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miércoles, 19 de enero de 2011

poemas de J.P.G y Ana Patricia Moya

Dorothea Lange
poemas de J.P.G
MANOS SUCIAS
Manos sucias
de escarbar la tierra
de agarrarse con las uñas para no caer
de levantarse mil veces tras mil caídas,
sucias de pelear, de amar, de rebuscarse en los bolsillos, de encender el fuego.
Manos sucias
como sarmientos, como navajas, como garras, como palas.

Manos forjadas en caminos, bares, trabajos, caricias,
manos de artesano, de jornalero, de obrero,
encallecidas
rasposas
de sangre caliente,
manos con olor a barro, a nicotina, a sudores, a placeres,
moldeadas en heladas invernales
en días de lluvia, en amaneceres imposibles.
Sucias manos que juegan a sombras chinescas
a veces acusadoras, insistentes, insolentes, impulsivas
otras, cariñosas, libertinas, divertidas.
Manos sucias para tocar, para amar,
para señalar la última salida
o para imitar a Wilko Johnson.
Sucias manos libres
en alto
o a la espalda, vacías.
Manos sin linea de la fortuna
pero con sabañones, con cicatrices, con arrugas, con recuerdos,
e instinto animal.
Manos que nunca rezaron
ni alzaron banderas
y a las que no se le cayeron los anillos
porque nunca los tuvo.
Manos sucias para decirte no
para mandarte a la mierda
para dispararte,
manos para sumar y restar
para decirte que te vengas
para dibujarte un corazón en el vientre
o para agarrarte cuando vas a caer.
Manos sucias
para mantenerse en pie
para sostener sueños
y recoger realidades.
Manos impuras
ni inocentes ni culpables
solo unas manos sucias
y vivas.

DIOS
“dios mio porque me tiene que pasar a mí esto”
farfullo
tomando el nombre de dios en vano
porque no es la mala vida, ni la mala suerte, ni las llamadas malas compañías
sino que alguien todopoderoso la tiene tomada conmigo
alguien omnipresente no puede soportar
verme sonreír, disfrutar o rozar la felicidad.
Por eso os maldigo y grito mirando al cielo:
“cabrones”


poemas de Ana Patricia Moya
SIN TÍTULO
El amor perfecto existe:
es el sueño, el imposible,
lo que jamás tendré en mis manos.

Prefiero colocarte en un altar roto
y mantener la inocencia de la niña
que se enamora por primera vez.

DE RODILLAS, DELANTE DE MI CAMA ...
De niña, tenía una cruz dorada clavada
en la carne; ahora, mis oraciones salpicadas
de culpa se reflejan en un rosario con cuentas
de lágrimas. Conciencia sin limpiar. Pedazos
ásperos que murmuro para mis adentros,
pecados de mi insignificante existencia.
Antes había terror: debajo de la cama estaba Dios.
Pero Dios no está. Ya no hay ni bondades ni castigos.
Tampoco creo en los poetas, ni en los políticos,
ni en las putas promesas de amor eternas
ni tampoco en los hombres ni en las mujeres.

Mis plegarias, cantos de desilusión en la noche
cómplice de mis bajones, asoman en estas manos
la gran evidencia. Sólo creo en mi misma.

Porque es lo único que me queda.


LA POETISA 
- Toma- la chica se acerca al muchacho y le ofrece un trozo de papel.
- Oh, vaya… - es un poema, escrito a mano - ¿Para ligar escribes poemas, nena?
- Sí… - responde la poetisa, satisfecha y orgullosa.
- Cariño, me da asco la poesía – el chaval convierte el detalle en una bola de papel arrugada y la tira al suelo – Ábrete de piernas mejor: tu coño es el mejor poema que me puedes ofrecer.

ASALTOS

I´m young and I´m underpaid,
I´m tired but I´m working…
(A hand in my pocket, Alanis Morissette)

I 
Nudillos rojos

Me defiendo con las manos desnudas
porque es lo único que tengo.

II
Guantes de boxeo vacíos

Puños ajenos te defienden.
                   Eres el rival más débil.

III
Golpe interior

No temas jamás a tu oponente.
Tu mayor enemigo: tú.

IV 
Asalto final

Hasta el último aliento.
Ganes o pierdas, eres el campeón.

V
Retaguardia

No bajes la guardia nunca:
hay púgiles cobardes
que sólo saben amenazar por la espalda.




ANATOMÍA DEL FRACASO
Ya sé que te gustan
mis manos fuertes
y suaves.

Pero sólo sirven
para acariciar sueños imposibles
y mentiras

como tú.

 POEMAS DE PÍLDORAS DE PAPEL

ADÁN Y EVA
Me distancié del paraíso.
No es que prefiera la soledad:
he optado por tolerar sólo el daño
que me haga a mí misma.


SIN TÍTULO
Más frágil
que la inocencia de un niño,
que la cadera de un anciano
o que un cachorro abandonado
es mi corazón
de cemento y alambre.

No lo roces
con la punta de los dedos:
no me obligues a descarnar el tuyo
con estas uñas
llenas
de polvo
y rabia.


Ana Patricia Moya dirige la revista Groenlandia
http://www.revistagroenlandia.com/

1 comentario:

ypunto dijo...

La poesía de Ana Patricia Moya son de buena boxeadora. Buscaré mas ganchos y poesía en su revista. Luis