libro de auto-ayuda.
Ya no tengo ninguno de aquellos libros, uno de ellos “¿Este granada en manos del joven negro es un arma o una fruta” lo regalé una noche de borrachera a un tipo que me había invitado a un par de rayas. Y “Como hacer el amor con un negro sin cansarse” se lo regalé a mi ex para su trigesimosegundo cumpleaños.

En está época de lo políticamente correcto, de las medias tintas, de libros de cientos de páginas en que no se cuenta nada, de supuestamente sesudas y entretenidas novelas históricas y de microrelatos facilones, es de agradecer escritores que escriban con determinación, con frescura y sin dar concesiones. Escritores que hagan creíbles las historias que cuentan. Escritores directos, realistas, divertidos, honestos. Escritores convincentes y con un estilo propio. Escritores que que sepan utilizar la ironía y el humor sin caer en la chabacanería. Escritores que puedan ser poéticos y salvajes a la vez. Escritores que se hayan empapado de la vida. Escritores que tengan algo que contar. Y Danny Laferriére es uno de ellos.


Para los lectores cinéfilos:
He bicheado por internet y “Como hacer el amor con un negro sin cansarse” lo llevó al cine Jacques W. Benoît. “Hacia el sur” (Vers le Sud) dirigida por Laurent Cantet se basó en un guión realizado sobre relatos de Danny Laferriére . El propio Laferriére dirigió la película “Como conquistar America esta noche”. Y “La deriva dulce de un niño haitiano” es un documental del realizador venezolano Pedro Ruiz sobre la obra, la realidad y el imaginario del escritor Danny Laferriére.

jueves, 6 de enero de 2011

¡ A las librerías!, esa es la consigna

En la sección "Sillón de orejas" de Manuel Rodríguez Rivero publicado en el Babelia (El País) del 31 de diciembre del 2010 un articulo lúcido, divertido y con un poco de mala leche.
Pues eso ¡A las librerías!
ilustración de Max

www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20110101elpbabpor_25&type=Tes&anchor=elpepuculbab

martes, 4 de enero de 2011

Crónicas Negras de Jonny Senne


Va por ti.
Me llega la noticia de la muerte de Jonny Senne. Y sin embargo no me extraña. Porque Jonny ya había estado allí, porque él llevaba en su mirada más fuego que el de la vida: el de quien sabe que la muerte nos espera. En cualquier momento. Conocí a Jonny en Granada, por el año 2000. Vestía de cuero negro de arriba abajo. Escribía poemas y los publicaba en libros que él mismo se autoeditaba. Tengo mala memoria, y sólo recuerdo “Rendijas de oscuridad”, uno de sus libros, pero creo que llegó a publicar dos más. Todos con grapa, de la manera más barata posible, me lo imagino tratando de venderlos por los bares. La mayoría seguro que los acabó regalando…
Un amigo común, Álvaro, quiso que nos encontráramos. No es fácil reunir a dos antisociales natos. Compartimos versos y cervezas y cigarrillos. En mi memoria siempre estará amarrado a un pitillo y a un vaso de cerveza. No tenía un gran beber y algunas madrugadas se le recuerda gritando por el Albaizín. Durmió alguna vez en mi casa, en el Muladar de doña Sancha en Granada. Con su ropa de cuero y sus botas de cuero y su libreta cerca. También alguna vez le negué la entrada y me gané una de esas madrugadas inolvidables, en las que decía de todo menos “bonica”. No era fácil. Era complicado, taciturno y liante noctámbulo. Por eso me gustaba y por eso le rehuía. Por eso quería verle y cuando le veía quería irme. El tira y afloja. La última vez que le vi fue en el 2002. Supe que volvió a su Cornellá natal. Le escribí algunas cartas, me contestó a todas, siempre con alguno de sus poemas.
No sé cómo se buscaba la vida. Pero apostaría cualquier cosa a que no lo tuvo fácil. Hace algo más de un año recibí una llamada suya. No conseguimos hablar. Tengo esta foto suya que le hice cuando le conocí. Era pleno verano, en plaza Larga, si no recuerdo mal. Esta va por ti. Y no te lloro, porque te recuerdo… y porque me da la gana.
texto y fotografía de Rakel Rodríguez  López


