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lunes, 29 de agosto de 2011

entrevista a Hubert Selby Jr


Entrevista realizada por Alexander Selkirk para la revista “No wave” (nº 4 agosto-1973)


Las voces y los demonios de Hubert Selby Jr
En 1964 se publicó “Ultima salida para Brooklyn” una novela que suscitó opiniones extremas. Para unos nos encontrábamos ante una de las obras fundamentales de la literatura norteamericana, para otros no era más que un libro pornográfico, repulsivo e ilegible.
Su autor, Hubert Selby Jr, un desconocido escritor de 46 años, tardo en escribirla seis años, luchando contra sus demonios, sus adicciones y sus enfermedades. A pesar del éxito de la novela, Hubert Selby no volvió a publicar hasta siete años más tarde en que salió a la luz su demoledora “La habitación”.
Durante estos años he intentado entrevistar a Hubert Selby, un hombre poco dado a las entrevistas, las fiestas, las reuniones y las tertulias . Fue este mes de agosto cuando su amigo y escritor Gilbert Sorrentino me consiguió una cita con Selby en su casa de California.

La primera impresión al conocer personalmente a Hubert Selby es la de encontrarse ante un hombre frágil, muy frágil, con los ojos tan cansados y tristes como el resto de su cuerpo. Solo las manos y los pies parecen grandes y poderosos. Y de repente esa primera impresión se rompe en mil pedazos cuando le oyes hablar con pasión, cuando en sus hermosos ojos empiezan a brillar la ilusión y la ternura, cuando su voz suena hipnótica, cuando sus manos empiezan a volar de sus rodillas al aire y del aire al vaso y del vaso a su cara ...
- Tuvimos que esperar siete años para su segunda novela ¿tendremos que esperar tanto para una tercera?
Solo intento sobrevivir, lo que ya es demasiado, lo extraño es que todavía esté vivo. Escribir es importante para mi, no se hacer otra cosa, pero escribir es un trabajo duro, precisa de mucha técnica y disciplina y lleva su tiempo, pero la escritura en sí no es el problema.
- ¿Por qué empezó a escribir?
Con 18 años cuando trabajaba como marinero en un buque mercante me diagnosticaron tuberculosis pulmonar. Me pasé meses y meses ingresado en hospitales. Salí destrozado, con diez costillas menos, con los pulmones inservibles, enganchado a la morfina y desahuciado por los médicos. No valía para nada, no podía conseguir trabajo, ni trabajar en trabajos físicos, mi vida no valía nada, lo único que encontré para seguir adelante fue la escritura.
- ¿Qué escritores le han influenciado?
En el hospital leí a Melville y a Joyce y mucha novela negra, si ellos lo podían hacer yo también. Pero no me siento influenciado por ningún escritor o generación. Escribo desde dentro, escribo de oído, intentando ser fiel a las voces que oigo.
- Algunos le encasillan dentro de la generación beatnik
Soy individualista por necesidad, no pertenezco a ningún grupo o generación. Keroauc, Ginsberg, incluso Burroughs, hablan de una realidad que no reconozco, pero creo que la mayor diferencia es que ellos son idealistas, optimistas y se creen artistas y viven de la pose y todo eso para mi es ridículo, una locura, una verdadera mierda, absurdo.
- ¿Pero no hay ningún escritor actual que le emocione leer?
Hay un músico neoyorkino, Lou Reed, en sus letras y en su música, hay luz y oscuridad. Hay miedos, demonios, locura, lucidez. Su música, sus letras, su poesía es interesante de escuchar.
- En una entrevista usted digo que su máxima influencia era Beethoven, ahora menciona a Lou Reed. ¿Como ha influenciado la música en su escritura?
La música ha influido mucho en mi vida y en mi escritura. Así que creo que he desarrollado una forma de escribir que refleja las notas musicales. Me parecía que la forma en que estuvieran ubicadas las palabras traerían un efecto musical de pausas y de silencios.
- ¿Como le afecto el éxito de “Última salida para Brooklyn”?
Cuando me puse con “Última salida para Brooklyn” no tenía nada que perder, nada que defender. Pasé seis años escribiéndola, luchando día a día por sobrevivir y contar mis historias pero mi única responsabilidad era mi escritura. Y de repente tras el éxito de “Última salida para Brooklyn” te exigen o te exiges que tienes que volver a hacerlo. De repente hay que mantener algo. Y te entran las inseguridades y te sientes que no vales para nada, que lo que haces no sirve para nada, que todo es un error. Es algo terrorífico. Y el alcohol y la heroína parecían ayudar a matar esos miedos.
- ¿El alcohol, la heroína … ayudan al proceso creativo?
Todas las adicciones destruyen lo más hermoso que hay en nosotros. Acaban con nuestros miedos pero también con nuestros sueños. Están hay para tenernos atrapados. Me he chutado y he bebido, constantemente estaba bebiendo, pero todo lo que escribí, que mereciera ser leído, lo hice sobrio.
- Sus libros son incómodos, duros, violentos, a veces da la impresión de que quiere herir al lector con sus escritos.
No tengo ningún interés especial en herir cuando escribo, la vida ya es bastante dura para ir por ahí jodiendo a los demás, aunque tal vez, inconscientemente a veces quiera joder un poco al mundo, en la medida que el mundo me ha jodido a mi y a tantos otros. Cuando escribo solo quiero hacer pasar al lector por una experiencia emocional.
- Pero hay un fatalismo, una desesperación que hace que sus novelas sean demoledoras, pesimistas y que siempre dejen un sabor amargo en las tripas.
Escribo sobre el oscuro mundo de mi realidad, no pretendo engañar a nadie y debo ser fiel a la gente que he creado y permitirles vivir sus propias vidas. El modo en que cuento sus historias debe reflejar sus vidas, sus emociones, su forma de hablar, sus sueños, su ritmo vital, sus miedos, su desesperacion, sus demonios … hay mucha gente que no lo tiene fácil.
- ¿Cuales son sus demonios?
Yo mismo soy mi peor y mejor demonio. En cada uno de nosotros esta el bien y el mal, y cada uno de nosotros tiene que convivir con ellos. Mis demonios me mantienen vivo.
- ¿Cree usted en Dios?
No creo en ninguno de los dioses de los hombres pero a veces necesito creer en algo y algunas veces algo tan abstracto y poderoso como Dios ayuda a dejar de intentar entender este mundo. A veces Dios ayuda a mitigar el dolor, pero no soy creyente, no creo en nada, ni humano, ni divino.

(traducción por José Pastor González)

4 comentarios:

marcos dijo...

Muy interesante esta entrevista, desde luego da en el clavo con los beat aunque el 99% de los "artistas" tienen algo de eso. De todos modos he disfrutado mucho leyendo a Kerouac. Intentaré leer esos libros. Por cierto, la página no me deja leer los 4 poemas, se me ahí.

marcos dijo...

se me queda ahí, no baja más, quiero decir.

ypunto dijo...

????????????? muy acertada ... la traducción ... también. Luis

Azul (MrBlue) dijo...

Gracias por colgar esta excelente entrevista....a mí la lectura de Última Salida me encanto y a su vez me dejo con un mal cuerpo tremendo...Abrazos