un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

domingo, 26 de diciembre de 2010

Sister Rosetta Tharpe

El blues nunca fue solo de hombres




La feria del crimen


A ver si os podéis hacer con "La feria del crimen. Nueva narrativa negra francesa" (ediciones Lengua de Trapo), solo por el relato "Mister Black" de Marc Villard ya merece la pena. Feliz lectura.

«La feria del crimen reune dieciocho cuentos publicados entre 1980 («El discurso del método») y 2006 («Tolerancia cero»), y pretende reflejar la gran variedad de temáticas y vertientes del género negro francés durante ese periodo. El año 1980 coincide a grandes rasgos con las últimas obras de Jean-Patrick Manchette y la primera hornada de autores que este bautizaría con la etiqueta néo-polar. Frédéric H. Fajardie, Hervé Jaouen, Didier Daeninckx, Jean-Francois Vilar, Jean-Bernard Pouy, Marc Villard, Patrick Raynal, Thierry Jonquet..., vienen a confirmar, en efecto, que la renovación emprendida unos años antes por el propio Manchette —entre otros— ha encontrado continuadores» (del prólogo de José Luis Sánchez-Silva).

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Pedro Juan Gutiérrez. Tres poemas, un retrato y un video

FANS.

Una de mis admiradoras más locas
ha tatuado en su nalga derecha
una frase que sacó de Trilogía Sucia:
“Es imposible desprenderse de lo que se ha amado”.
Antes hizo que yo escribiera eso en un papel
y se lo enviara por correo.
Ahora me envió la foto
con la piel aún enrojecida.
Junto a la foto hay una nota:
“Es como si hubieras escrito sobre mí
con tu bolígrafo”.
No entiendo.
Supongo que mi ego engorda
y ronronea satisfecho como un gato grasiento
que se lame y se revuelca de placer.
Hoy voy en el metro,
como siempre, en la línea 5
hacia Carabanchel
y hay una hermosa muchacha
a la que miro. Concentro toda
la lujuria y la perversidad del mundo
en mis ojos. La veo desnuda y dulce.
Y ella, con una sonrisa inocente
y compasiva, me dice:
“¿Quiere sentarse, señor?”
¡Dios mío!
No me lo puedo creer.

lulu. poema visual 5


NO ME PIDAN QUE ME CALLE

Escribo dentro del fuego
metido en las llamas
desnudo y descalzo
pisando las brazas al rojo vivo
Sólo quiero dejar
mis palabras humildes
Un legajo más
Entre tanto horror de este siglo
Intento relajarme
practicar yoga/ el canto del lama
convencerme de que todo podría ser peor
Los que mandan me piden que sonría
que no escriba mi verdad
ni sea pesimista/ quieren evitar el contagio
Y yo les digo: no soy pesimista
sólo soy escéptico
un simple hombre más
con el corazón lleno de amor
y de ternura
Quiero decir un hombre vulnerable
Herido y sangrando
como todos a mi alrededor
Sólo que yo tengo voz
y puedo cantar
No me pidan que calle
en medio del desastre

un retrato de Pedro Juan Gutiérrez realizado por Orlando Luis Pardo

Hubert Selby Jr. "Réquiem por un sueño"


En “Réquiem por un sueño” Hubert Selby Jr. nos cuenta la vida y los sueños de cuatro personajes. Harry y Tyrone, dos amigos yonquis, que trapichean con heroína con la esperanza de conseguir el dinero suficiente para abrir un café bohemio. Marion, la novia de Harry, enganchada como ellos a la heroína, que deja su acomodada y aburrida vida burguesa con la ilusión de ser libre y feliz. Y Sara Goldfard, la madre de Harry, cuya única compañía son los concursos televisivos y a la que le gustaría participar en uno de ellos para así darle un sentido a su vida. La llegada del verano trae las mejores expectativas para los cuatro. Sara es elegida para participar en un concurso televisivo, Harry y Tyrone juntan el dinero suficiente para abrir su café bohemio. Y Marion encuentra la libertad, el amor y la ilusión que nunca había tenido en su anterior vida. Sin embargo, irremediablemente, casi sin darse cuenta, como algo natural, todo se desmorona y los sueños se convierten en una pesadilla real de la que siempre es demasiado tarde para salir.


Cuando leo a Hubert Selby Jr tengo la impresión de no estar leyendo sino que alguien me está contando de viva voz una historia. Su forma de narrar me hace creíble, tangible, cercano lo que me están contando. No hay trampas, no hay engaños, no hay retórica, ni disertaciones estéticas, ni moralina, ni pretensiones artísticas. En su escritura no hay concesiones, hay fuerza, nervio, rabia, lucha, desafío, desencanto, a veces odio, a veces poesía.
Las historias de Hubert Selby Jr las cuentan unos personajes reales, creíbles, humanos, con sus contradicciones, sueños, errores y aciertos. Unos personajes a los que Selby da vida y voz de forma magistral. Sus protagonistas son perdedores porque el mundo que les ha tocado vivir es cruel. Y llegas a identificarte con ellos, a comprenderlos, y al igual que Selby, no los juzgas sino que te pones de su parte.
Selby es un superviviente, un tipo honesto, un currante comprometido con su escritura, un escritor que te va a contar lo que nadie quiere contarte, un escritor que lo da todo. Selby es grande.