Julio Cesar Cerletti

EL ASESINO
Una mente criminal guía mis actos
no es la mía, está ahí fuera
se ha introducido en mi sutilmente
sin darme cuenta, parecían bromas
de mi cerebro torturado, pero es real
a todas horas desfilan en mi imaginación
actos crueles y sin nombre que antes
no hubieran encontrado cobijo
pero ahora crecen en mi interior
como si siempre hubieran estado allí
agazapados, esperando el momento
de dar rienda suelta a mi insana
locura, mi sed de sangre inocente,
por llamarle de alguna manera.
Jamas sigo un propósito concreto
ni tengo fijación determinada,
solo matar por matar, el placer
del horror dibujado en sus ojos
y la sangre resbalando por mis manos
el poder de otorgar en un instante
la vida o la muerte a mi capricho.
Por la mañana despierto desasosegado
consciente de lo sucedido hace unas horas
pero no puedo evitarlo, el temblor me dice
que tendré que hacerlo esta noche también
para calmar mi sed, la eterna sed
que me pudre el alma y me condena,
a traspasar el umbral del caserón
andando despreocupado en la oscuridad
deleitándome en el sublime placer
de escoger a mi próxima víctima.

Max
Agujas de hielo atraviesan mi cabeza
cuando corro a tú encuentro de madrugada
afilados imperdibles oxidados buscan
el camino más corto a mi corazón
perdiendose por suerte entre las telarañas,
no siempre, a veces llegan a rozarlo
y entonces duele con inimaginable intensidad
el dolor que me estremece deja pequeñas
a las peores torturas ideadas, ciego de ira,
continuo buscándote en la oscuridad, tropezando,
perdido por calles que antes bien conocía
como un topo a plena luz del mediodía.
De repente creo ver tu silueta recortándose
entre el denso humo de las fábricas de cristal
los neumáticos arden con su inconfundible olor
noches vagabundeadas en muertas vías de tren
vagones abandonados que servían de refugio
puentes solitarios que conducían a la luna
porterías alumbradas por farolas lejanas
cuando manos y labios ardientes exploraban
todos los rincones de nuestros cuerpos sedientos
el fuego estallaba a flor de piel y el frío
de las noches de otoño dejaba de notarse.
Recuerdos desvanecidos igual que la silueta
que creí ver la otra noche, entre brumas
invitándome a cruzar las puertas del infierno.


sábado, 1 de enero de 2011

dos poetas y un fotógrafo

VIOLETA C. RANGEL


ECHA el resto en los bujíos,
pon a cien a esos pringaos.

Arranca bocas, pendonea,
hazte virgen, Lola, dales gusto,

sácales luego la guita y piérdete,
corazón mío.


TODO LO QUE PERDÍ
Perdí una noche de amor en Casablanca,
un reinado perdí y perdí el limbo,
la apuesta de vivir a corazón abierto,
perdí la noche, un autobús, perdí la vida
como se pierde el bolso en un atraco.
Perdí el gusto por la herrumbre y por la luz,
perdí en la playa una estocada.
Perdí una guerra,
el alma, el número de un móvil,
la fe en las cosas que me importan.
Perdí los ojos, la juventud perdí
en un mal sueño,
Todo lo perdí. Lo que he ganado. 

POR usarla, mona, hay que pagar
lo que te pida. Si parecen caros los cafés
o una copa en El Condal, imagínate la vida.
Por usarla, cielo, hay que aflojar
unas veces demasiado y otras todo.
A ver si es que te crees
que lo poco que ahora tienes
te lo dieron comprando un detergente,
jugando, cielo, a las casitas.



PLAZA DE URQUINAONA

Rojo es el cielo y aún más rojo
es este bolso. Me subo a dos payeses
que quieren hacérselo a la vez
y con descuento. Negro es el cielo
cuando vuelvo y aún más negro
es este bolso. Del humus de la tierra
sale basca a bofetadas. Pillo el siete,
bah, me desayuno, doy de cuerpo.

GLORIA FUERTES

A MÍ NO ME IMPORTA
A mí no me importa
que alguien me llore,
cuando me llegue la muerte.
Lo que necesito
es que alguien me ría
mientras me llega la vida. 

SI LA REALIDAD ES GRIS
Si la realidad es gris,
la pongo verde.

EL SEXO NO ES MUCHO
El sexo no es mucho,
pero a veces es más
que lo que viene después.

TUVE CARTA DE AMOR
Una carta de amor
resucita a cualquiera.
Una carta de amor
a empezar el día,
entona,
te acoraza
te desvela,
te eleva,
te anima el ánima,
te crea
te destruye los virus
de tristeza.
Te abrillanta los senos
te enerva.
Una carta de amor
es vida,es muerte,- 
muerte muerta
sin ella-.

Las fotografías de esta entrada "dos poetas y un fotógrafo" son de Alberto García-Alix.