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martes, 4 de enero de 2011

Crónicas Negras de Jonny Senne


Va por ti.
Me llega la noticia de la muerte de Jonny Senne. Y sin embargo no me extraña. Porque Jonny ya había estado allí, porque él llevaba en su mirada más fuego que el de la vida: el de quien sabe que la muerte nos espera. En cualquier momento. Conocí a Jonny en Granada, por el año 2000. Vestía de cuero negro de arriba abajo. Escribía poemas y los publicaba en libros que él mismo se autoeditaba. Tengo mala memoria, y sólo recuerdo “Rendijas de oscuridad”, uno de sus libros, pero creo que llegó a publicar dos más. Todos con grapa, de la manera más barata posible, me lo imagino tratando de venderlos por los bares. La mayoría seguro que los acabó regalando…
Un amigo común, Álvaro, quiso que nos encontráramos. No es fácil reunir a dos antisociales natos. Compartimos versos y cervezas y cigarrillos. En mi memoria siempre estará amarrado a un pitillo y a un vaso de cerveza. No tenía un gran beber y algunas madrugadas se le recuerda gritando por el Albaizín. Durmió alguna vez en mi casa, en el Muladar de doña Sancha en Granada. Con su ropa de cuero y sus botas de cuero y su libreta cerca. También alguna vez le negué la entrada y me gané una de esas madrugadas inolvidables, en las que decía de todo menos “bonica”. No era fácil. Era complicado, taciturno y liante noctámbulo. Por eso me gustaba y por eso le rehuía. Por eso quería verle y cuando le veía quería irme. El tira y afloja. La última vez que le vi fue en el 2002. Supe que volvió a su Cornellá natal. Le escribí algunas cartas, me contestó a todas, siempre con alguno de sus poemas.
No sé cómo se buscaba la vida. Pero apostaría cualquier cosa a que no lo tuvo fácil. Hace algo más de un año recibí una llamada suya. No conseguimos hablar. Tengo esta foto suya que le hice cuando le conocí. Era pleno verano, en plaza Larga, si no recuerdo mal. Esta va por ti. Y no te lloro, porque te recuerdo… y porque me da la gana.
texto y fotografía de Rakel Rodríguez  López


Julio Cesar Cerletti

EL ASESINO
Una mente criminal guía mis actos
no es la mía, está ahí fuera
se ha introducido en mi sutilmente
sin darme cuenta, parecían bromas
de mi cerebro torturado, pero es real
a todas horas desfilan en mi imaginación
actos crueles y sin nombre que antes
no hubieran encontrado cobijo
pero ahora crecen en mi interior
como si siempre hubieran estado allí
agazapados, esperando el momento
de dar rienda suelta a mi insana
locura, mi sed de sangre inocente,
por llamarle de alguna manera.
Jamas sigo un propósito concreto
ni tengo fijación determinada,
solo matar por matar, el placer
del horror dibujado en sus ojos
y la sangre resbalando por mis manos
el poder de otorgar en un instante
la vida o la muerte a mi capricho.
Por la mañana despierto desasosegado
consciente de lo sucedido hace unas horas
pero no puedo evitarlo, el temblor me dice
que tendré que hacerlo esta noche también
para calmar mi sed, la eterna sed
que me pudre el alma y me condena,
a traspasar el umbral del caserón
andando despreocupado en la oscuridad
deleitándome en el sublime placer
de escoger a mi próxima víctima.

Max
Agujas de hielo atraviesan mi cabeza
cuando corro a tú encuentro de madrugada
afilados imperdibles oxidados buscan
el camino más corto a mi corazón
perdiendose por suerte entre las telarañas,
no siempre, a veces llegan a rozarlo
y entonces duele con inimaginable intensidad
el dolor que me estremece deja pequeñas
a las peores torturas ideadas, ciego de ira,
continuo buscándote en la oscuridad, tropezando,
perdido por calles que antes bien conocía
como un topo a plena luz del mediodía.
De repente creo ver tu silueta recortándose
entre el denso humo de las fábricas de cristal
los neumáticos arden con su inconfundible olor
noches vagabundeadas en muertas vías de tren
vagones abandonados que servían de refugio
puentes solitarios que conducían a la luna
porterías alumbradas por farolas lejanas
cuando manos y labios ardientes exploraban
todos los rincones de nuestros cuerpos sedientos
el fuego estallaba a flor de piel y el frío
de las noches de otoño dejaba de notarse.
Recuerdos desvanecidos igual que la silueta
que creí ver la otra noche, entre brumas
invitándome a cruzar las puertas del infierno.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

hola buenas, me gustaría pedirte ayuda, estoy buscando el ultimo libro que auto editó Jonny, no se si podrás ayudarme, pero por favor tanto si si como si no, por favor, contéstame,

jpg dijo...

De J. Senne solo he leído estas "Crónicas Negras". Pero se de una gente que está preparando un proyecto con los poemas de J.Senne, a lo mejor ellos te puede echar una mano.
seisdedos79@gmail.com
salut. josé.

Anónimo dijo...

muchísimas gracias lo intentare!

saludos!