Darren Aronofsky llevo al cine de forma magistral la novela “Réquiem por un sueño” en el 2000. Además de ser coguionista de la película, Hubert Selby Jr. realizó un cameo interpretando al policía racista que increpa a Tyrone.

En España hay publicados cuatro libros de Hubert Selby Jr.: Última salida para Brooklyn” (Anagrama), “El demonio” (Montesinos),Réquiem por un sueño” (Sajalín Editores) y “La habitación” (Ediciones Escalera).

miércoles, 8 de diciembre de 2010

yo fumo


Yo fumo y asumo que fumar puede matar, como también puede matar un coche, una avispa, la práctica de cualquier deporte o un trabajo. Yo fumo y no voy a ser tan estúpido de ignorar que esto del tabaco me puede pasar factura. Yo fumo bajo mi responsabilidad y aunque muchas mañanas al levantarme las arcadas me hacen doblarme y farfullar “el tabaco va a acabar conmigo” soy libre para elegir lo que hago con mi cuerpo y con mi vida.  Yo fumo y asumo que los fumadores, tal vez, utilicen con mayor frecuencia los servicios sanitarios públicos que los no fumadores, tal vez. Pero tienen los mismos derechos a la utilización de estos servicios que una persona no fumadora que sufre hemorroides por abusar del picante o que padece gota por darse atracones de marisco o que tiene alergia a las gramíneas. Yo fumo y asumo que con los ingresos fiscales que produce el consumo de tabaco se compensen los gastos de las pymes, se subvencionen Ongs o se investigue en el campo de las armas químicas. Me da lo mismo lo que hagan con el dinero de los impuestos pero a cambio dejarme fumar en paz.
Yo fumo en la cama, antes de dormir y antes de levantarme, antes de follar y después de follar. Fumo cuando leo, cuando escribo, cuando paseo, cuando bebo, cuando estoy de enreda, cuando pienso, incluso en el trabajo o cuando me baño. Fumo y puedo subir el Veleta, fumo y hace años que no voy al medico, fumo y no tengo problemas para que se me ponga dura, fumo y se apreciar una buena comida y un buen vino, fumo y no quiero dejar de fumar. Yo fumo y como en toda adicción cuando me falta ese placer me mosqueo, me desespero y me vuelvo más insoportable de lo que suelo ser. E incluso sería capaz de vender mis libros por un paquete de tabaco (cosa que he hecho). Pero son las facturas que tengo que pagar por estar enganchado al placer de fumar.
Yo fumo y ello me ha permitido soportar esperas, desesperos, desengaños, colas, trabajos duros, tipos insoportables y mujeres caprichosas. Yo fumo y asumo (de mala gana) que ya no se pueda fumar en cines, autobuses, trenes, bibliotecas, salas de espera … Y aunque no me dejan fumar,  aun así, me aguanto cuando en los cines se comen palomitas, cuando en los autobuses suena a todo volumen “Cadena Dial”, cuando en los trenes la gente habla a gritos por el móvil, cuando en las bibliotecas veo guardias de seguridad o cuando en las salas de espera la calefacción está al máximo. Me molesta pero nunca exigiría normas y leyes que prohibieran (ahora lo llaman regular) comer palomitas en el cine o hablar por el móvil en los transportes públicos.

Yo fumo y puedo entender que haya personas que les moleste el humo del tabaco. Pero durante siglos, fumadores y no fumadores hemos convivido en paz solo utilizando un poco el sentido común, sin grandes problemas, sin clasificaciones y sin peleas inútiles. Pero ahora hay toda una caterva de inquisidores que en nombre de la salud y el bien común ya no se conforman con dar la brasa sobre los efectos perjudiciales de fumar, sino que exigen leyes, normas, policías … para perseguir y castigar a los fumadores. Por mi que se jodan, pero deberían follar, beber, fumar, ir al cine, … cualquier cosa que produzca deseo y placer. Y tal vez (aunque tengan los pulmones jodidos) sean algo más tolerantes, algo más felices  y dejen de putear a los demás.Cuidado, empiezan prohibiendo jugar a la pelota y sin darnos cuenta nos han prohibido fumar en la cama o cantar a menos de 50 metros de un colegio. Cuidado.


Yo fumo y puede ser que el tabaco produzca lesiones irreparables en el razonamiento porque no llego a comprender toda esta agresiva campaña anti tabaco. Creo que todo es una cortina de humo, el verdadero motivo se me escapa. Mientras tanto sigo fumando y dándoles vueltas al asunto.
j.p.g