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sábado, 13 de noviembre de 2010

Sherman Alexie

Alcohólicos Poemas de Amor

1.
El alcohol es un tambor
que me llama. El Alcohol
me llama. A veces
es tan difícil
no oír
ese tambor. A veces
es tan difícil
no bailar.

2.
Un día me contaste que la vez que mejor hicimos el amor fue una noche de invierno, en Febrero, después que me pasara el bebiendo entero . Te hice el amor borracho, inconsciente, y no puedo recordar nada de eso. Después que me lo contaras, quise saber si no te había llamado con el nombre de otra mujer, no porque yo hubiese amado a alguna otra. Lo quise saber porque mi imaginación siempre aumentó cuando estoy borracho y no me sorprendería descubrir que había usado el nombre de alguna estrella de cine. Ninguna, me dijiste, que cuchicheé tu nombre toda la noche, aún después de haber acabado, repetía tu nombre con esta boca, agria de cerveza y de la vieja mentira de no volver a tomar.

3.
Alcoholismo genético
o condicionado? Me
pregunto mientras hago eses
dentro de la Reserva
enredo de negociaciones
y amor no devuelto, encuentro
una botella de vodka
y una caja de quesitos fundidos
y al final, me llamo
un vencedor ordinario, otra
víctima de la ciencia
y su investigación necesaria.
Mis manos a veces se sacuden
porque te amo
y otras
porque mi cuerpo se
desintoxica
por eso te pido que no tomes
cerveza, whisky, ni vodka
antes de venir a verme. Por favor
cepíllate los dientes, lava te tus manos
aunque haya sido apenas un trago
porque nunca fui lo fuerte
que quise. El gusto a alcohol
incluso en el más suave de los besos
me haría olvidar en quien me he convertido.

5.
La diferencia entre la necesidad y el querer debe ser explicada. Abandoné la bebida hace 450 días. Abandoné la bebida 450 días antes de abandonarte a ti. Entonces, hoy yendo al centro, vi al mismo viejo indio quien debe de haberme mendigado varios miles de monedas en todos estos años. Era el decimoquinto día consecutivo de temperaturas bajo cero y el Indio viejo tenía puesto un gorro todavía con la etiqueta del precio. Se compró ese horrible gorro en lugar de mamarse y te apuesto que debe de haberle costado lo mismo que una botella de buen vino.

6.
Unos momentos después de encontrarte
me fue imprescindible
decirte "Eres exactamente
el tipo de India con la que
me encantaría emborracharme"
Pero me he mantenido sobrio
y ya hace dos años. En cambio, todo lo que dije
fue "Cuando solía tomar
eras el tipo de india con la que
me encantaba emborracharme"

¡Ay!, toda mi vida
en tiempo pasado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

qué grande